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EDITORIAL: ¿PLANETA TIERRA? AQUÍ GROENLANDIA; TENEMOS UN GRAVE PROBLEMA DE CONTAMINACIÓN

Resulta que, hace ya tiempo, descubrimos en el mapamundi un pedazo de hielo que se llama Groenladia. El nombre y la localización nos sugirieron desde entonces un lugar con hielo perpetuo. Después supimos que el territorio era danés (algo que nos sorprendió porque está muy lejos de Dinamarca), y siempre hemos pensado qu

 

COMUResulta que, hace ya tiempo, descubrimos en el mapamundi un pedazo de hielo que se llama Groenladia. El nombre y la localización nos sugirieron desde entonces un lugar con hielo perpetuo. Después supimos que el territorio era danés (algo que nos sorprendió porque está muy lejos de Dinamarca), y siempre hemos pensado que era un “pedrusco”, allá en el Polo Norte, y que no valdría nada(1)

¿No valía nada? Pues miren ustedes, ahora, con el deshielo de una parte del territorio debido al calentamiento del clima, sale a la luz que había una enorme “ciudad” subterránea (bajo el hielo), construida por el Ejército de los EE.UU. en la época de la Guerra Fría (entre 1959 y 1967). Se planearon hasta 4.000 km de túneles horadados a decenas de metros bajo el hielo. El proyecto incluía un reactor nuclear que abastecía de energía toda la “ciudad” (la base militar), con capacidad para que allí vivieran unas 200 personas, y en la cual había oficinas, laboratorios, gimnasios, un hospital, un pequeño teatro, un bar, capilla… Dicha “ciudad” es conocida como “Camp Century”.

En teoría, el gobierno danés no sabía nada de ésta ciudad (o... sabía solo “algo”, ya que al parecer concedieron permiso a los americanos para establecer una base aérea, y para ello permitieron también que los ingenieros del Ejército encontraran una zona remota desolada y plana en la que experimentar durante su construcción).

El periodista Walter Cronkite visitó el lugar durante su construcción, y preguntó a uno de los responsables si el lugar perseguía algún objetivo militar, a lo que contestaron que “en absoluto”. Según la versión oficial, la base fue construida para llevar a cabo investigaciones científicas, pero… ahora se sabe que lo que hicieron fue probar la viabilidad de enterrar cabezas nucleares bajo el hielo con el fin de asustar con una posible agresión nuclear a la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (la URSS o Unión Soviética), dado que la localización de la base era idónea. El nombre en clave fue “Proyecto Iceworm” (Gusano de Hielo), pero finalmente se desestimó.

Hay fotos de los pasadizos (más de tres kilómetros de 21 túneles interconectados, el principal de 400 metros), aunque… ahora nos pueden contar lo que quieran, ¿verdad?

La base se cerró en 1967, y la forma que tuvieron de hacerlo fue sepultándola echándole encima más hielo. Los responsables pensaron que todo sería aplastado y con el tiempo el grosor de la capa de hielo sobre la base iría en aumento. Pero… está pasando justo lo contrario.

Toda una ciudad bajo el hielo y ahora, con el deshielo, empieza a aparecer. Según un estudio realizado por la Universidad de York (Canadá), si el clima sigue una trayectoria similar a la actual, la ciudad podría salir a la superficie a finales de siglo. El estudio calcula que los desechos de la base abarcan 55 hectáreas (unos 100 campos de fútbol) y contienen unos 200.000 litros de combustible diésel, una cantidad desconocida de compuestos tóxicos conocidos como bifenilos policlorados (PCB), unos 240.000 litros de agua contaminada (incluyendo residuos fecales), y una cantidad desconocida del refrigerante que se usaba en el reactor nuclear y que tendría niveles bajos de radiación. Al parecer el reactor nuclear fue desmantelado y todo el material radiactivo se lo llevaron antes de abandonarla.

Pensaban que nunca afloraría pero… miren ustedes ahora. Lo tremendo es que hay una enorme preocupación: primero puesto que todo el material contaminante de las instalaciones puede ser altamente nocivo y no se sabe cómo solucionar este problema; segundo, porque como la base está localizada en un territorio danés, en un princiio los norteamericanos decían que lo solucionaran los daneses, y los daneses decían que como se había construido sin su conocimiento pues que los norteamericanos se responsabilizaran; y actualmente nos dicen que ambos países correrán con los gastos. Pero el problema mayor es que nadie sabe cuál puede ser la incidencia medioambiental de los residuos de esta carga “nuclear” (entre comillas, puesto que dicen que todos los residuos nucleares fueron retirados en su día, pero el resto de las materiales van a aflorar y van a contaminar dicha zona y el océano próximo). Los responsables del estudio matizan que la contaminación del entorno puede comenzar mucho antes de que la base aflore del hielo, ya que puede haber torrentes de agua líquida que atraviesen el nivel en el que se encuentran los residuos y los arrastre a otras zonas de Groenlandia y del océano Atlántico Norte.

Vamos a tener un problema de contaminación en el globo terrestre; un problema sin cálculos de las dimensiones que puede alcanzar puesto que, como comprenderán, cuando se construyó en 1959, se utilizó una técnica de excavación de zanjas o trincheras realizadas por unas gigantescas máquinas rotativas de fresado de la nieve, y en aquel entonces no había cuidados para no dañar el entorno.

Entonces, tenemos un “Aquí Groenlandia, tenemos un problema de contaminación grave para la especie humanidad”. No sabemos las proporciones y dimensiones pero, por supuesto, no nos lo dirán tampoco (cuál puede ser (o es) el alcance de contaminación que puede entrañar todo este asunto). Y lo que es más grave: nadie está dispuesto a empezar a solucionarlo. Según lo que nos dicen, prefieren que salga todo a la superficie y, cuando se vea cómo es la contaminación que produce, entonces actuar. Aquello de “más vale prevenir que curar”, aquí en este caso no sucede.

Grave, grave, grave problema.

Obviamente, este problema nos hace pensar: si esto se construyó en 1959 y se cerró en 1967, ¿qué otras cosas se han construido, qué otras cosas hay?... Estamos siempre en el final de la línea de información.