EDITORIAL: LA ONU APELA A SU INMUNIDAD PARA NO RESPONSABILIZARSE NI PAGAR DAÑOS PROVOCADOS EN HAITÍ
Nuestro Editorial de hoy es algo “antiguo” pero la decisión es “moderna”. La noticia aparecida en los medios de comunicación dice textualmente: “La ONU mantiene la inmunidad pese a admitir su responsabilidad en el estallido de cólera en Haití. La justicia estadounidense rechaza la demanda presentada en nombre de víctim
Nuestro Editorial de hoy es algo “antiguo” pero la decisión es “moderna”. La noticia aparecida en los medios de comunicación dice textualmente:
“La ONU mantiene la inmunidad pese a admitir su responsabilidad en el estallido de cólera en Haití. La justicia estadounidense rechaza la demanda presentada en nombre de víctimas de la epidemia.
Esta ha sido una semana de autocrítica y de alivio para la ONU, dice desde Washington el corresponsal Joan Faus. La organización ha admitido por primera vez su responsabilidad en el estallido de un brote de cólera enHaití en el año 2010, pero la justicia estadounidense ha reafirmado su inmunidad ante una demanda de víctimas de la epidemia que reclaman una compensación multimillonaria.
Ambos episodios reflejan el delicado juego de equilibrios que trata de hacer Naciones Unidas ante la polémica por lareaparicióndel cólera en Haití, donde se consideraba erradicado y que en los últimos seis años ha matado a más de 9.000 personas y afecta a unas 8.000 en el país más pobre del Hemisferio Occidental.
De un lado, la ONU busca limpiar la mala imagen por minimizar su papel en la crisis del cólera cuando su función como organismo internacional es recetar buenas prácticas en el mundo. Pero del otro, quiere blindar su inmunidad legal y evitar cualquier costosa demanda que pueda sentar un precedente”.
Pues ahí está, y ahí está también el derecho internacional, del que tanto hablamos y con tanta frecuencia, que es el único que puede prevenir estas barbaries.
Se declara inmune a la ONU a través de EE.UU. aunque, no obstante, reconoce su participación en el brote de cólera, por no haber puesto a disposición de Haití las medidas necesarias para que esto no ocurriera. Y lo hace pensando, sobre todo, en las compensaciones económicas que esto traería consigo y que tendría que pagar.
Increíble, pero cierto.
Aquí pasa lo mismo que cuando hablábamos del corredor humanitario en Alepo: la ONU reconocía que no puede abrir un corredor humanitario en Siria (en donde Alepo se encuentra en una situación agonizante). Pues en Haití (ha llovido desde entonces: desde el 2010 han pasado seis años) la ONU admite su responsabilidad pero se agarra a su inmunidad.
Esto parece un juego de trileros: nadie sabe, nadie conoce, nadie entiende, pero entre todos se pusieron de acuerdo para que el cólera retornara a Haití, eliminara a 9.000 haitianos (oficialmente), y… si te he visto no me acuerdo. Pudimos evitarlo (como especie, como Organización de Naciones Unidas, como EE.UU.) pero “no quisimos evitarlo”.
Es cruel y duro, pero si no se quiso evitar ¿tendrá alguna explicación científica quizás?... ¿o económica?... “Perhaps!”.
Lo cierto es que las ambiciones humanas depositadas en los organismos internacionales cada vez nos muestran más un grave deterioro de estas instituciones (en este caso la ONU, Organización de Naciones Unidas). La ONU es una organización pero las naciones no están unidas: hay vetos, hay impedimentos, hay toda una camarilla que busca los mejores beneficios para los mejores países (dícese “mejores” aquellos que tienen más poderío, más capacidad y más armamento.