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EDITORIAL: NUEVOS DATOS ATEMORIZANTES SOBRE EL TABAQUISMO

Para nuestro Editorial hoy había varios temas, pero uno, de carácter científico y de carácter social a la vez sobre el tabaco, nos llama poderosísimamente la atención. Se acaban de publicar por la revista JAMA Internal Medicine (revista de prestigio reconocido) las conclusiones de un trabajo extenso a propósito los "ef

 

201612 COMUPara nuestro Editorial hoy había varios temas, pero uno, de carácter científico y de carácter social a la vez sobre el tabaco, nos llama poderosísimamente la atención.

Se acaban de publicar por la revista JAMA Internal Medicine (revista de prestigio reconocido) las conclusiones de un trabajo extenso a propósito los "efectos sobre la mortalidad del tabaquismo de baja intensidad", para el cual se analizaron los datos de más de 290.000 adultos blancos, con edades comprendidas entre 59 y 82 años en el inicio del estudio (el 'NIH-AARP Diet and Health Study' del Instituto Nacional del Cáncer (NCI, por sus siglas en inglés) en los Estados Unidos), de los cuales 22.337 (7,7%) fumaban, 156.405 (54%) eran exfumadores y 111.473 (38,4%) nunca habían fumado. En el estudio se les preguntó sobre sus comportamientos con el tabaquismo durante nueve periodos a lo largo de sus vidas, comenzando desde antes de cumplir 15 años hasta después de cumplir 70 años (para los participantes mayores).

Las conclusiones a las que llegan son verdaderamente importantes: las personas que fuman constantemente un promedio de menos de un cigarrillo al día durante su vida tienen un 64% más probabilidades de muerte prematura que los no fumadores (por lo que suponemos que los fumadores pasivos, peor). Pero aquí no acaba la cosa: aquellos que fuman entre uno y diez cigarrillos al día tienen un 87% más de riesgo de muerte prematura que quienes nunca han fumado. Esto viene a concluir diciendo que DE CADA DOS PERSONAS QUE FUMAN, UNA MUERE PREMATURAMENTE (como consecuencia de las enfermedades producidas por el tabaco), y NO EXISTE UN NIVEL DE CONSUMO SIN RIESGO... Según este trabajo, el tabaco por sí solo mata prematuramente a 5 millones de personas al año en todo el mundo, lo cual es equivalente a la suma del numero de muertes por accidentes de tráfico, más el número de muertes por el SIDA, y el número de muertes por suicidio. (A todo esto, en España 160 personas al día mueren prematuramente como consecuencia del consumo de tabaco).

Este trabajo es verdaderamente demoledor, no para las tabacaleras (que ya ponen sus fotos con los desastres que produce el tabaco) sino que es verdaderamente demoledor para cualquier tipo de consumidor de tabaco, entre ellos los "pasivos" (que les dicen), porque el fumador pasivo también está expuesto a una dosis del tabaco que es equivalente a más de un cigarrillo, por supuesto. (Si hay, por ejemplo, cuatro o cinco personas fumando, el fumador pasivo –que en este trabajo, hasta donde hemos podido leer no lo incluyen; suponemos que habrá otra estadística para ellos- está respirando humo de tabaco, el cual tiene otras condiciones distintas a las del propio fumador).

Estas estadísticas (que están hechas para orientarnos, para sugerirnos) de entrada nos parecen excesivas. Nos parece que decir que fumar uno o menos de un cigarrillo al día aumenta en un 64% la probabilidad de morir prematuramente por diferentes enfermedades (casi siempre tumores), y decir que fumar de uno a diez cigarrillos al día aumente el porcentaje de morir prematuramente hasta un 87%, nos parece … “en fin”… (así, a primera vista). Decimos “así, a primera vista” porque ante estas cifras tan tajantes (publicadas –insistimos- por JAMA, una revista de Medicina Interna norteamericana de absoluto prestigio y fiabilidad) tenemos que echar marcha atrás en la historia, y llegar hasta cuando se consumía tabaco como un hábito y acto sociales (igual que ahora se toma café, cuando también en su tiempo fue prohibido en Europa por considerarlo una droga).

