EDITORIAL GUERRA: Los vecinos de Ucrania se quejan y Rusia fortifica las provincias ocupadas con “tecnología” de la II Guerra Mundial
Y nos vamos a nuestra editorial que en este caso nos lleva otra al encuentro de la invasión guerrera rusa en Ucrania. Y la cuestión ahora es que El frente de los europeos del este contra el grano Ucranio gana nuevos adeptos con Eslovaquia y Bulgaria. La entrada de grano ucranio sin aranceles en la Unión Europea estaba
Y nos vamos a nuestra editorial que en este caso nos lleva otra al encuentro de la invasión guerrera rusa en Ucrania.
Y la cuestión ahora es que
El frente de los europeos del este contra el grano Ucranio gana nuevos adeptos con Eslovaquia y Bulgaria.
La entrada de grano ucranio sin aranceles en la Unión Europea estaba destinada a ser un salvavidas económico para Kiev en su lucha contra el invasor ruso, al tiempo que ayudaba a combatir la crisis alimentaria global. Pero esta medida se ha convertido en un tema divisivo y controvertido en la UE a medida que los países del Este se apresuran a tomar medidas contra las importaciones tras las protestas de sus agricultores. La Comisión Europea ha rechazado este lunes la decisión de Polonia y Hungría de prohibir la entrada de cereales y otros productos desde Ucrania y ha recalcado que cualquier acción unilateral sobre el comercio por parte de los Estados miembros de la UE es “inaceptable”. Mientras, Eslovaquia ha anunciado que se suma al veto y Bulgaria ha deslizado que también lo secundará.
Agricultores y ganaderos de los países del este se han movilizado intensamente en las últimas semanas contra lo que han llamado una “inundación” de sus mercados de productos alimenticios ucranios que aseguran que están bajando los precios locales.
Bruselas ha recordado a Polonia y Hungría que la política comercial es competencia exclusiva de la UE. “En tiempos tan desafiantes, es crucial coordinar y alinear todas las decisiones dentro de la UE”, ha añadido una portavoz comunitaria de Agricultura y Comercio, que ha explicado que el Ejecutivo de Ursula von der Leyen ha pedido a las autoridades húngaras y polacas más información sobre el veto. Varsovia, considerado el gran aliado de Kiev en la UE en su apoyo político y militar, asegura que el veto es legal y habla de una “cláusula de seguridad” en la regulación europea.
Mientras la crisis va cogiendo vuelo, Bruselas no quiere por ahora ir más allá en su advertencia a Polonia y Hungría. La Comisión Europea prefiere conversar con los Estados miembros. Eslovaquia suspendió temporalmente las importaciones de algunos productos hace unos días, pero alegó para ello que había detectado en algunos cargamentos la presencia de fertilizantes cuyo uso no está aprobado en la UE.
Ahora ha anunciado una medida similar a la de Polonia y Hungría. “Polonia ha adoptado prohibiciones muy estrictas y, por lo tanto, tuvimos que reaccionar para proteger el mercado eslovaco en aquellos productos agrícolas y alimentos en los que tenemos autosuficiencia”, ha dicho este lunes el ministro eslovaco de Agricultura, Samuel Vlcan.
En Bulgaria, el ministro de Agricultura, Yavor Gechev, ha afirmado que el Gobierno se está preparando para prohibir las importaciones de cereales. “Los intereses búlgaros también deben preservarse. Además, cuando dos países de la UE reaccionan de esta forma, si no reaccionamos de manera similar, las acumulaciones [de grano ucranio] en territorio búlgaro pueden aumentar aún más”, ha dicho Gechev, citado por la prensa local.
Cinco países del Este, vecinos de Ucrania —Polonia, Rumania, Eslovaquia, Hungría y Bulgaria— reclamaron por carta a la Comisión a principios abril medidas de apoyo para paliar los “efectos negativos” del aumento de las importaciones de productos agrícolas ucranios en sus mercados o que se restablezcan los aranceles. Aseguran que los productos ucranios están saturando sus mercados y bajando los precios locales y también que los problemas logísticos y cuellos de botella complican la salida del país del grano y otros bienes hacia otros países.
Pues ahí, ahí lo tienen, ahí lo que tienen aquellas cosas, empiezan a complicarse, que era de suponer, no.
Eso es en este plano. En otro plano tenemos
Rusia levanta 800 kilómetros de fortificaciones para detener la contraofensiva ucrania
Los aliados de Kiev aceleran la entrega de vehículos y explosivos especializados para superar una cadena de obstáculos defensivos que Europa no veía desde la II Guerra Mundial
Sabíamos que algo estaba haciendo.
