EDITORIAL: MOSUL Y ALEPO. DOS BATALLAS CONTRA EL EI Y DOS DRAMÁTICAS MASACRES
Nuestro Editorial nos lleva de nuevo al doble drama de Alepo y Mosul. En Alepo, unas 16.000 personas huyen de allí, sin ningún hospital ya, sin comida, y calificada la de Siria como la peor guerra de nuestra generación. Imagínense cuál es la situación que se está desarrollando entre Rusia y el dictador Bashar al-Assad
Nuestro Editorial nos lleva de nuevo al doble drama de Alepo y Mosul.
En Alepo, unas 16.000 personas huyen de allí, sin ningún hospital ya, sin comida, y calificada la de Siria como la peor guerra de nuestra generación. Imagínense cuál es la situación que se está desarrollando entre Rusia y el dictador Bashar al-Assad y los insurgentes. ¡Tremendo, tremendo, tremendo!
Y por otra parte, está la ciudad de Mosul (Irak), rodeada pero sin avances, ni para adelante ni para atrás. Mientras, el ejército islámico del autoproclamado Estado Islámico (EI) asesina a los civiles que no cooperan. Allí hay aproximadamente un millón de personas en régimen de terror. (No lo dijimos en la última ocasión que hablamos de la batalla en Mosul, pero se ha encontrado una fosa con 100 cuerpos decapitados por parte del EI).
Las cosas están por tanto en dos frentes en condiciones de una intervención con autoridad, de una intervención con contundencia, que debería ser motivo (ya se ha solicitado) de una reunión urgente –muy urgente- del Consejo de Seguridad de la ONU, y de una llamada de clamor para al menos una pausa en una dramática posición que se encuentra nuestra especie humanidad, al menos en estos dos lugares, donde se clama por una miga de pan, donde se clama por un instante de silencio; en un lugar por dictadores de un estilo (como Bashar al-Assad), y en otro por dictadores de otro estilo ( el autoproclamado Estado Islámico).
En los dos casos se ve que por parte de los contendientes no hay ninguna piedad –ninguna-, y por parte de las fuerzas internacionales que están en liza, como son EE.UU. y Rusia, no hay ningún interés en solucionar la situación.
También hay que destacar, sin duda, que la opinión política internacional está muda, pero no muda de susto y de miedo, sino muda de mirar hacia otro lado y de hablar a las piedras. Nadie se atreve, o nadie parece atreverse (a lo mejor por posibles represalias de los islamistas , cuya mayoría en Europa –como nos decía ayer nuestro corresponsal en Finlandia, Janne Moilanen- proceden de ese país. ¡Increíble! No es muy conocida la comunidad musulmana específicamente llamativa de Finlandia, pero parece ser que se han localizado allí a muchos colaboradores del EI). En cualquiera de los casos, nos reclama una vez más desde nuestro interior, en este Editorial, la responsabilidad que tienen los gobiernos de los diferentes países (no importa que sean pequeños o grandes) de hacerse eco de este drama de especie que viven ahora mismo estas dos ciudades. Una por una razón y otra por otra, pero ambas por lo dictatorial; ambas marcadas por la dictadura (esa palabra que nos quieren borrar para exacerbar a otros personajes).
Aquí está nuestra petición para que en alguna medida, alguien se haga eco, y alguien diga algo (y si hace, mejor). Aunque los grandes estén implicados y estén de acuerdo en seguir masacrando, si los pequeños empiezan a gritar, a expresarse políticamente, sin duda ‘algo’ incidirán sobre estas matanzas, estas angustias y, sobre todo, estas odiadas resoluciones, que solo encuentran en la guerra el mejor motivo para vivir.
Increíble, increíble, pero cierto.