EDITORIAL: NO ES DE VIDA REALIZAR COMENTARIOS DE TAN CALADO DESPRECIO HACIA ÉSTA
España, este país de “ la piel de toro ” (porque el mapa de la Península Ibérica –junto con Portugal- da la imagen de la piel de un toro) se distinguía, entre otras cosas, por lo taurino, además de por el flamenco y por la vaguería (es la palabra adecuada). Eran tres cosas muy típicas españolas: la vaguería, el flamenc
España, este país de “la piel de toro” (porque el mapa de la Península Ibérica –junto con Portugal- da la imagen de la piel de un toro) se distinguía, entre otras cosas, por lo taurino, además de por el flamenco y por la vaguería (es la palabra adecuada). Eran tres cosas muy típicas españolas: la vaguería, el flamenco y los toros.
Las gentes venían por aquí y… Recordamos incluso una época en la que en los bares a algún turista le daban jamón serrano y no se lo cobraban porque les daba vergüenza cobrar por ello. ¡Imagínense ustedes! Podrán suponer ustedes de qué época es este recuerdo, ¿verdad?
La vaguería de España era tradicionalmente conocida. Seguramente porque cuando fue imperio lo tuvo todo, y cuando dejó de ser imperio pues… (se lleva muy mal eso de que desde lo más alto llegar a lo más bajo).
Lo del flamenco pues… Nadie sabía qué era flamenco, o por qué sí flamenco o no flamenco, pero los norteamericanos –por ejemplo- se imaginaban que los españoles iban por la calle con el sombrero (no el de tres picos), dando palmas y bailando; y que las mujeres españolas iban con los trajes de faralaes que se dice (esos trajes largos, con volantes).
Y por último los toros: todos los españoles éramos toreros (todos, todos, todos), los toros iban por la calle (y de vez en cuando uno se hacía una corrida con un toro), y había sitios como las plazas de toros.
¡Y hasta ahí!
La fama de vaguería se ha ido pasando. Hemos sufrido (y sufrimos) un desempleo que cada vez es menor (afortunadamente), pero que ha llegado hasta los cinco millones (casi un 25% de la población), pero poco a poco ya no somos tan vagos, aunque… hay regiones en España donde tradicionalmente se dice que sus habitantes son vagos (como por ejemplo Andalucía, pero a los historiadores se les olvida que quienes levantaron Cataluña –por ejemplo- fueron los andaluces, por lo que eso de “cría fama y échate a dormir” también es cierto. Eso de que “los andaluces son vagos” es otro tópico que hay que desechar; "llevan otro ritmo", digámoslo así). Lo cierto es que el país, en general, ya no es de vaguería.
El flamenco afortunadamente fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, y pasó de ser propio de andaluces, murcianos, levantinos, gitanos y gente de mal vivir, a ser un arte ya reconocido mundialmente. Es decir, el flamenco también está salvado.
Pero… al llegar a la tauromaquia, eso ya no ha ocurrido, no. Ha ocurrido que los “animalistas” (el nombre ya dice algo a propósito de estos señores), el Partido Animalista Contra el Maltrato Animal (PACMA) ha desarrollado una feroz ofensiva (en todo el mundo y especialmente en Europa) para abolir la ritualidad de la tauromaquia por considerarla una grave ofensa para el toro y que le produce un gran sufrimiento.
¡Bien, bien! Hasta aquí la opinión general tal como era antes: cada uno tenía su opinión (a unos les gustaban los toros, y a otros no porque les parecía muy sangriento, muy cruel, ¡y ya!), pero se veía que todas las plazas de toros de España estaban llenas. Y aunque actualmente la plaza de Barcelona, por ejemplo, han conseguido cerrarla, y la de Santa Fe de Bogotá también (y ha sido reabierta posteriormente, no así la de Barcelona), podemos decir que la afición por la tauromaquia es verdaderamente importante en este país. El único país del mundo que tiene ese origen (en España), y que luego se ha exportado a algunos otros como México, como Venezuela, como Colombia, como Perú (estas son las grandes ferias en las que hacen su trabajo los toreros cuando llega el invierno a España).
Pues bien, ocurrió (ustedes lo habrán sabido) por estas cosas del destino, que éste nos visitó el sábado pasado y una cornada terrible se llevó a un futuro gran matador de toros (que así se llama el profesional del toreo: matador de toros. Igual que existen matadores de pollos, matadores de patos, matadores de cerdos, pues matador de toros. No estamos de acuerdo con esa denominación porque el indulto del toro también existe, pero no vamos a discutir ninguna propuesta, en absoluto, y por eso hemos realizado este correlato -un poco de decoración- para ver las cosas bien). Como decíamos, ocurrió que de una cornada tremenda Víctor Barrio falleció en el tercer día de la Feria de Teruel e, inmediatamente, se pusieron en marcha los animalistas y los anti-taurinos (nos imaginamos que habrá anti-taurinos y animalistas) para festejar –¡festejar!- la muerte del torero.