Europa no veía nada igual desde la II Guerra Mundial. Lo más parecido puede encontrarse en los libros de historia y en rutas turísticas, en las legendarias Línea Sigfrido y Línea Gótica que la Alemania nazi levantó en su territorio y en Italia, respectivamente. 800 kilómetros con triples líneas de trincheras, fosos antitanques, dientes de dragón (conos de hormigón), torres hormigonadas para ametralladoras y búnkeres protegen hoy los territorios ocupados por Rusia en Ucrania. El invasor ha ido levantando desde el pasado verano una barrera defensiva masiva que tiene por objetivo frenar la prevista contraofensiva ucrania. Los aliados de Kiev han acelerado desde febrero la entrega de decenas de vehículos especiales para superar estos obstáculos.
JLP Dijimos que se estarían preparando los rusos para esto
El esfuerzo que tendrán que hacer las Fuerzas Armadas de Ucrania para reconquistar su territorio es titánico, mucho mayor que el que llevaron a cabo en 2022 para liberar la provincia de Járkov, en el este, y media provincia de Jersón, en el sur.
El ejército ruso estaba por entonces en retroceso y no había construido líneas defensivas sólidas. Fue suficiente llevar a cabo un constante aguijoneo de las posiciones rusas con pequeñas unidades motorizadas de infantería que golpeaban y se retiraban en operaciones rápidas. Aquel martilleo siguiendo tácticas de la OTAN, dando autonomía a batallones sobre el terreno, iba acompañado de la destrucción que infligía la artillería de precisión contra el suministro en la retaguardia. Las líneas rusas se rompieron así en Járkov, mientras que en Jersón se vieron forzadas a abandonar los territorios occidentales del río Dniéper para evitar quedar aisladas.
El escenario que encaran ahora las tropas de Kiev es más complejo. A lo largo y ancho de los territorios ocupados, en el frente pero también en municipios alejados de la primera línea, Rusia se ha esmerado en el último medio año en levantar unas barreras de defensa no vistas en Europa desde la II Guerra Mundial, según coinciden en señalar académicos como Javier Jordán, catedrático de Ciencia Política de la Universidad de Granada y director del grupo de análisis de defensa Global Strategy, o Stephen Biddle, profesor de la Universidad de Columbia (Estados Unidos), en un ensayo publicado el pasado noviembre. “No hay diferencias cualitativas en estas estructuras de defensa respecto a la II Guerra Mundial”, afirma Jordán en una conversación con EL PAÍS.
La barrera que ha construido el invasor empieza en el noreste, en la frontera rusa con la provincia de Lugansk, continúa hacia el sur por los territorios ocupados de la provincia de Donetsk, sigue por la de Zaporiyia, recorre el río Dniéper a su paso por Jersón y finaliza protegiendo el acceso a la península de Crimea. Además de esto, explica John Helin, historiador finlandés y analista de la invasión de Ucrania, el ejército ruso ha fortificado municipios para convertirlos en bastiones en los que el avance ucranio tenga que detenerse si no quiere tener al enemigo en la retaguardia.
Los obstáculos son similares a los de hace ochenta años, confirma Helin, aunque más fáciles de superar. Por ejemplo, los dientes de dragón que utilizan los rusos para detener el avance de vehículos no tienen la base bajo tierra —como sí la tenían en la II Guerra Mundial—: estos conos de hormigón solo están depositados sobre el terreno y con una excavadora pueden retirarse. Tampoco se están construyendo búnkeres sólidos, con cimientos bajo tierra y paredes de gran espesor: ahora son unidades prefabricadas de hormigón que se colocan sobre todo en los accesos de carreteras para proteger a los tiradores.
La línea defensiva rusa es “formidable”, según admitían el 12 de abril los servicios de inteligencia del Ministerio de Defensa británico, sobre todo en el frente de Zaporiyia, donde se espera que la contraofensiva ucrania se concentre para avanzar hacia Melitópol y la costa del mar de Azov. En Zaporiyia, como en el territorio de Jersón ocupado frente a Crimea, Rusia ha construido tres líneas de defensa paralelas de 120 kilómetros de longitud, separadas cada una por unos 15 kilómetros de distancia, y siguiendo los mismos patrones: una primera línea de trincheras de combate con alambradas, precedidas por campos de minas; luego, los dientes de dragón, fosos antitanque y más trincheras. Además, se han excavado posiciones para que los tanques actúen como artillería.
JLP: Así están las cosas. Es la contraofensiva rusa ante la ofensiva o la contraofensiva ucraniana ante la defensa rusa.
