EDITORIAL GUERRA: Sentimos que -como humanidad- está surgiendo: “o morimos definitivamente todos, o acabamos de una vez por todas con la guerra”.
Y nos vamos con nuestro editorial que vuelve a ser la invasión guerrera rusa en Ucrania. Bajmud sigue siendo el núcleo central. Zelensky pide lo imposible: resistir y resistir, mientras que Rusia insiste, insiste e insiste. En este sentido, combatientes, o ex combatientes ucranianos, hablan de la masacre de muertos rus
Y nos vamos con nuestro editorial que vuelve a ser la invasión guerrera rusa en Ucrania. Bajmud sigue siendo el núcleo central. Zelensky pide lo imposible: resistir y resistir, mientras que Rusia insiste, insiste e insiste.
En este sentido, combatientes, o ex combatientes ucranianos, hablan de la masacre de muertos rusos, que se producen en cada andanada que hacen. No hablan para nada de muertos ucranianos, y dicen que los rusos utilizan a los muertos como parapeto, para seguir avanzando. Esto lo decía recientemente un combatiente, que lo importante es asesinar el mayor número de rusos posible para que no sean útiles. Una vez asesinados, claro, dejan de ser útiles. Aunque los rusos que vienen detrás, los usan de parapeto. Bien, son crónicas de la guerra, crueles donde las haya. 
Y en este compás, emergen las familias, los hijos, las madres, los padres que están desperdigados por toda Europa, pero principalmente en Polonia donde de nuevo el grito de ayer de que tendrán que pagar de 8 a 10 o de 8 a 15 -depende- euros al día por vivir en un albergue y si no, irse a un albergue de inferior calidad o si no, volverse a su país, ha despertado todo tipo de incomodidades. Pero es curioso, no ha despertado ninguna protesta por parte de los países europeos. Curioso ¿no?
Claro, las protestas -entre comillas- han sido por los más desfavorecidos que no tienen cómo abordar 240 250 euros al mes por vivir en un albergue. Esos son los que han dicho horror ¿no? y a partir de mayo más, más caro.
En cambio, Europa se ha mantenido… como hay muchas excepciones, dicen, y que se estudiará cada caso. La ley ya está en marcha desde el 1º marzo, o sea, desde ahora. Y lo que nos ha sorprendido es que, el resto de Europa no ha dicho absolutamente nada.
Los ataques rusos continúan prácticamente rodeando todo, y la población civil que se quedaron -en general- ahora tienen muchas dificultades en salir. Porque claro, al rodear toda la ciudad y establecer el combate es muy difícil establecer un corredor humanitario, no se contempla esa posibilidad. Igual que no se contempla un alto al fuego o cosas parecidas.
Se oyen ecos, se escuchan ecos, así, como de dónde vienen, a dónde van, de una posible, reunión entre Rusia, Estados Unidos y China -qué triunvirato más curioso, ¿no?- en la que -amparados en el plan de paz chino- rusos y norteamericanos metan la cuchara suficiente para hacer los debidos arreglos y consideraciones y que Ucrania reconsideres su postura.
Como ven, de ser cierto este rumor, todo se hace fuera del más afectado, que es Ucrania. Lo cual indica que, efectivamente, la guerra es llevada por otros y Ucrania pone el territorio, parte de los muertos y la destrucción. Lo cual no deja de ser escalofriante, la manera de manipular que tienen las grandes potencias, en esa posición: China, Rusia y Estados Unidos.
Son rumores, ecos que decíamos, que pueden ser ciertos o no. Pero cada día aparecen nuevas frecuencias, que ya no sólo hablan de misiles y de tanques y de radares y de aviaciones, sino que hablan de que “este habló con aquel”, “aquel habló con el otro” y bueno nos alienta la esperanza de que también hay otro factor que normalmente no se cuenta con él y no sé por qué. Y es que -indudablemente- los que promueven y desarrollan la guerra y lo que está más cerca de ella, creemos que empiezan a desarrollar una sensibilidad de que: “o acabamos con la guerra -muriendo todos- o acabamos con la guerra apartándola de nuestra vida”.
Este detalle lo observamos o lo percibimos, muy sutil, en declaraciones de combatientes, ex combatientes y personas que están allí: “o morimos todos o damos por terminar la guerra”. Lo cual está ocurriendo simultáneamente.
Y esto es una sensación de especie, es una vibración de especie en la que te empiezas a dar cuenta de la barbarie que está sucediendo y empiezas a sensibilizarte del horror, de la huida, del terror, de la cara… y empiezas a darte cuenta de que no, así no hay salida y o bien te lanzas a la desesperada y acabar con esta pesadilla, o bien -definitivamente- depones las armas y aquí no hay más tiros.
Creemos que esta sensación está ocurriendo. Veremos hasta qué nivel llega esta sensación y esta sensibilidad, porque estamos hablando de la guerra entre seres humanos. Entonces no podemos olvidar que esa sensibilidad está ahí y nos da la sensación -también sensación, igual que los rumores que acabamos de comentar anteriormente- que esto está ocurriendo. Ponemos, por supuesto, por delante la idea de que tenemos tantas ganas, tantas esperanzas, de que esto llegue a un alto fuego, que a lo mejor estamos engañándonos con estas percepciones.
Pero es nuestro aporte a esta situación, no quedarnos en la mera noticia de "yo me dedico a matar rusos" y el otro dice "pues yo me dedico a acabar con la estirpe ucraniana". No. Eso, es una tragedia más de lo que está ocurriendo. Pero creemos que simultáneamente, en este editorial, está ocurriendo: “o morimos definitivamente todos, o acabamos de una vez por todas con la guerra”.
Veamos, en qué posición y qué fuerza va a adquirir esto en los mandos militares de diferentes lugares y en los que ya ejercitan decisiones concretas para hacer un cambio.
Veremos, lo esperamos. Y hasta ahí nuestro editorial
