EDITORIAL: LOS REBELDES SIRIOS RETROCEDEN, Y NADIE SABE EL DESTINO DE LA POBLACIÓN CIVIL AFÍN
Nuestro Editorial va hoy a Siria. Daraya ha cedido al asedio de las fuerzas conjuntas del dictador Bashar al-Assad y de Rusia. Esta ciudad ha sido el bastión de los rebeldes sirios. Durante cuatro años han estado rodeados, asediados y bombardeados. Como producto de la rendición, se evacuará a los 8.000 personas (entre
Nuestro Editorial va hoy a Siria. Daraya ha cedido al asedio de las fuerzas conjuntas del dictador Bashar al-Assad y de Rusia.
Esta ciudad ha sido el bastión de los rebeldes sirios. Durante cuatro años han estado rodeados, asediados y bombardeados. Como producto de la rendición, se evacuará a los 8.000 personas (entre civiles y combatientes rebeldes) que quedan en la ciudad. Todo está dispuesto para que se realice a través de un convoy de autobuses, camiones y ambulancias de la Media Luna Roja, y que todo salga bien y no sea una emboscada (lo cual no nos sorprendería nada).
El acuerdo de rendición ha sido producto de las conversaciones entre los rebeldes (grupos insurgentes islamistas) y ¡el dictador sirio!, (sorpresa, ¿verdad?), pero es que ya el sacrificio humano era demasiado grande, demasiado grave, y las posibilidades de sobrevivir casi –por no decir totalmente- nulas. Por esta razón ha habido que entregar el bastión, eso sí, el acuerdo alcanzado contempla la condición de que 1.000 milicianos insurgentes pobremente armados (con armamento ligero) salgan y sean remitidos a Idlib (norte del país), lejos de Damasco (puesto que Daraya está en su periferia, a tan solo cinco kilómetros de la capital siria y, en consecuencia, muy próxima a la sede del Gobierno, al Estado, a la figura del dictador, por lo que los diversos grupos rebeldes tenían la posibilidad de dar alcance con fuego de mortero al palacio presidencial así como al aeropuerto militar). El dictador sale victorioso.
Ahora nos preocupa enormemente la situación de los civiles. Las fotos que nos llegan de allí son estremecedoras: miles de personas arrastran sus carritos de ruedas, otros una maleta (que no sabemos de dónde la habrán podido sacar), otros no arrastran nada sino que se arrastran… Y aunque se haga a través de la Media Luna Roja , ¿qué garantías tenemos para esos civiles?, ¿a dónde van a ir esos miles de civiles? Parece ser que se van a repartir en varios lugares... Pero, ¿no son considerados dichos civiles como colaboracionistas de los rebeldes? ¿Dejará el señor Bashar al-Assad, con su conocida crueldad, que todos ellos se vayan… “impunemente”?
Lo que sí está claro, y así lo comunica el Gobierno del dictador, es que no quiere ningún rebelde en ese lugar; tiene que quedar absolutamente vacío.
Esto nos hace sospechar (y rogamos para que así no sea) que hoy, mañana, pasado… en las andaduras que lleven esos miles de personas, puede que haya algún que otro “accidente”. Esperemos que la vigilancia del Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (SOHR del inglés), la Media Luna Roja (equivalente a la Cruz Roja) y la ONU (que no ha participado en este acuerdo, como tampoco ningún otro país, sino que ha sido fruto de las conversaciones entre el régimen sirio y los combatientes del Ejército Libre Sirio, algo que nos sorprende mucho pero esa es la información que tenemos) sea eficaz. Ahora los rebeldes, sus familiares, y la población civil que los apoyaba (o no, pero estaba con ellos) están absolutamente indefensos… ¡y tienen que salir de allí! ¿A dónde van a ir?, ¿con qué se van a encontrar?
No ha habido ninguna preparación para garantizar (y ahí tendría que estar la ONU) la seguridad de esa rendición, y que esa población no sea objeto de una cruel (o cruelísima) venganza. Esperemos que no. estaremos muy atentos a todas las noticias que se puedan producir.