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EDITORIAL: LA SAL Y EL AZÚCAR NUESTROS DE CADA DÍA

Nuestro Editorial hoy está guiado por un consejo de salud, sí, a propósito del azúcar… y nosotros, además, añadimos la sal. Desde el punto de vista de la Medicina Tradicional China –lo sabrán los colegas- el exceso de sal conduce a la génesis del miedo, y el exceso de dulce conduce a la génesis de la obsesión. Aparte d

 

201610 COMUNuestro Editorial hoy está guiado por un consejo de salud, sí, a propósito del azúcar… y nosotros, además, añadimos la sal.

Desde el punto de vista de la Medicina Tradicional China –lo sabrán los colegas- el exceso de sal conduce a la génesis del miedo, y el exceso de dulce conduce a la génesis de la obsesión.

Aparte de esto, lo cierto es que… miren: los españoles toman aproximadamente el doble de la cantidad de azúcar recomendada por la Organización Mundial de Salud (OMS) y cuatro veces más de la cantidad considerada como ideal por este organismo.

Miren: un 43% de los niños españoles son obesos, y esta obesidad infantil se debe en gran medida a los azúcares. Y si el niño es obeso en gran medida por los azúcares, los responsables directos son los padres, los familiares, los amigos. El niño no se hace obeso porque sí (en estos porcentajes: 43%). España es el segundo país de Europa con mayor porcentaje de obesidad infantil (sólo superado por el Reino Unido). Pero es que en España el 54% de los adultos tienen sobrepeso u obesidad, lo cual es grave.

Por favor, hacemos una llama da urgentísima para que, no les prohíban sino que les súper prohíban (sí, porque es que no hay otra alternativa; eso de quedarse a medias “Bueno… no… Hoy sí, mañana no” -las famosas chucherías-, “porque… verás tú, porque esto…”, “hoy puedes tomar un trozo de pastel”…). No, no, no, no: ¡no hay azúcar! Hay el dulce natural que tienen las frutas. Tenemos que hacer algo decidido porque estos niños son pan para hoy, y hambre –mucha hambre- para mañana (es decir, muchos grandes problemas), que luego salpican a todos, empezando por los más allegados.

Esto es algo importantísimo.

Y del azúcar nos vamos a la sal. Se calcula que el exceso de sodio en la dieta produce aproximadamente 1,6 millones de muertes en el planeta al año. Lo cual no parece mucho, ¿verdad?, pero es interesante.

La OMS recomienda 2 gramos de sodio al día (que equivalen a 5 gramos de sal), pues en España se toman aproximadamente 14 gramos por día. E, igualmente, a los niños se les recompensa con cosas saladas; se les recompensa y se les crea una adicción, una adicción como puede ser el hachís, la marihuana, la cocaína (nos da igual). Alguno dirá “Hombre, no es lo mismo…”. Efectivamente, no es lo mismo, pero es una adicción difícil de solventar y difícil de recuperarse de ella.

¡Pues fíjense: 12 gramos por día! Un 80% del sodio se encuentra en los alimentos procesados. Tengan en cuenta que el sodio es un gran conservante, se emplea como dinamizante, ¡y no necesariamente las cosas saben saladas!, de ahí que tengamos que “ver, ver, ver, ver…”, pero aparte de ver (ya que muchas veces no se ve porque no se indica en las etiquetas), por lo menos tener un mínimo de cuidado con las cantidades, sobre todo con los niños. Digamos que el adulto ya es “hueso duro”, y no solo eso sino que corre con sus consecuencias (y sabe que las corre, aunque… también salpica, claro). No vivimos aislados, vivimos comunitariamente como especie, queramos o no queramos.

Como sigamos poniendo paños calientes seremos el primer país en obesidad infantil (más todo lo que se deriva de enfermedades consiguientes), más ya en los adultos con más de la mitad con sobrepeso u obesidad. Así, en un visto y no visto, cuando resulta que es algo que se puede solventar (hay otros sabores: el ácido, el picante, el amargo) la sensación de gratificación que se ha creado por un reflejo puramente pavloviano.

Tal como veíamos ayer en la sección de la Ciencia, la madre de la consciencia del siglo XXI, da igual el dulce se consuma, algunos pasan directa y rápidamente a sangre y son utilizados, y otros no, luego la gratificación es totalmente mental y está muy ligada a la adicción. Y esa adicción es relativamente fácil de solventar en los niños.

¡Por favor!… Esto no es un consejo publicitario, es una sugerencia inevitable para los que nos dedicamos a la salud. ¡Colaboren! No arriesguen vanamente la salud de los demás en beneficio de una complacencia inútil, estéril y de minusvalía.