EDITORIAL: EUROPA DEBE PREVENIR LOS ATENTADOS DE YIHADISTAS AYUDANDO VITALMENTE A SUS PAÍSES DE ORIGEN
En nuestro Editorial hoy nos vamos a Alemania. En la República Alemana, nos dicen las fuerzas de seguridad del Estado que tienen constancia de 224 islamistas dispuestos a hacer cualquier cosa, que viven en Alemania, que saben quiénes son (como el islamista que fue abatido en Italia el mes pasado, y que se supone que ha
En nuestro Editorial hoy nos vamos a Alemania. En la República Alemana, nos dicen las fuerzas de seguridad del Estado que tienen constancia de 224 islamistas dispuestos a hacer cualquier cosa, que viven en Alemania, que saben quiénes son (como el islamista que fue abatido en Italia el mes pasado, y que se supone que había sido el responsable de aquella salvajada con el autobús en Berlín. ¡Se supone! Éste, en concreto, estaba vigilado, súper vigilado, y en un lugar de aislamiento –detenido- pero… no tenía pasaporte… Total que lo soltaron y, dos días después ocurrió el atentado. Y nosotros insistimos: tenemos dudas sobre si era él, el abatido en Italia, el causante de esa barbaridad en Berlín, o no).
En cualquier caso, fíjense: 224, pero además tienen “totalmente controlados” a 62 que deben ser evacuados y expulsados del país inmediatamente pero que por problemas burocráticos legales esto no se ha hecho. Como en el caso que hemos citado antes: iba a ir a Túnez, pero como no tenía pasaporte tunecino, dicho país no lo aceptaba, y como no había suficientes pruebas… Porque, claro, el asunto está en que para deportar a un individuo y negarle el asilo (como esos 62 que están esperando, a quienes se les ha negado el asilo después de haberlo solicitado) primero se investiga y se ve que son potencialmente islamistas, yihadistas, o… radicales dispuestos a atentar. Son 224 más que viven y hacen vida cotidiana en Alemania y que, en consecuencia, en cualquier momento (con que haya uno es suficiente, ¿verdad?) pueden realizar un atentado terrorista.
Y fíjense como las propias leyes impiden la deportación ante las evidencias que tienen los cuerpos de seguridad del Estado, que se pueden equivocar, por supuesto, y de hecho se equivocan, pero no se trata de encerrar ni castigar sino de deportar a su país de origen ante las sospechas que se tienen (por comentarios, libros, propaganda que puedan tener, relaciones, etc.) de que pueden ser algo más que sospechosos.
Y luego nos extraña que algunos que pueden ser capturados o recogidos de alguna forma hayan cometido tal o cual delito, pero ¡no es de extrañar! Lo que es grave es que se diga posteriormente “no si éste hombre estaba ya filiado y fichado por la Policía”. Evidentemente, no se puede poner un contingente de seguimiento a 224 personas (ponerles una cámara en la cabeza) porque la ley no lo permite.
Todo esto cuestiona, y se cuestiona en Alemania, y lo cuestionamos en cualquier país, la legislación que permite que determinadas personas con claras ‘tendencias a’, puedan vivir y aprovecharse de las circunstancias del país en el que están, y que por razones de carácter religioso-político-social la emprendan con el país que se supone “es el causante de todos los males”, (sin que con ello quitemos un ápice de la labor colonialista de los países europeos, quienes destrozaron a los países africanos y asiáticos, por ejemplo, y cuyo dominio colonial les hizo perder su identidad, la cual ahora quieren recuperar, cuando ya Europa se retrotrae a su espacio).
Si queremos avanzar, no podemos dejar que los otros –ellos- colonicen y se venguen. No, no, no… Tenemos que romper ese ciclo de odio y rencor que nunca termina.
Lo que tiene que hacer –según nuestra opinión- Europa para evitar estos atentados, no es darle dinero a Turquía para que allí los retengan, sino potenciar, auxiliar, ayudar –no colonialmente sino vitalmente- a los países de donde vienen estas personas que por el desespero, el miedo, el terror y el adoctrinamiento tienen un rencor adquirido y nuevo que les permite atentar.
La comunidad europea, que es tan dada a analizar estos casos, bien haría en tener un preventivo acto de ‘cuido’ hacia estas personas que pueden cometer delitos de alta envergadura. Y, sobre todo, la prevención: la ayuda para el desarrollo, para la capacitación propia de los países, y que no se generen dictaduras y procedimientos de terror que provoquen que el culpable subsidiario sea en este caso Europa, y la emprendan los radicales con transgredir y terrores, que luego recaen en los ciudadanos europeos y nos quitan las pocas libertades que teníamos en el nombre de la seguridad.
En fin, esta es nuestra consideración a propósito de esta noticia.