EDITORIAL: LA SALUD DE LOS CANDIDATOS AL PODER, A DEBATE
Nuestro Editorial hoy es de salud. Algo que no había pasado en anteriores elecciones de presidentes norteamericanos, se acaba de desatar de una forma espeluznante. Hillary Diane Rodham (Clinton), candidata demócrata a la presidencia, y Donald John Trump, candidato republicano, se han enzarzado en una discusión a propós
Nuestro Editorial hoy es de salud. Algo que no había pasado en anteriores elecciones de presidentes norteamericanos, se acaba de desatar de una forma espeluznante.
Hillary Diane Rodham (Clinton), candidata demócrata a la presidencia, y Donald John Trump, candidato republicano, se han enzarzado en una discusión a propósito de la salud de los candidatos.
Sí, resulta que durante los actos conmemorativos del 11-S en la Zona Cero de Nueva York, Hillary se ausentó tras un vahído, y dicen que lo hizo aquejada de una neumonía… La verdad es que no sabemos si las neumonías en Nueva York son diferentes a las otras neumonías, pero no es normal que una persona esté asistiendo a una conmemoración, le dé una neumonía, y se tenga que ir… Más tarde dijeron que, según la doctora que la examinó, la candidata sufrió una especie de golpe de calor y se "sobre-acaloró y deshidrató", pero que la candidata estaba ya rehidratada y que se recuperaba bien.
Este suceso lo aprovechó el “Pato” Donald Trump para decir que una persona de la que ya se corren rumores de que padece una grave enfermedad, no puede ser presidenta de los EE.UU. Anunció que presentaría un informe detallado sobre su estado de salud, y ha pedido que Hilllary que haga público su historial médico.
Ya uno no puede ocultar, tan siquiera, que tiene una úlcera de duodeno, o tiene un colon irritable… ¡o una hemorroide! Ya no; ya es vox populi cualquier cosa que uno tenga.
Esto es serio porque Hillary tiene 68 años, y el “Pato Tramposo” Trump tiene 70. ¿Cuáles son los achaques de uno y de otro? Esto ha tomado una relevancia importante en los EE.UU. porque da pie a mucho morbo porque, a todo esto, ambos candidatos se tienen que comprometer a ser sinceros –cosa harto difícil en un político-, y obviamente, digan lo que digan que padecen o han padecido, van a ponerse en marcha (si no lo han hecho ya) todos los sistemas de espionaje para ver qué achaques tiene uno, y qué achaques tiene otro, y ver si alguno de dichos achaques le imposibilita para ejercer la presidencia de EE.UU.
Por lo tanto, la salud asume un reto llamativo. Veremos en qué queda esto; una sorpresa que no se pensaba que fuera a entrar en campaña.
Cuando se habla de salud, uno se refiere a algo muy amplio. Entonces nos preguntamos: ¿qué pasaría si en ese estado de salud o historial clínico se incluyera un informe sobre la salud mental? Creemos que todo el debate ahora abierto se refiere a la salud física, porque si se incluyera la salud mental pues… tanto la salud mental de Hillary, como la del “Pato” Donal Trump, nos deja serias dudas. Nosotros creemos que debería incluirse la salud mental en los informes, y que existiera una serie de baremos que justificaran que cada candidato está en su “sano juicio” (la verdad es que ver al “Pato” no es asegurar que su juicio esté bien…). Nos parece un hombre pretesioso que trata de dar una muestra de lo que no es (ni en palabras, ni en edad, ni en tipología).
En fin, creemos que Ronald Reagan era más elegante. Como era actor (aunque no muy boyante) con poner la mano en posición correcta, ya impresionaba.
En cualquier caso, nuestro Editorial hoy va de salud, y va –como podrán suponer- de imitación, porque a partir de ahora, los demás países democráticos, copiones, van a empezar a hablar de la salud de los candidatos. Y si no, estemos atentos esta semana a ver si se habla (o no) de la salud del señor Rajoy, de Don Pedro, de Iglesias, y del otro yogurcito, Rivera.
Vamos a ver qué pasa. En principio, los tres “yogurtines” deben estar muy sanos, por lo que se le buscarán las cosquillas insalubres al pobre Rajoy. Decimos “pobre” porque es el más veterano y longevo.
Veremos qué pasa.