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EDITORIAL: SIRIA REPRESENTA UN FRACASO DE HUMANIDAD COMO SAPIENS

En el Editorial nos referimos hoy a un hecho que estábamos esperando todos como benefactor: la reunión en Ginebra de los máximos representantes de la diplomacia de EE.UU., John Kerry, y de Rusia, Serguei Lavrov, para ponerse de acuerdo en las estrategias a adoptar de cara a la situación en Siria en favor de un nuevo al

 

COMUEn el Editorial nos referimos hoy a un hecho que estábamos esperando todos como benefactor: la reunión en Ginebra de los máximos representantes de la diplomacia de EE.UU., John Kerry, y de Rusia, Serguei Lavrov, para ponerse de acuerdo en las estrategias a adoptar de cara a la situación en Siria en favor de un nuevo alto el fuego.

Y… –tal como cabía esperar aunque no se quería que fuera así- las negociaciones han sido un fracaso. (La verdad es que al señor Kerry no le conocemos –todavía- ninguna negociación que haya hecho él y que le haya salido bien. No sabemos qué tiene él, o qué tiene su equipo). Van a seguir conversando. Han estado 10 horas, ahí, apretando, viendo si podían llegar a un acuerdo pero…

La cuestión estriba en algo muy simple (que ya lo hemos dicho en otras ocasiones) que consiste en que los rebeldes al régimen de Bashar al-Assad son válidos para EE.UU., y en cambio para Putin son terroristas (igual que para Assad). El régimen sirio y Rusia están de acuerdo con EE.UU. en que hay que acabar con el autoproclamado Estado Islámico (EI), pero… ellos engloban dentro del mismo paquete a cualquier otro movimiento no yihadista como es el caso de la oposición al gobierno dictatorial de Siria. Y la verdad es que suponemos que se les hará difícil discernir cuándo están atacando a unos, y cuándo están atacando a otros.

Ginebra tiene costumbre de ser cuna de fracasos estrepitosos como éste. Evidentemente, ahí estaba también el delegado del ONU, con el ánimo de juntar (algo que se hizo al principio pero que nunca llegó tampoco a ser) a representantes de Bashar al-Assad y representantes de la insurgencia. Estaba allí, “rezando” para que ello ocurriera, y se reunió con Kerry y con Lavrov, y… ¡nada!, ni siquiera los tres se pusieron juntos.

No hay una decisión política clara en torno a Siria, y entonces van a fracasar casi todos los proyectos porque hay un interés específico por parte de Rusia, el gran aliado de Bashar al-Assad, de que todo continúe bajo el mandato del dictador, y el resto de las potencias no están de acuerdo pero… tampoco están en completo desacuerdo.

Como ven, la voluntad política para acabar con la guerra y, sobre todo, (que es lo que buscaba el delegado de la ONU) abrir un corredor humanitario de 48 horas, cada vez se hace más imposible.

Nuestra reflexión en este Editorial es expresar que aquí hay algo que no entendemos desde el punto de vista de especie humana: si dos de los grandes países que controlan gran parte de la actividad (económica, financiera, ideológica etc.) del planeta –dos- no se pueden poner de acuerdo, además de recordarnos los más de 300 días que llevan los cuatro políticos españoles sin ponerse de acuerdo, vemos que “dos” tampoco son capaces de ponerse de acuerdo.

Eso, desde el punto de vista del Sapiens, lo hace convertirse en el Sapiens “Vulgaris” y Sapiens “Maniáticus” porque… Resulta como “cruel” el pensar que no nos podemos poner de acuerdo ni para abrir u corredor para que llegue comida, vendas, tiritas, bisturís, agua… ¡No podemos ponernos de acuerdo en eso tampoco!

Yo creo que esta reflexión debemos hacerla obviamente en cualquier guerra, pero en ésta (que está ya languideciendo en su quinto año y ya va para su sexto) nos parece que es especialmente dramática. Si recordamos Vietnam, o Laos, o Camboya, o Afganistán en el tempo de los rusos, vemos que había situaciones parecidas, pero en esta guerra nos preguntamos cómo es posible que, después de hablar 10 horas, y con la intervención de la ONU, y obviamente con la opinión de Assad y de la insurgencia, no se puedan poner de acuerdo para llevar algo de comida, algo de agua, y algo de recursos curativos, terapéuticos, o como quieran llamarle. Es sin duda un fracaso de humanidad.

Llegaran a alcanzar un determinado acuerdo pero, mientras esto ocurre –suponiendo que lleguen a un acuerdo- habrá que añadir más muertos, habrá que añadir más dolor –si cabe-, mas tragedia, mas incomprensión.

Éste es nuestro punto de vista Editorial para el dia de hoy.