EDITORIAL GUERRA ISRAEL-PALESTINA: Señor Biden, señor Francisco, señor Xi Jinping, ustedes tienen la posibilidad de decir: “no, esto no”. Apelamos a su conciencia
Y nos vamos con nuestro editorial. Nuestro editorial tiene que volver a la franja de Gaza y al estado de Israel. Sí, porque Israel ha dado 24 horas para que 1.100.000 personas de la zona norte de la franja de Gaza se desplazan, se vayan. Y nos preguntamos ¿a dónde? La situación es extremadamente grave. La ONU advierte
Y nos vamos con nuestro editorial. Nuestro editorial tiene que volver a la franja de Gaza y al estado de Israel. Sí, porque Israel ha dado 24 horas para que 1.100.000 personas de la zona norte de la franja de Gaza se desplazan, se vayan.
Y nos preguntamos ¿a dónde?
La situación es extremadamente grave. La ONU advierte de la increíble catástrofe que puede producir esta amenaza. Y por otra parte Hamás dice a la población que no hagan caso de ese aviso israelí, que no, que es mentira, que es para asustarles, que no se tienen que ir.
Lo cierto es que 300 000 militares están a las puertas de entrar. Y bueno, imagínense cómo van a entrar. Podemos imaginarlo.
Cuando Israel suelta esas prendas, suele cumplirlas. Con consecuencia, Egipto se plantea abrir corredor humanitario, pero Hamás dice que no se moverán de su sitio. Y por otra parte Egipto, también se alegra porque no quiere que entren. En la franja de Gaza hay aproximadamente 2.600 000 -2.800 000 habitantes. Imagínense si realmente lo que quieren es llegar a evacuar aproximadamente.
Orden de evacuación al sur del río y de no acercarse a las fronteras, río Guadi Gaza.
Israel informa a la ONU que en 24 horas debe desalojarse el norte de Gaza
Esto es imposible. En 24 horas todas esas familias y todas esas personas, que aproximadamente son 1 100 000 no se pueden movilizar.
Israel también mientras tanto anuncia su incursión inminente en Gaza y llama a los palestinos a abandonar el norte de la franja en 24 horas.
Es decir, que despide que se vayan yendo, pero van a entrar.
La ONU insiste en que una incursión de este tipo siempre tiene consecuencias humanas devastadoras y llama a que cualquier orden de este tipo, si se confirma, sea rescindida, evitando lo que podría transformarse, lo que ya es una tragedia, en una situación calamitosa.
Esa es la consideración cierta que hace la ONU, pero por si acaso Israel avisa a la ONU de que va a hacer la incursión inminente en 24 horas y parece ser que no hay acuerdo entre la contraoferta que tenían los palestinos, de decir: bueno, pues si no traéis alimento, ni agua, ni gasolina, ni comida, ejecutaremos un rehén de los 100 que tienen retenidos.
Parece ser que eso no supone ya una amenaza para Israel, que en otro tiempo sí lo era. Ahora no, ahora no se habla de ello, también tienen rehenes, por supuesto, y muchos, las cárceles llenas de palestinos, los israelíes. Y lo que sí parece claro es que la ofensa recibida -por parte de Israel- en este ataque (ya más de 1.400 personas fallecidas) 1.500 de parte de Palestina no está dispuesto a Israel a consentirlo.
Y vamos a estar minuto a minuto informando, pero va a ser así y nos parece demoledor. Por supuesto, no escucharán ustedes ningún movimiento, ninguna voz en alto de dirigentes. Señor Papa, voz en alto, señor Biden, señor Putin, señor Xi Jinping. En fin, ustedes que tienen en sus manos el movimiento de esta invasión y las consecuencias que van a traer, están en condiciones de parar esto. Ya no valen, lo decimos a todos estos grandes mandatarios -señor Biden, señor Papa Francisco, señor Xi Jin Ping- ya no valen las buenas palabras, valen las contundencias y las decisiones firmes. Por ejemplo, Estados Unidos tiene su ascendencia clara sobre Israel, para decir no, no a esto.
Xi Jin Ping, por otra parte, puede tener multitud de amenazas para condicionar esta entrada. Y qué decir de Vladimir Putin, igualmente con capacidad de poderío. Aparte además está Inglaterra y Francia, pero parece ser que no. Que no, que no. 
Tan seguro está “que no”, que Israel se lo ha comunicado a la ONU, a todas las naciones del mundo, para que sepan lo que van a hacer, como represalia por el ataque que han recibido. Absolutamente desproporcionado, pero es que la guerra es desproporcional. Si, la guerra más desproporcional es la que estamos viendo en Ucrania, que tú tienes tantos tanques, entonces te doy tantos otros, para que continúes la guerra, etc.
Sí, pero salvo ese apaño de guerra terrible, terrible, aquí nos encontramos con un conflicto espiritual, con un conflicto religioso. Y mientras eso no se vea, mientras los cristianos miren hacia otra parte, como hicieron las milicias cristianas en Sabra y Shatila, ¿recuerdan? Atribuible a Ariel Sharon que entró en un campo de refugiados palestinos y arrasó con todos: hombres, mujeres y niños.
Mientras los cristianos miran hacia otra parte, porque no es su problema. También los chinos miran hacia otra parte, los norteamericanos, hacia otra parte. Pero achuchan y alientan. Como los iraníes alentando a los palestinos, pero sabiendo que las palabras ahora son insuficientes. El testimonio es urgente, y de ustedes -en concreto- como personas.
Hay aviones, hay aeropuertos, y hay presencia para parar. Cuando no se haga y se consume esta situación, vendrán las lágrimas, los lamentos y todas esas cosas. Ya. 
Tienen ustedes la posibilidad, señor Biden, señor Francisco, señor Xi Jinping de decir: no, esto no.
Vayan a Israel, vayan ante la Biblia, vayan a Jerusalén. Ir físicamente. Hay forma de hacerlo. ¿No va todo el mundo a Kiev y bombardean todos los días? Claro que hay. Cuando hay voluntad de, las cosas se consiguen.
Esta es nuestra proclama, un poco desesperada, pero directa a los personajes que saben que tienen en sus manos esas posibilidades. Pero que continuamente eluden responsabilidades y mandan enviados, dicen palabras bonitas: “no, no es posible”, “no es que ahora estamos con el Sínodo de los obispos”, “no, es que ahora estamos”… “apelamos a la conciencia”…. No, no, no, tenemos que apelar al testimonio urgente. Urgente. 24 horas pasan muy deprisa y ya han empezado a pasar.
Así está nuestra editorial y así se lo contamos.
