EDITORIAL: TIROTEO EN MÚNICH. SE TRANSGREDEN LÍNEAS QUE ANTES HABÍA
La noticia Editorial nos lleva a Alemania. Ahí se produce un tiroteo (en Múnich) a manos de Ali David, así se llamaba el joven de 18 años que irrumpió disparando primero en un McDonald’s y luego en un Centro Comercial. Como consecuencia de este tiroteo infernal fallecieron nueve personas, ocho de las cuales tenían edad
La noticia Editorial nos lleva a Alemania. Ahí se produce un tiroteo (en Múnich) a manos de Ali David, así se llamaba el joven de 18 años que irrumpió disparando primero en un McDonald’s y luego en un Centro Comercial. Como consecuencia de este tiroteo infernal fallecieron nueve personas, ocho de las cuales tenían edades comprendidas entre 14 y 21 años. Hay 16 heridos más. Este joven, a continuación, un kilómetro más allá se suicidó. Y ahí parece que acabó la historia.
Alemania se conmocionó por todos los lados.
Al parecer este hombre estaba mentalmente “indispuesto”, (¿verdad?), y además estaba obsesionado con matanzas aparecidas en los medios de comunicación (en especial con la ocurrida en Noruega en julio de 2011, en la que 77 jóvenes fueron asesinados por Anders Breivik).
Increíble. Parece que la ola del verano nos trae desastres irreconciliables con la vida, hasta el punto de que cuesta trabajo creerlos.
Al principio se pensó en el ejército islámico del EI, pero parece ser que este joven antes de iniciar sus matanzas expresó su rencor hacia los inmigrantes y las personas que no fueran alemanas-alemanas, con gritos a ese respecto, que esgrimió contra alguien que se asomaba a una ventana. Esto nos cuentan así... apresuradamente.
Ayer dábamos la noticia: empezaba con tres personas fallecidas, y luego las cosas se han complicado. Había también tres francotiradores, según decían, y parece ser que no; solamente había una persona (esta persona), que después de cometer sus barbaries, se suicidó.
Increíble, pero cierto, el que vayan repitiéndose como calcos (esos papeles negros que usábamos antes para calcar) escenas que no son precisamente las “buenas” (entre comillas), sino que son escenas que saltan a la actualidad por lo dramático y lo terrible.
Como vemos, pocos se libran (pocos países se libran: Bélgica, Francia, Alemania, Reino Unido…) y cualquiera puede verse sorprendido por una perturbación de repentina conversión islámica, o por una decidida acción personal.
Algunos dicen (y quizás sea verdad) “antes esto no pasaba”, y en alguna medida se tiene razón al decirlo. La evolución de la comunidad humana se ha hecho cada vez con más violencia, y la consciencia de poder se ha apoderado (nunca mejor dicho), ha abducido a la consciencia social.
Esto nos ha llevado a transgredir la línea que impedía el asesinato, impedía el matar, impedía… (salvo en estado de guerra). Ahora la línea se ha borrado y entonces ya vale todo. Y cuanta más violencia, más especulación, más miedo se genera, y más importante el ser se siente (aunque sea unos minutos, aunque sea unos segundos)
Esto es un análisis precipitado, sin duda, pero es importante que pueda darnos a entender por qué pasa esto.
Increíble, pero cierto. Esta es una posible explicación de lo que está pasando y de lo que probablemente continuará pasando. Esta es nuestra opción en el Editorial de hoy.