EDITORIAL: HAGAMOS UN CAMBIO DE CONSCIENCIA Y VIVAMOS EN AHORA, Y NO EN AYER, EN TORNO A ETA
Nos dicen que acaban de detener en Ascain (Francia) al jefe del aparato logístico militar de ETA en una maniobra conjunta de la policía francesa y de la Guardia Civil. Este hombre, Mikel Irastorza, era reconocido como el jefe del aparato logístico militar. Es el séptimo de los jefes desde el anuncio del grupo ETA del c
Nos dicen que acaban de detener en Ascain (Francia) al jefe del aparato logístico militar de ETA en una maniobra conjunta de la policía francesa y de la Guardia Civil.
Este hombre, Mikel Irastorza, era reconocido como el jefe del aparato logístico militar. Es el séptimo de los jefes desde el anuncio del grupo ETA del cese de la violencia. Desde el 2011 (que así empezó) se han detenido a 141 miembros de esta organización. Y sigue, obviamente. Decimos obviamente porque es evidente, no porque la palabra de unos y de otros tenga un especial valor. ETA anunció su alto al fuego definitivo, y ha cumplido con eso, lo que pasa es que queda un sinfín de flecos.
Lo que nos extraña, después de esta detención, después de todas las detenciones que ha habido a lo largo de estos cinco años (desde el 2011), es que no hayamos sabido nada (salvo aquel simulacro extraño de entrega de armas de ETA, que fue una cosa que rayaba el ridículo).
Nos llama poderosísimamente la atención que no tengamos noticias de la resolución definitiva de esta situación. Indudablemente gran parte de los problemas radican y residen en los presos de ETA y su lejanía del País Vasco. Creemos que es solucionable su cercanía al País Vasco (pero seguirían presos).
Creemos que la “solución” (entre comillas) a este drama que hemos vivido durante toda la época democrática, menos estos cinco años, tiene que pasar por unas conversaciones.
Con que nos digan que están hablando… Suponemos que están hablando, suponemos, pero cada vez que suponemos que están hablando, detienen a otro miembro de ETA. No sabemos si se dejan detener, si sigue la misma estrategia por parte del Estado español y de Francia en torno a ETA; si se entregan para establecer luego una estrategia de aminorar penas; si… No lo sabemos. Es decir, no sabemos nada. Como decir, estar en la absoluta inopia.
Da la sensación de que aquí no ha pasado nada. Las escoltas y todo esto (que era tan grave vivirlo en Euskalerria, en el País Vasco) se han acabado, ya no están. Y todo el aparataje de policía y de tal… no sabemos si se ha disuelto o no (en torno a ETA), pero… No saber nada (nada más que ese alto al fuego) nos parece insuficiente; insuficiente para la comunidad del País Vasco, para la organización ETA, para el Estado español. Nos parece muy insuficiente, puesto que hay situaciones que tenemos que darles un cauce de resolución, no solamente los presos sino el cambio de consciencia que se debe operar, y que ya lo hemos escuchado en alguna personas de ETA (no podemos decir si sincera o insinceramente. Lo hemos escuchado, y con escucharlo nos parece justo que se diga que sienten el daño que se haya producido.
Pero no se trata ahora -creemos en nuestro Editorial de hoy- de un problema de justicia, no. Y no se trata de hacer comparaciones –como a veces se hace- con las FARC de Colombia, el IRA… No, no. Creemos que, ¡hombre!, tiene una cierta similitud porque son grupos que manejan la violencia y el terror ante la estabilidad, pero creemos que aquí hace falta “algo”; algo que recomponga la consciencia en Euskalerria en torno a la organización ETA, que recomponga la consciencia de los habitantes de Euskalerria en torno a las organización ETA, y que también haya también una recomposición de consciencia del Gobierno –del sentido y el sistema democrático- en torno a ETA, una reconsideración nacional, y una recomposición de consciencias. No podemos. (Como todavía arrastramos las consecuencias y los enconamientos de la Guerra Civil del 36: un millón de muertos. No son suficientes como para respetarlos y ya, ¡y ya! No; aún se conservan determinados archivos de la Guerra Civil por parte de las Fuerzas de Seguridad el Estado. Increíble).
No se trata tampoco de pasar página, como se suele decir. No, no, porque queda escrito, está escrito. Se trata de un cambio de consciencia, que consiste en que cada parte implicada (la comunidad, el grupo, el Estado) tome consciencia de cómo surgió todo ese terrible conflicto (fue terrible, terrible), como surgió; y después, ahora que ya el conflicto –en teoría- no va a seguir pero el dolor existe, cómo hacer una conversión de ese dolor de la comunidad de Euskalerria, de la comunidad española, de la comunidad de ETA, de la comunidad del Gobierno Español; cómo “IGUALITIZARNOS”. Sí, igualarnos de tal forma y manera que, al entender y al saber las motivaciones que hubo, AHORA TENGAMOS OTRAS MOTIVACIONES. El mundo ha cambiado, el consenso económico y político se ha modificado, las posiciones políticas han dado unos pequeños revuelcos…
No podemos seguir echando mano de atrás. Tenemos que futurizar, inventar de nuevo la comunidad hispana; con su biodiversidad, con sus parajes, paisajes y bellezas -que andamos sobrados, sin duda-, pero que unificadamente nos reinventemos de nuevo y disolvamos sin olvidar (porque eso está ahí y permanece en la memoria), pero ya disuelto. Ya no tiene injerencias en el ahora.
¿Por qué no podemos vivir en “ahora”?, ¿por qué tenemos que vivir en ayer, en antes de ayer”? En barrotes, castigos, juicios, persecuciones… ¿Por qué no podemos vivir “ahora”?, en eso que tanto llena la boca de los políticos de democracia, pero que luego se ve que viven en ayer, en antes de ayer, o –algunos- más atrás.
Hagamos un esfuerzo de conciencia para vivir ahora, no vivir ayer. Es posible.