EDITORIAL: FRANCIA ES UN MAL EJEMPLO EN POLÍTICA MIGRATORIA
Para elegir El E ditorial nos hemos ido a Francia, a París. Se ha desmantelado totalmente el gran “consorcio” (vamos a llamarle así) de Calais, donde estaban miles de migrantes, lo cual ha ocasionado que unos vayan a un sitio, otros vayan a otro, y que el resto vayan directamente a París, a otro lugar donde ya había ge
Para elegir El Editorial nos hemos ido a Francia, a París.
Se ha desmantelado totalmente el gran “consorcio” (vamos a llamarle así) de Calais, donde estaban miles de migrantes, lo cual ha ocasionado que unos vayan a un sitio, otros vayan a otro, y que el resto vayan directamente a París, a otro lugar donde ya había gente acampada.
Ahora mismo en el norte de la capital francesa hay unos 3.000 acampados que sobreviven en unas condiciones de higiene, y de caos… ¡bueno!, impensables. La mayoría son afganos, sudaneses, somalíes y eritreos. Las autoridades francesas están dando un ejemplo verdaderamente deplorable.
Francia sufre la mayor presión de refugiados de su historia reciente. Hay unos 100.000 inmigrantes que han pedido asilo en el país a lo largo de este año, y no parece que se vaya a hacer algo de calado a este respecto. (Otras fuentes hablan de solo 10.000 solicitantes... La verdad es que las cifras son muy engañosas, y con los refugiados, inmigrantes, migrantes… más aún).
El Gobierno de Hollande no logra una política migratoria como la más modélica de todas que ha resultado ser Canadá, que con una selección adecuada es el país que más inmigrantes acoge. (Por cierto, uno de los que menos acoge, aunque prometió hacerlo, es España).
La situación, dadas las fotografías que se ven en los medios informativos y dadas las condiciones en las que se muestran en París, es realmente dolorosa.
“Liberté, égalité, fraternité”… Nada. Nada de revolucionario, nada nuevo en París. Al revés: todo torpe. Y con bombardeos de por medio al ISIS o Estado Islámico en otras latitudes, lo tiene muy difícil el señor Hollande. No ha sabido manejarlo; ni su primer ministro, ni él. Habrá que seguir contemplando este drama que no cesa.