EDITORIAL: MÁS TERROR EN LA CAMPAÑA ANTI-PARABÓLICAS DEL EI
Recordarán ustedes que ayer decíamos que 10.000 nuevos refugiados engrosarían las filas de ‘aceptados’ por los EE.UU. , y todos ellos son sirios. Y comentábamos también sobre la actitud de EE.UU.: cómo ha ido cambiando con respecto a Bashar al-Assad. Pues bien, en torno a todo esto, resulta que el ejército islámico del
Recordarán ustedes que ayer decíamos que 10.000 nuevos refugiados engrosarían las filas de ‘aceptados’ por los EE.UU., y todos ellos son sirios. Y comentábamos también sobre la actitud de EE.UU.: cómo ha ido cambiando con respecto a Bashar al-Assad.
Pues bien, en torno a todo esto, resulta que el ejército islámico del EI ahora se dedica a secuestrar a toda aquella persona que tenga en su tejado una antena parabólica o un receptor de emisiones de televisión por satélite que permitan ver otras cosas que no sean las de las enseñanzas del Corán (porque "siembran rumores y alejan a los musulmanes de su religión").
Como pueden comprender, la situación –a pesar de los miles de bombardeos- no ha cambiado mucho. Y sacamos a colación este tema porque nos parece que, con esa impunidad con la que actúa el ejército islámico del EI, hay que preguntarse: ¿cómo es que no hay ningún sistema –de los muchos que implementan los ejércitos contrarios al ejército islámico del EI- y estas personas (vamos a llamarles personas) pueden ir de casa en casa para ver quién tiene antena y quién no la tiene?
En fin, una barbarie más a atribuir al ejército islámico del EI, sobre el que recientemente se emitió un informe según el cual la mayoría de los jóvenes que pertenecen a dicho ejército saben muy poco del Islam y, por supuesto, desconocen casi completamente el Corán. ¿Qué movimiento es éste?, ¿quién facilita esta movilidad de seres a todos los niveles?
Pero… ¡bueno!, el caso es que la situación en Siria no mejora; la situación en Siria ha dejado de ser noticia, salvo si se entresaca y se coge, así, “con destornillador”, y se descubre que estos señores del ejército islámico del EI campean por sus medios en sus posiciones y en sus hábitat más frecuentes.
Obviamente, después del secuestro de estas personas, vendrá el pedir su rescate, y vendrán… Los “clásicos” degollamientos parece que han cesado, pero vendrán las ejecuciones y los juicios coránicos (o islámicos).
El mundo, mientras tanto, permanece impasible. Nadie se dirige a hacer otra cosa.
Todo esto que ocurre por parte del ejército islámico del EI (o lo que sea) favorece indudablemente la imagen de Bashar al-Assad porque, como él dice: “No existe ejército insurgente sino que existen terroristas”, (y él está librando una “guerra contra el terrorismo”). Gracias a eso, a esa posición, ha conseguido que un número importante de países (como Bélgica, Arabia Saudí, EE.UU., Rusia…) empleen sus bombas y bombardeos para acabar con ellos, pero… parece ser que no lo consiguen. O apuntan mal, o realmente hay algo más y que desconocemos sobre la situación real en Siria. Y ese “algo más” que desconocemos está actuando y merodeando continuamente, y lo único que hace es conseguir mejorar la imagen de Bashar al-Assad. Dictador (como su padre), cruel (igual o más)
¿Qué decir?... pues que la política internacional está salpicada de farsa, de engaño, y de manipulación.
Este ha sido nuestro Editorial de hoy, a propósito de Siria y del secuestro de 12 personas que tenían “inoportunamente” una antena para captar otras cadenas de televisión.