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EDITORIAL: SOBRE LOS ABUSOS DE LOS “BOBBIES” CONTRA VÍCTIMAS Y SOSPECHOSOS

El Editorial que hemos elegido es para nosotros obligado porque en el “United Kingdom” (UK, Reino Unido), concretamente en Inglaterra y en Gales, ocurre que acusan a más de 300 policías de utilizar su posición para cometer abusos sexuales (y están como sospechosos unos 1.400). Las cifras recopiladas corresponden a los

 

201612 COMUEl Editorial que hemos elegido es para nosotros obligado porque en el “United Kingdom” (UK, Reino Unido), concretamente en Inglaterra y en Gales, ocurre que acusan a más de 300 policías de utilizar su posición para cometer abusos sexuales (y están como sospechosos unos 1.400).

Las cifras recopiladas corresponden a los dos últimos años hasta finales del pasado marzo. El informe fue encargado en su día cuando la actual primera ministra británica, Theresa May, era titular de Interior, y no se llegó a nada, pero actualmente hay acusaciones firmes a 300 policías.

Y… (¡lo que es Inglaterra!) no se nota. Si esto hubiera pasado en España, por ejemplo, o en Portugal o en Grecia, sería un escándalo monstruoso. Está siendo un escandalo en Inglaterra, por supuesto que sí, pero… para nosotros, aquí en España, es una noticia más.

Pensando lo que es United Kingdom (UK), que se cree la ‘corona del mundo’ (con sus universidades, con sus leyes, con su ‘Brexit’, con el inglés… con todo, todo, todo), siempre nos ha sorprendido (ya desde el Caso Profumo, que algún veterano se acordará de ello: un famoso caso de espionaje) por, de repente en algún momento, salir a la luz un escandalo monumental como es éste.

Éste es de proporciones increíbles porque, si estamos hablando de 300, y de la investigación sobre otros 1.400 más, es señal de que la conducta de la que son acusados ahora es una costumbre social desde hace tiempo ya (insistimos en que hubo una investigación iniciada por May). De hecho, es una costumbre ancestral que, cuando una mujer vaya a pedir ayuda por agresiones de violencia doméstica, por ejemplo, reciba por parte de la autoridad el abuso correspondiente. Nos imaginamos que un ‘Bobby’ inglés (que no lleva armamento) es todo corazón y pudor, pero… resulta que no es así. Por supuesto no hablamos de todos –ni muchísimo menos- pero da la sensación, por el número de personas implicadas, que es un hábito que lleva tiempo realizándose y que –como pasa en tantos otros abusos, acosos y otras barbaries “masculinistas” hipócritas- no hay denuncias; o, si las hay, el juez correspondiente busca el cubo de basura y… ¡ha desaparecido la denuncia! Por lo tanto, suponemos que no solamente están implicados los 300 policías ya fichados (y los 1.400 sospechosos), sino que los jueces tienen que estar por medio.

Y no solamente los jueces, y los policías, sino también la institución policial (la Policía, la que dirige los distintos cuerpos policiales del país). Es lo mismo que pasa en la Iglesia con los pedófilos: si hay un cura u otro miembro que abusa, entonces el obispo o algún superior, procura que… en fin… recomendarle para que sea trasladado (que cambie de diócesis). En la Policía pasa igual: si un policía está siendo demasiado incisivo, lo cambio de este distrito, y… ¡ya!

Es decir, es una implicación social, de los mecanismos de los mecanismos de poder del Estado. Lo cual nos parece una corrupción importantísima, que se da en un país que presume de tradiciones, que presume de ética, que presume de estética, que presume de incorruptible, que presume de tantas y tantas cosas. Una muestra más de la democracia, una muestra demócrata más. Alguien dirá que “bueno, es el menor de los males”… No, no nos conformamos. El sistema democrático está dando sus balbuceos, y se pide a la sociedad que nos organicemos de otra forma. Igual que hubo otros sistemas antes y se disolvieron porque ya no tenían sentido, éste sistema nos está dando disgustos increíbles, increíbles.

Y, a todo esto, lo más de lo más es que es un acto de hipocresía y de ABUSO DE PODER: “Yo voy a abusar de ti; yo te voy a violar. Me voy a aprovechar de ti porque soy policía y me vas a tener miedo, y me vas a decir que sí, porque… ¿A quién le vas a decir que te he hecho esto o aquello?, ¿a otro policía?, ¿y ese otro policía qué hará?...Probablemente te haga lo mismo que te he hecho yo”.

Eses ABUSO DE PODER por parte de miembros de la administración pública (con la vista gorda de los gobernantes… aunque, parece que la primera ministra May sea salva, afortunadamente, porque ya había iniciado desde el ministerio del Interior una investigación por la Inspección de la Policía). Esto lo ha descubierto dicha Inspección de la policía, no es una cosa que se la haya inventado un periodista, o la cosa falsa de un chivatazo… No, no, no; esto ha sido una acusación de los mismos británicos, del servicio policial británico. Increíble, pero cierto.

Y, por supuesto, no solamente pasa en el Reino Unido (UK). Creemos que a nivel de corrupción y “profesionalidad” (vamos a permitir esa palabra), UK ha dado el cante terrible, dramático, impresentables, pero… también en los demás sitios se cuecen habas. Quizás no con esta proporción que acabamos de ver (en un país teóricamente culto y respetuoso), no en esa proporción, pero también.

El ABUSO DE PODER ES EL PREÁMBULO DEL ABUSO DEL INDEFENSO, del abuso del débil, del abuso del pobre, del abuso de miserable.

Nuestro Editorial de hoy con la policía de UK (de Inglaterra y Gales, para ser más exactos).