Evidentemente, como en todo, dependiendo de cuál sea el consumo, así será la referencia, pero lo cierto es que hubo periodos en los que el tabaco fue no solamente permitido sino promocionado. Era “cosa de hombres”, para empezar, (y estaba mal visto que las mujeres fumaran, aunque luego ya se incorporaron, claro, porque era deseable que la otra mitad de la población se pusiera a fumar, tal como está ocurriendo; el número de fumadoras va aumentando para seguir imitando al varón), y para continuar, los fumadores fumaban “lo normal” -que se decía-, o sea, una cajetilla o 20 cigarrillos al día, o fumaban “mucho” (podían llegar a tres o cuatro o cinco cajetillas diarias), pero lo curioso es que, si estas estadísticas actuales (publicadas ahora) son rigurosamente ciertas, la hecatombe que se hubiera producido habría sido tremenda, ya que la mortandad prematura en el planeta se hubiera notado muchísimo (pero… ¡muchísimo!). En cambio, parece que no es así, por ello nos llama la atención ese índice de mortandad acrecentado. No tenemos, desgraciadamente, estadísticas de ese tiempo de permisividad (de unos 50 años aproximadamente) en las que se viera que las muertes eran prematuras debido al tabaquismo, pero... asegurar que las muertes que se producían eran por el tabaco, y que la edad media era menor (de supervivencia, de vida) por dicha causa...

No era porque fumaran mas, no. Dadas las condiciones higiénicas, alimentarias, de protección, de prevención, las médicas, etc. y viendo históricamente esa evolución, nos inclinamos a pensar que aquí hay más factores:

Primero, volvemos a recordar que el problema no es tabaco, aunque ellos insisten en que el que fuma uno o menos de uno al día tiene la misma nicotina en sangre que el que fuma ocho, diez o 15 o 20 cigarrillos (lo cual nos despista un poco), pero no olvidemos una cosa: el problema del tabaco no es la nicotina (según nuestro punto de vista) sino que son los 'adictivos aditivos'. Esto es fundamental pero nunca se ponen en tela de juicio (son unos 300 aditivos) porque esto pondría en evidencia que muchos de estos aditivos se emplean también en la industria alimentaria, por ejemplo (sospechamos que es así, pero no tenemos la certeza), y por ello se centra todo en la nicotina, y por ello ahora resulta que la planta el tabaco es una planta mortífera… Nosotros suponemos que servirá para algo, ¿no? Por ejemplo, si tienes una herida y te echas tabaco porque no tienes otra cosa, la herida va estupendamente (o si echas café -otro de los elementos prohibidos en su tiempo-. Evidentemente, muchas personas no deben tomar café porque altera su sistema cardiorrespiratorio-emocional, aunque… lo de siempre: depende también de la dosis, de la frecuencia, y en qué circunstancias se encuentre la persona).

Segundo, hay que tener en cuenta que ahora se fuma bajo un sistema prohibitivo, ahora se fuma bajo un sistema coercitivo, lo cual aumenta más aún el daño del tabaco por el componente psíquico emocional y de culpa que se tiene (porque no es lo mismo decir “Voy a fumar un puro porque voy al fútbol, y lo hago porque me gusta, igual que a otros muchos, y nos estimula” -ya que el tabaco es un poderoso estimulante porque pone en marcha todo el sistema inmunológico-, que fumar con el sentimiento de culpa por hacer algo malo).

Y tercero, si ahora la esperanza de vida se ha alargado a 81-82 años (España es la primera del mundo en el aumento de la longevidad, y en España se fuma… tela marinera) y si ahora el número de ancianos de 90 años es cada vez mayor, resulta que ahora está tan prohibido el tabaco que solo pensar en fumarlo puede matar. ESE MIEDO A LA MUERTE QUE TIENEN LOS QUE ESTÁN CERCA, LOS QUE ESTÁN LEJOS, Y LOS QUE FUMAN (a no ser que el que fume quiera morir lentamente o repentinamente por gusto, por eso de que últimamente cada uno elige su forma de morir… Todo menos “naturalmente”. Antes parece ser que las personas se morían cuando tenían que morirse y eso dependía "de"; pero ahora, como parece ser que el libre albedrio ha triunfado, las personas se mueren cuando quieren), es decir, ya sea por autoagresión o por desesperación o por llevar la contraria, EL MIEDO A LA MUERTE PRODUCIDO POR EL SISTEMA PROHIBITIVO HA AUMENTADO EL RIESGO DEL TABACO; eso aumenta el riesgo. Es decir, además de los aditivos, de la nicotina y del alquitrán, también hay que tener en cuenta el sentimiento de culpa, el sentimiento de contagio, etc. etc.

Con este comentario no queremos ni defender al tabaco, ni defender al consumidor, ni defender nada. Solo queremos decir que, si todo esto es tan cierto, habrá que condenar al Fuego del Averno (al Infierno) al Estado; a todos los Estados, porque son monopolios de ellos la manufactura y realización de los cigarrillos. No se pude matar prematuramente a uno de cada dos fumadores por orden del Gobierno y por orden del Estado. En consecuencia, declaramos a todos los Estados que manipulan el tabaco como “agentes de crímenes de lesa humanidad”. Es lo menos que podemos hacer siendo consecuentes.