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EDITORIAL: TERROR EN NIZA. LA PALABRA SOSIEGO, LA PALABRA CALMA (Y OTRAS) PARECEN HABER DESAPARECIDO

Hoy el Editorial vuelve a ser luctuoso. Hasta el momento, 84 personas (entre ellas varios niños) han fallecido como consecuencia de una brutal agresión, encarnada en un individuo que conducía un camión, y que arremetió el 14 de julio (día de fiesta nacional en Francia que conmemora la Toma de la Bastilla) sobre una mul

 

20160704 COMUHoy el Editorial vuelve a ser luctuoso.

Hasta el momento, 84 personas (entre ellas varios niños) han fallecido como consecuencia de una brutal agresión, encarnada en un individuo que conducía un camión, y que arremetió el 14 de julio (día de fiesta nacional en Francia que conmemora la Toma de la Bastilla) sobre una multitud que se agrupaba a las 23:00 horas para ver los fuegos artificiales festejando dicho día.

Saltándose algunas medidas de seguridad evidentemente, junto con fallos en dichos sistemas, el camión entró por el paseo marítimo y, zigzagueando, fue “cazando” a las personas al tiempo que el propio conductor disparaba sobre cualquier ser que se moviera. Finalmente fue abatido por la policía.

De inmediato, el presidente Hollande retransmitió un mensaje en el que, más o menos, aseguraba que era un atentado terrorista. En cualquiera de los casos, aparte de palabras sutiles o no, esto es un acto que ha sido realizado por un ser que busca crear terror, sea capaz de maquinar de tal calibre, de tal dimensión. Al parecer ya ha sido identificado. En unos medios dicen que es francés de origen tunecino y en otros dicen que es tunecino con permiso de residencia en Francia, y el caso es que había sido detenido en varias ocasiones por delitos comunes, pero no hay ninguna filiación islámica radical conocida (de momento).

Todo hace pensar, por una parte, que se trataría de un ciudadano más que, sensibilizado por las campañas de pureza racista radical (en este caso islámica), se lanzó a repartir “justicia” (entre comillas) con el hacha y la hoz de la muerte.

Increíble pero cierto.

Increíble pero cierto que es posible que, en el estado de consciencia en que se vive en la actualidad, los que han sido llamados ‘lobos solitarios’ (o algo parecido) se contagien rápidamente de algo que puede ser espectacular… aunque cueste la vida de, en este caso, 84 personas.

A todo esto, hay más de 50 personas en estado crítico, con lo cual no sería de extrañar que, bajo esa situación crítica, aumente el número de muertos.

En cualquier caso una barbarie hecha por una persona, sin duda, enajenada, contagiada y copiando los modelos que la cultura, las sociedades generan y crean (como por ejemplo, el autoproclamado Estado Islámico, que nos imaginamos que no tardará en emitir un comunicado diciendo por lo menos que está muy de acuerdo con lo que ha pasado).

Evidentemente, todos los dispositivos de seguridad han puesto su alerta y su alarma.

El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, ha comparecido para trasladar a Francia la solidaridad de los españoles, y ha venido a decir que, un atentado de inspiración islámica ha costado la vida a 84 personas en Niza (un lugar de veraneo, de fiesta, de alegría). Por su parte, el ministro de Interior en funciones, Jorge Fernández Díaz, ha convocado de urgencia una reunión de la Mesa de Valoración de la amenaza terrorista en España, así como la Comisión de Seguimiento del Pacto contra el terrorismo yihadista. El ministro ha decidido mantener el nivel 4 de alerta antiterrorista.

Increíble que, en cualquier momento, bajo cualquier circunstancia, se ha llegado a constituir una especie que, ya no es algo imprevisto, ya no es algo inesperado, sino que es algo como una hoz, que va segando cuando uno menos los espera, cuando menos estás, cuando menos lo piensas.

La palabra sosiego, la palabra calma, y otras, parecen haber desaparecido. Evidentemente, Francia está siendo duramente castigada por atentados de este tipo (sean perpetrados por el grupo que sea), pero dramáticos y terribles.

Nuestras mayores y mejores condolencias para todas las personas que tienen a alguien cercano en estado crítico o que han tenido que decir adiós a otros mientras celebraban la "Liberté, Égalité, Fraternité".

Increíble, increíble, pero cierto.