EDITORIAL: LA PEDOFILIA YA ES UNA TENDENCIA SEXUAL COMO OTRA CUALQUIERA
Nuestro Editorial hoy nos lo sirve una noticia: “Detenidos 56 pedófilos por poseer imágenes de abusos de extrema gravedad, de niños y niñas de muy corta edad. Se trata de hombres de entre 40 y 60 años. Lo increíble es que se han capturado numerosos ordenadores, 173 discos duros, 614 compactos, DVDs, Videos… Se han real
Nuestro Editorial hoy nos lo sirve una noticia: “Detenidos 56 pedófilos por poseer imágenes de abusos de extrema gravedad, de niños y niñas de muy corta edad. Se trata de hombres de entre 40 y 60 años. Lo increíble es que se han capturado numerosos ordenadores, 173 discos duros, 614 compactos, DVDs, Videos… Se han realizado 59 registros”.
Ya lo hemos dicho otras veces al hablar de la pedofilia, no es nuevo, el problema es que no hay –como vemos también- ningún nombre, ninguna clara condena (salvo cuando se coge a algún chivo expiatorio y lo ponen como ejemplo, ¿verdad?).
La sensación que tenemos –y ya se nota en Internet- es que la pedofilia ya es una tendencia sexual como otra cualquiera. Esa es la motivación que seguramente está gravitando sobre jueces y leyes, para que esta recolección continua de pedófilos no acabe nunca, y las condiciones de pedofilia se adueñen –en todos los países pobres- para captar y capturar a niños y niñas, para “satisfacer” no sabemos el qué verdaderamente (desde el punto de vista de la evolución de la propia especie).
Lo cierto es que ya por las redes sociales e internet circula esta idea: la pedofilia es una opción sexual como otra cualquiera, y que igual que se la trata con dureza ahora (dureza relativa), así también se hizo con los homosexuales y ahora pues ya no ocurre esto. Igual se diría del aborto, y ahora quien quiera abortar puede hacerlo sin problemas en la mayoría de los países industrializados.
Si nos ponemos así, pues cada vez van a valer más cosas. Y si antes discutíamos y no nos llevábamos bien, y entonces nos teníamos caras largas unos días y luego se pasaba, pues ahora puede empezar a ser una costumbre también que, al tener el más mínimo roce, rompernos la cabeza. E ir cargados con revólveres o piedras o machetes (por si acaso alguien “no nos sienta bien”). Y con el tiempo será una norma habitual.
Como lo fue también –tenemos ejemplos; si lo planteamos así tenemos ejemplos- cuando lo de Hiroshima y Nagasaki todo el mundo pensó que eso no iba a seguir… y miren: ahí tienen el ‘club de las potencias nucleares’ (al cual pide entrar Kim Jong-un, por cierto, el terrorífico presidente de Corea del Norte; uno de los dictadores más crueles que hay en este planeta. Y pide entrar porque ellos tienen capacidad nuclear). Y claro, ya se ve como normal que, el que más o el que menos, tengan su… La desnuclearización se habló en su tiempo; nosotros lo recordamos. Incluso parece que se desmantelaron algunas ojivas nucleares –parece ser-, pero lo que no sabemos es cuántas se crearon (el mismo día que se deshicieron las anteriores).
Lo cierto es que, si se quiere comparar con eso, pues… claro, lógico. Pero nosotros simplemente hacemos una consideración: en la pedofilia hay una desproporción de medios asombrosa. Una intencionalidad de motivos, asombrosa. Y no hay recursos suficientes para ambas partes para poder llegar a un acuerdo –del tipo que sea, en este caso sexual-. Evidentemente, el adulto maneja toda esa consideración.
Y… ¿qué decir cuando esto es con niños, y niños tan niños que están todavía con el pecho? ¿También es una tendencia sexual? Claro, esto justifica cualquier tipo de esclavitud. Como en el fondo las sociedades humanas son sociedades esclavas (éste es esclavo de esto; éste es esclavo de lo otro; éste es esclavo del otro…), no se atreven, hay miedo a vivir en libertad, y el miedo se acrecienta cada día más y más y más, es factible que se tenga este desarrollo de la pedofilia, y que –de vez en cuando- se hagan redadas pero ni se sepa qué condenas, si hubo condenas, si no hubo condenas…
Ya en la nota de la policía se dice que “algunos” de los detenidos ya habían pasado por la Policía… ¡pero estaban libres otra vez! Realmente no hay una voluntad política, social, clara para atajar este problema.
Sabemos de buenas fuentes que en determinados círculos de poder y de artistas (lo de artistas nos duele más por la fe que tenemos en el arte) es una tendencia al uso. Como pasaba con las drogas y ahora ya está legalizada, de alguna forma, la marihuana. Nos parece bien que se legalicen todas, y con la suficiente información y que se sepa, para que no hay la extorsión y el desastre que la economía maneja en este sentido, pero creemos que las consideraciones en torno a la pedofilia (que hoy solo hemos tocado la desproporción de medios) es suficiente para tenerla en cuenta.
También, los que abogan por ella nos recuerdan que “en Roma y en Grecia era habitual, bla, bla, bla…” Pues sí, pero también era habitual que los que jugaban al frontón en el imperio maya, al que ganaba se le cortaba la cabeza. Sí, ha habido y hay hábitos, pero hoy hemos cambiado, y al que gana al frontón se le da una medalla, o se le da un premio (es decir, se supone).
Pero sin duda también hay que reconocer que detrás de esa tendencia pedófila hay un aburrido, un miedoso, un desconocimiento, y una incapacidad de afrontar la sexualidad, como adultos, de una manera seria.
Y eso es uno de los factores que hacen propensos a que el individuo adulto —como ven, los detenidos son de 40 a 60 años— tienda a una realización sexual de este tipo.
Pero este desconocimiento de la sexualidad, no solamente es del varón, sino también de la mujer. Ese miedo a lo sexuado, ¡siendo una especie sexuada!, ¡por favor!; y ese miedo, también, a conocerlo, ¡a saberlo! Y hay recursos y medios para saberlo. También hay que tener cuidado, mucho cuidado, con lo que se llama “saber” en sexualidad y “conocer” en sexualidad. Pero no obstante, como especie sexuada, dentro de las variables que puedan establecerse, lo sexuado tiende a una economía de proporciones equivalentes.
En fin, el tema es infinito, pero hasta ahí lo dejamos. Este es nuestro editorial de hoy.