La Fundación del Toro de Lidia (organismo que promueve y defiende jurídica y legalmente la tauromaquia) ya ha denunciado a seis personas por comentarios ofensivos y posibles delitos por injurias graves así como delitos de calumnias contra el torero.
Uno de los mensajes aparecidos en diferentes redes sociales dice que “Si todas las corridas de toros acabaran como las de Víctor Barrio, más de uno íbamos a verlas”. ¡Fíjense qué sentencia!, (escrita en su cuenta de Twitter por el rapero Pablo Hasél, condenado a dos años de cárcel por enaltecimiento del terrorismo y detenido en junio por agredir a periodistas). Es decir, si todas las corridas acabaran con la muerte del torero, iría a verlas… En fin, se comenta por sí mismo.
Y otro comentario, el más llamativo, es el realizado por un tal Vicent Belenguer Santos quien en su cuenta de Facebook escribió que "Muere un tal Víctor Barrio de profesión asesino de toros en Teruel (en su casa lo conocerían a la hora de la siesta) yo que soy un ciudadano muy 'educado' hasta el punto de ser maestro me alegro mucho de su muerte, lo único que lamento es que de la misma cornada no hayan muerto los hijos de puta que lo engendraron y toda su parentela, esto que digo lo ratifico en cualquier lugar o juicio. Hoy es un día alegre para la humanidad. BAILAREMOS SOBRE TU TUMBA Y NOS MEAREMOS EN LAS CORONAS DE FLORES QUE TE PONGAN, ¡¡¡CABRÓN!!... Hay que echarle valor para escribir esto. En su perfil se declara “profesor valenciano” pero parece ser que nada de eso corresponde con la realidad (el Gobierno regional ya ha subrayado que éste no ejerce en la comunidad: ni en la educación pública, ni en la concertada). ¡A sabe de qué es profesor! Dudamos hasta de que este nombre sea el real.
En cualquier caso, estos son los dos más llamativos pero ha habido cientos de mensajes en las redes sociales en los que se insulta a la familia (por estar relacionada con el torero), y se muestra alegría por la muerte de esta persona de manos del toro Lorenzo (que así era su nombre, de 529 kilos, de la ganadería Los Maños). ¡Se alegran!
Como responsables de este Editorial nos preguntamos: ¿en un encuentro entre un toro (de ese tonelaje) y un hombre (con un “trapo” aliñado –o adornado- que pesa casi 7 u 8 kilos, como el capote), en el cual por su habilidad y su inteligencia el hombre es capaz de realizar algo que se llama torear, es motivo de alegría que el toro mate al torero, otro humano como los que han escrito todos esos mensajes? ¿Motivo de alegría?... En todo caso sería motivo de reflexión (lo admitimos): “Señores, fíjense, aunque pocos toreros fallecen en la plaza, esto indica que es un peligro”, por ejemplo; por motivo de peligrosidad pública, aunque también es peligroso salir y desplazarse por carretera los fines de semana (porque todos los lunes nos dan un parte de fallecidos). Según esto tampoco podríamos salir los fines de semana…
Lo que también nos preguntamos, ante los comentarios de estos animalistas o estos anti-taurinos, es por qué no van a los mataderos de pollos, cerdos, gallinas… ¿Qué les hace suponer que esos animales no sufren? A poco que vean cualquier reportaje sobre la aniquilación de otros animales, comprobarán que sufren y, por supuesto, no tienen ninguna posibilidad de salvarse (cosa que sí tiene el toro de lidia). En cualquier caso, nos seguimos preguntando ¿por qué no van a los mataderos?, ¿por qué no invaden los McDonald? (porque la carne de estos establecimientos es producto de la ejecución de cientos de miles de vacas). ¿Por qué van a los McDonald y se toman una hamburguesa de dos, tres o más pisos? Hay que ser consecuentes, ¿no? Terminaríamos siendo todos vegetarianos (si hubiera un acuerdo común, y se demostrara que eso debiera de ser así).
¡Qué dolor! Nos ponemos en la piel de los familiares de Víctor Barrio y, después de sentir el escalofrío que les produjera la noticia, el ver cómo les llegan mensajes alegrándose de su muerte… No es de afecto –no es de afecto-, no es de condolencia, no es de vida, no es debida ni es debido, realizar comentarios de tan calado desprecio hacia ésta, hacia la vida.