EDITORIAL: LA ACTIVIDAD TERAPÉUTICA NO DEBERÍA ESTANCARSE EN CUIDADOS PALIATIVOS
Nuestro Editorial de hoy (que debería haber sido el sábado pasado pero…) es a propósito de los cuidados paliativos que reciben determinados pacientes. El 8 de octubre fue el ‘Día Mundial de los Cuidados Paliativos’, que en España coincide con el Día de la Pediatría. Hoy día están de “moda” (entre comillas) los cuidados
Nuestro Editorial de hoy (que debería haber sido el sábado pasado pero…) es a propósito de los cuidados paliativos que reciben determinados pacientes. El 8 de octubre fue el ‘Día Mundial de los Cuidados Paliativos’, que en España coincide con el Día de la Pediatría.
Hoy día están de “moda” (entre comillas) los cuidados paliativos, dando por zanjado que "las cosas ya no tienen solución".
Dentro de los paliativos, el tratamiento del dolor y de cualquier incomodidad física que pueda tener el paciente (realizado por la Unidad del Dolor de los hospitales) es prioritario, y por ello cesan las medidas terapéuticas, por no existir o por ya no ser útiles las que se empleaban.
Se dice que en España hay alrededor de 125.000 personas en estas situaciones que reciben cuidados paliativos, de los cuales unos 6.000 tienen menos de 20 años. En nuestro país sólo hay cuatro hospitales que cuentan con unidades específicas de cuidados paliativos para niños.
Según las estadísticas, entre el 30 y 40 por ciento de estos pacientes que reciben dichos cuidados es debido a que padecen algún tipo de neoformación (tumor). Es decir, un importante acervo para el desarrollo de pacientes que “ya no tienen solución” (entre comillas) está producido por enfermedades neoformativas.
La primera reflexión que hacemos es que el abordaje de la enfermedad tumoral sigue siendo un hueso duro de roer. Las estadísticas y los tratamientos que ya se han estabilizado (con cirugía, quimioterapia, radioterapia, y otros “ensayos”), colocan una la supervivencia en unas cifras preocupantes aunque, cuando se habla de exaltación, es porque obviamente la mayoría de estos procesos se resuelven, pero que cuando se habla de evidencias, ya no es así.
El hecho de que de los 125.000 pacientes que reciben cuidados paliativos, el 40% tenga alguna neoformación, nos obliga replantearnos los protocolos (rígidos y de poca agilidad científica y terapéutica) con los que se abordan estos problemas, no solamente en España sino en general, pero España es un representante que hace lo que el laboratorio diga, y lo que el protocolo norteamericano dictamine.
O sea, no disponemos de operativos especiales, y los paliativos están ordenados para estar en las mejores condiciones para que la incomodidad o el sufrimiento (o como quieran llamarlo) sea menor. Y éste es otro asunto a replantear, y que abordamos en este Editorial.
Evidentemente, nuestras capacidades científicas llegan solamente a un determinado nivel. Esto no quiere decir que se estanquen ahí, ya que luego saldrán los anticuerpos monocromales, etc. Es decir, hay actividad científica, pero… la actividad terapéutica se estanca en una generalidad. Y después de dicha generalidad, si las cosas salen bien, pues ¡Bueno, bien!, pero si las cosas no salen bien ya empieza a engrosarse la lista de los pacientes que los que se le suministra los cuidados paliativos.
Aquí es donde queremos hacer una incisión: podemos insinuar que, a pesar de los signos clínicos que nos muestra un paciente, ¿existen aún posibilidades, por parte de la naturaleza humana del paciente y por parte de intenciones y de búsquedas, para no quedarse estancados en los paliativos? Porque ésta es otra: una vez que se entra en cuidados paliativos, todo es paliativo; ya no hay ni la tenue esperanza de que pueda haber un… (no voy a nombrar la palabra).
No. Creemos que esa actitud es (muy importante desde el punto de vista terapéutico, y como escuela de vida, escuela de salud, que somos), y nos atrevemos a sugerir estos planteamientos. Y un planteamiento de estas situaciones, que nos parece que están, por una parte en los orígenes de un 30-40%, y por otra parte de los planteamientos paliativos, los cuales por supuesto-y lo conocemos- son profesiones con una intención y con unas ganas espléndidas, pero… tienen un protocolo al que referirse, y no hay un planteamiento de “vuelta atrás”. Creemos que sería importante reevaluar, establecer un control de calidad en paliativos, para que se incluya la opción de una vuelta atrás. Plantear y replantear los protocolos de la mayoría de las causas que inducen a que estos seres estén en cuidados paliativos (como las neoformaciones), a otros niveles que no sean los estándares, que buscan unos porcentajes y unas salidas, y que se individualice cada caso y cada circunstancia.
Esta es nuestra reflexión a propósito del día que se le dedicó el sábado pasado a los cuidados paliativos. Con todo el respeto y con todo el cuidado hacia los profesionales que, en paliativos, trabajan y se dedican y lo hacen verdaderamente con cariño, pero… también al cariño hay que añadirle otra serie de opciones y posibilidades.