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EDITORIAL: LAS ESTAFAS TELEFÓNICAS PROLIFERAN. CAE UNA RED CHINA QUE OPERABA DESDE ESPAÑA

Nuestro Editorial viene a propósito de una serie de estafas, realizadas por un conglomerado taiwanés que se ha establecido en España y que, de momento, ha ocasionado siete suicidios en Taiwán gracias a las trampas que establecían desde diferentes chalets (de 20 a 30 chalets) en la Buena Sierra de Madrid (la lujosa, aun

 

201701 COMUNNuestro Editorial viene a propósito de una serie de estafas, realizadas por un conglomerado taiwanés que se ha establecido en España y que, de momento, ha ocasionado siete suicidios en Taiwán gracias a las trampas que establecían desde diferentes chalets (de 20 a 30 chalets) en la Buena Sierra de Madrid (la lujosa, aunque también es la menos lujosa). Allí habitaban cientos de chinos, viviendo en condiciones un tanto peculiares (no vamos a detallarlas, pero imagínenselas), en cambio el habitáculo por fuera era impecable, como si todo fuera de señores de alta alcurnia.

Allí se dedicaban a llamar a personas por teléfono (parece ser que al azar) haciéndose pasar por conocidos; posteriormente volvían a llamar haciéndose pasar por policías y amenazándoles con que estaban en unas listas negras y que debían algunas cosas… Y terminaban (por ese miedo cerval que tienen los chinos a la policía) por ingresar sus ahorros en una cuenta a nombre de la policía a cambio de que no les pasara nada, y que no sufrieran prisión ni ningún otro problema. Así fueron arruinando a personas. Estos “llamadores” cobraban 1.100 euros y un 8% de comisión cada vez que conseguían alguna cuenta especial de ingresos de alguien que habían capturado con la técnica del miedo. ¡El miedo es terrible!

Pues bien, esta organización de la que, curiosamente, no nos dicen a cuántas personas han detenido, quiénes son los responsables, qué españoles participaban… De lo único que nos hablan es de las dificultades que tuvo la policía taiwanesa y la policía española para entenderse debido a los diferentes criterios a la hora de evaluar los distintos aconteceres.

Lo cierto es que es impresionante. El que no corre, vuela. Nos parece que estas estrategias, que en este caso se aplicaban en Taiwan, creemos que se aplican también en otros países donde, evidentemente, el miedo y el terror al ejército, a la policía, al juez… a través de un teléfono, es de reconocida presencia. Nos llama la atención que se hubieran establecido en España. Parece ser que se habían establecido en Grecia y en otros países europeos y de otros continentes (entre ellos, de África y América del Sur). Todo hace suponer que es una organización muy, muy potente.

Ahí está esta situación. Creemos que nos deberían dar una información a propósito; ya que nos dan la noticia de la infraestructura que prestaba España a través de alguna persona (porque, curiosamente, todos los chinos detenidos eran legales en España: tenían su documentación en regla, es decir, todo aparentemente bien), pero si se da por enterada la policía española y la policía taiwanesa para desenmascarar esto, suponemos que habrá españoles implicados (pensamos nosotros, aunque no sepamos en qué tanto por ciento). Nos llama poderosísimamente la atención que los chinos pagaran esos “buenos sueldos” por estar todo o casi todo el día llamando por teléfono, intentando hacer la trampa. Es increíble, pero cierto. Tengan cuidado con las llamadas, tengan cuidado con los “asustados” habituales. Éstas y otras cosas se hacen por teléfono con absoluta impunidad.

Desde este Editorial pedimos a la prensa y a los organismos oficiales que nos den una mayor orientación, una mayor explicación de esta redada, porque no entendemos cómo es que no hay ninguna participación española, como que tampoco hay ningún nombre (¡los chinos también tienen nombres!).