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EDITORIAL: LA LIMPIEZA DE ERDOGAN NO SE ACABA NUNCA

Nuestro Editorial se va a Turquía, porque la última del señor Erdogan ha sido sonadísima. Según establece un decreto oficial emitido hoy bajo el estado de emergencia introducido por el Gobierno de Erdogan, acaba de despedir a 15.700 funcionarios entre ellos a 7.586 policías (han leído bien) que se suman a los que ya ha

 

COMUNuestro Editorial se va a Turquía, porque la última del señor Erdogan ha sido sonadísima. Según establece un decreto oficial emitido hoy bajo el estado de emergencia introducido por el Gobierno de Erdogan, acaba de despedir a 15.700 funcionarios entre ellos a 7.586 policías (han leído bien) que se suman a los que ya había despedido anteriormente y que están en el paro total; 1.988 personas ligadas con las Fuerzas Armadas; ha cerrado 550 asociaciones de diversa índole (entre ellas diversas ONGs) y 9 medios de comunicación, todo ello por atentar contra la seguridad del Estado. Esa es la razón.

Como lo hemos dicho otras veces, a este paso, el señor Erdogan se va a quedar jefe-sheriff-alcaide (como en las películas americanas) de la cárcel. O sea, todo el mundo estará en la cárcel y él será el alcaide que… bueno… dirigirá la prisión, porque… dar por decreto la expulsión de todos esos funcionarios y cerrar todas esas asociaciones y medios de comunicación es que…

Turquía, a parte de que en esta situación la unidad turística turca habrá sufrido y sufrirá –seguramente- más de lo que pueda parecer, lo más terrible es que el sistema de represión que está empleando el señor Erdogan es el del más puro estilo estalinista, solo le falta un archipiélago como el Archipiélago Gulag, pero no lo tiene (que sepamos).

Lo más sorprendente, ya a nivel internacional y mundial, es que no ha habido ninguna “represalia” (entiéndase por represalia una nota de protesta, una limitación de mercado, una advertencia…), ¡algo! Algo para que no quede impune este señor, encerrando a todo aquel que pueda ser considerado un peligro para la seguridad del Estado. Comprenderán ustedes que esto que está haciendo este señor es una barbarie, pero… se da como “bueno”.

De momento, por ejemplo, en Turquía hay una ley que estaba a punto de salir pero la han retirada –está retirada, no es que no pueda salir más adelante- y según este proyecto de ley el que abusara de una menor si se casaba con ella le libraban de la cárcel y de la pena que tuviera. Esto estaba a punto de salir aprobado pero parece ser que ha habido influencias ¿extranjeras?, (no sabemos), y de momento ha quedado en suspense dicha ley.

Evidentemente, comprenderán ustedes que… ¿Por dónde van?, ¿por dónde va este Estado islámico de Erdogan? Un Estado islámico que nos recuerda las primitivas dictaduras, que nada más llegar al poder, lo primero que hacían era encerrar a todo aquel sospechoso –o no-, cuanta más gente estuviera encerrada menos posibilidades de ataque podría tener el régimen.

Increíble, pero cierto. En otros casos, la gente se iba –como pasó en Cuba-, y en otros casos las gentes se quedaban “inpensantes”, insensibles, aburridas.

El caso es que este hecho puede ser considerado –así es nuestro punto de vista en este Editorial- como uno de los acontecimientos a tener en cuenta en el siglo XXI: la represión tan brutal que ha hecho el señor Erdogan ante un teórico –no comprobable a ciencia cierta- golpe de Estado.

Fíjense: si se hubiera actuado así en el 23-F de España (cuando hubo un intento real de Golpe de Estado)… Pero no, se detuvieron a unas personas, se ficharon a otras, se vigilaron a otras… pero en ningún caso hubo una trayectoria tan del tipo de Turquía. Sin duda las comparaciones son odiosas, pero a estas alturas, la represión que ha establecido Erdogan está totalmente desproporcionada.

¡Y él era, junto con el señor Zapatero, el que abogaba por la “Alianza de Civilizaciones”!... Este señor no se puede aliar con nadie.