EDITORIAL: LOS QUE BUSCAN ASILO EN EUROPA SIGUEN AHÍ. NO HAY TREGUA PARA ELLOS
La situación, nuestro Editorial de hoy, está en la “acogida exprés” de migrantes en la frontera entre Italia y Suiza. Italia tendrá un centro de acogida temporal de migrantes. Ésta es la nueva estrategia ante la actitud Suiza que, en el mes de julio, or ejemplo, rechazó a 3.560 migrantes, y los devolvieron a Italia. It
La situación, nuestro Editorial de hoy, está en la “acogida exprés” de migrantes en la frontera entre Italia y Suiza.
Italia tendrá un centro de acogida temporal de migrantes. Ésta es la nueva estrategia ante la actitud Suiza que, en el mes de julio, or ejemplo, rechazó a 3.560 migrantes, y los devolvieron a Italia.
Italia está ahí, en ese margen, y pretende crear un freno. Sobre todo para los migrantes eritreos (quienes vienen huyendo de la dictadura que les toca.Éste es uno de los países más jóvenes que existe. Se creó en 1993 separándose de Etiopía. Allí las cosas no están precisamente favorables), y resulta que un gran contingente de migrantes es de Eritrea, pero otros contingentes son los habituales del Norte de África, Asia, etc.
Así como suiza fue generosa en un primer momento (y toda Europa se mostró generosa junto a la adalid Ángela Merkel), después se han echado para atrás. Y ahora Suiza, en un mes, ha echado a 3.560.
A nosotros nos parece que Italia, primero, es el país más “abordable” por parte de los migrantes, y segundo, nos da la sensación de que es el país más ayuda ha prestado, prácticamente, a los migrantes. Y está en permanente estado de alerta (con todos sus buques y todas las posibilidades que tiene), y ahora crea ese “campamento expres´ para que, a partir de ahí, y sin que pase mucho tiempo (este es un campamento que puede albergar hasta 200 personas, con unos mínimos básicos, que no son ni mínimos ni básicos, pero por lo menos no se plantea su expulsión sino el ver a dónde pueden ir (porque la mayoría quiere ir a Alemania o a los países nórdicos, pero todos han puesto el freno, y ahora realmente no les dejan ir a ninguna parte).
El mayor movimiento de población (más que en la II Guerra Mundial) se está produciendo ahora; y no hay lugar de asiento, no hay lugar de recibimiento, salvo para aquellos que son influyentes, pero… la mayoría (que tiene un potencial) y ese 40-45% de niños que vienen solos (evidentemente, lanzados por sus padres hacia un mundo mejor, ¡y que tengan suerte!), ni siquiera en estos casos hay una especial consideración (pensando en que, evidentemente, podrían recibir una ayuda que en la expulsión de Europa, y en el regreso a sus países de origen, no la van a recibir de ninguna manera.
El drama continúa. Y no queremos que este drama quede en un “ahora está el verano; volveremos con los migrantes y refugiados en otoño”. No, no, no. estamos con los refugiados en primavera, verano, estío, otoño e invierno. No hay tregua para hablar de ellos.
No hay tregua para hablar de ellos, no hay tregua para pedirle a las potencias (que han creado las condiciones para que se produzcan esas migraciones); que actúen consoladoramente al menos (con un consuelo), para que estos dramas, que son constantes y diarios, tengamos consciencia de especie y podamos evitarlos (porque se pueden evitar).