EDITORIAL: JUNO LLEGÓ A JÚPITER
Nuestro Editorial lleva un nombre propio: Juno (el nombre de una deidad romana). Tiene el privilegio de aproximarse y llegar (ya ha llegado a ser atrapado por la órbita de Júpiter. Un logro especialmente significativo, después de cinco años de viaje dirigidos, recorriendo nada más y nada menos que 2.700.000.000 de kiló
Nuestro Editorial lleva un nombre propio: Juno (el nombre de una deidad romana). Tiene el privilegio de aproximarse y llegar (ya ha llegado a ser atrapado por la órbita de Júpiter.
Un logro especialmente significativo, después de cinco años de viaje dirigidos, recorriendo nada más y nada menos que 2.700.000.000 de kilómetros. Han leído bien: 2.700 millones de kilómetros. Para cerciorarse de que había entrado ya en la órbita de Júpiter tardó en responder –el artefacto- 48 minutos, lo cual se hace largo, para recorrer los 2.700 millones de kilómetros.
El objetivo es estudiar –como es lógico- las características del planeta y para ello va a seguir durante un tiempo dando vueltas, vueltas, vueltas y vueltas, de tal forma que va a hacer 20 meses más de presencia en Júpiter con 37 vueltas, y luego se precipitará sobre el planeta para quedar completamente destruido. El porqué de este suicidio es porque quieren preservar a toda costa cualquier contaminación sobre uno de los satélites del planeta: Europa. (Júpiter tiene cuatro satélites: Europa, Ío, Ganimedes y Calixto, que fueron descubiertos nada más y nada menos que por Galileo en el siglo XVII).
Parece ser que todo indica que el satélite de Júpiter, Europa, tendría unas condiciones semejantes, parecidas o similares a las que tiene nuestro planeta Tierra.
Enhorabuena al desarrollo científico-tecnológico, a la perseverancia, al cuido… Casualmente ha sido el cuatro de julio cuando llegó a esa posición y, claro, todos los científicos de Pasadena que estaban implicados en el “jupiteriano” encuentro estuvieron celebrando por todo lo alto esta maravilla tecnológica.
Realmente es algo propio de nuestra especie poder indagar fuera de nuestras coordenadas. Esto no es nuevo, sino que desde que el hombre mira hacia arriba, como hizo Galileo: descubrió los cuatro satélites, y no ha habido más. O sea, lo hizo bien, sin los medios que tenemos ahora (¡imagínense!, siglo XVII y siglo XXI en el que estamos). De entonces a ahora ha pasado mucho, y se ha investigado mucho, y se ha promocionado mucho este conocimiento aeroespacial.
Así que… bien merece nuestro Editorial. ¡Enhorabuena!