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EDITORIAL: LO DURO VIENE CON ALEPO

Lo duro viene con Alepo, éste es nuestro Editorial de hoy. Una vez más, Alepo ocupa las portadas de todos los vespertinos de todas las agencias de todos los lugares. Alepo, la ciudad rebelde contra Bashar al-Assad por excelencia, sigue rebelándose y continúan los bombardeos. De nada sirvió –como han visto- la carta de

 

COMULo duro viene con Alepo, éste es nuestro Editorial de hoy. Una vez más, Alepo ocupa las portadas de todos los vespertinos de todas las agencias de todos los lugares.

Alepo, la ciudad rebelde contra Bashar al-Assad por excelencia, sigue rebelándose y continúan los bombardeos. De nada sirvió –como han visto- la carta de los médicos, angustiados, pidiendo material médico para poder atender a la población y no tener que decidir quién muere y quién no en una urgencia (en base a los recursos que se tengan).

No. No hay especial interés. Y todos los comentaristas coinciden –los pocos que pueden acercarse por allí, y los que reciben noticias de por allí- que la ‘batalla de Alepo’ está siendo una de las batallas más crueles que se conocen contra la población civil (y en terreno militar también).

Rusos y sirios gubernamentales aseguran haber infringido bajas importantes en zonas muy habitadas (¡que todavía hay en Alepo! Lo cual nos parece increíble porque no hay una foto en la que se vea un edificio medianamente puesto, pero… también es cierto que se resalta siempre lo terrible, lo terrorista).

Realmente, creemos que –ahora que hemos mencionado esa palabra y que está tan de moda- que esto es un terrorismo de Estado (el que está realizando Bashar al-Assad junto con una potencia extranjera como es Rusia, a la que no se le presenta ninguna negativa, puesto que también –en alguna medida- también colabora en los bombardeos los EE.UU., Francia, Bélgica, Arabia Saudí… O sea, todo el mundo bombardea, y como es muy difícil distinguir al ejército rebelde, de los de Al-Qaida, de los del ejército islámico del EI, pues… prefieren bombardear a la población civil.

Esta es la deducción que hacemos poniéndole un humor negro muy negro.

Lo cierto es que Alepo da señales de muerte continua y permanente, y no aparecen rasgos o signos -a nivel internacional o a nivel operativo guerrero- de que se pueda cambiar, que se pueda modificar esta situación.

Los rebeldes resisten… heroicamente, la verdad: sin recursos, sin medios, pero con ideas de que venga alguna ayuda, o de que al dictador se le acabe la munición (cosa muy rara).

Esta es nuestra reflexión, una vez más sobre Siria y sobre Alepo. Un clamor internacional debe expresarse, y deben intervenir de inmediato las potencias que saben cómo crear un corredor humanitario; y que al menos se sigan las trazas de las guerras convencionales, en las que la población civil está “relativamente” a salvo, los hospitales no sean bombardeados, no se ponga acecho a una ciudad y se la asfixie por falta de comida, de agua, y de medicamentos. Hay “reglas” también en la guerra… o había. Había, había.