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EDITORIAL: RECORDEMOS EL DRAMA DE LOS MIGRANTES PARA QUE NO DEJE DE DOLERNOS Y ASÍ NO SE NOS OLVIDE

Nuestro Editorial de hoy va, como otras veces, de los migrantes. Acaban de ser rescatados por parte de Italia unos 300 migrantes (dicho país se lleva una parte importante de estos rescates) que iban en tres botes neumáticos y una pequeña barquichuela. También han rescatados a 7 personas que perecieron ahogadas. La Orga

 

201612 COMUNuestro Editorial de hoy va, como otras veces, de los migrantes.

Acaban de ser rescatados por parte de Italia unos 300 migrantes (dicho país se lleva una parte importante de estos rescates) que iban en tres botes neumáticos y una pequeña barquichuela. También han rescatados a 7 personas que perecieron ahogadas.

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) nos notifica que, en lo que va de año (prácticamente ya a punto de culminar) se han producido 7.189 fallecimientos por ahogamiento en el Mediterráneo. Todos los fallecidos eran personas que cifraban su esperanza (de calidad de vida, alimentación, o de simplemente tener un poco de paz) en las costas de Europa, y lo que encontraron fue el martirio del ahogo.

Según datos de la organización, todas las rutas habituales de migración -el Mediterráneo, el norte y el sur de África, África central y la frontera entre México y Estados Unidos- han registrado más fallecimientos que en 2015.

Esta es una cifra suficientemente llamativa, escandalosa y dolosa, como para que no pase inadvertida la noticia que la muestra.

Evidentemente, y tal como hemos dicho otras veces, las mafias que se encargan del transporte son las más beneficiadas. Cobrando cantidades especulativas y, por supuesto, sin ningún tipo de seguridad de que se llegará a destino, transportan a personas con un poder adquisitivo mínimo, de ahí que les ofrezcan una mínima opción de llegar a la costa (ya que dentro del plan de traslado está el pedir auxilio casi inmediatamente después de haber salido). ¡Increíble!

Se ha demostrado que la organización de estas mafias tienen conexiones con los gobiernos de los países desde los que parten los migrantes (desde el norte de África hasta Asia; hay migrantes de todos los colores y texturas). Y también se cuenta con la colaboración, para que se siga con este macabro negocio, de ciertas personas en Europa que, a la hora de recoger a los migrantes, los distribuyen (como en un buen mercado de esclavos) para múltiples oficios: desde trasplantes de órganos hasta miserables trabajos de explotación al más puro estilo de esclavitud.

Este drama no cesa. Da igual que las aguas sean ya frías y más peligrosas; da igual que se sigan publicando cifras escandalosas… Lo cierto es que duele. Y lo cierto es que debemos evitar que la herida se cierre. Sí, porque en la medida que no nos duela llegará un momento en el que ni siquiera sea noticia, ni siquiera sea un instituto ‘x’, un centro ‘y’, o un interés particular, quien nos diga qué es lo que pasa (como en este caso, que nos advierten del número de fallecidos en lo que va de año: más de 7.000 personas). Terrible, terrible, terrible.

Desde aquí nuestro llamamiento general a este respecto:

  • Por supuesto a los países ribereños mediterráneos, que son los principales receptores, para que a la hora de recogerlos tengan un especial cuidado e interés en no convivir con esas mafias.
  • Por otra parte a los gobiernos de los países a donde van a ir destinados estos esclavos, para que estén en sus vigilancias a propósito de esos intermediarios que comercian con la vida de los mendicantes
  • Y, por supuesto, a las naciones del mundo, para que sean conscientes (que lo son) y suficientemente sensibles como para que se creen condiciones dignas y saludables en los países de origen de los migrantes para que no tengan necesidad de huir de las guerras, de buscar alimentos por hambre, o de tratar de sonreír por una alegría (cosa que no tienen ya en sus países).