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EDITORIAL: TRABAJAR Y TRABAJAR HASTA MORIR, VOLUNTARIAMENTE

Para el Editorial de hoy escogemos una palabra (para no insistir mucho en otras cosas): el “karoshi ” . ¿Qué es el “karoshi” ? Es una palabra japonesa que significa dedicarse a trabajar, y a trabajar, y a trabajar… y ello da lugar al denominado ‘síndrome de fatiga laboral extrema’ (en japonés “karoshi” ). Esto ha cread

 

COMUPara el Editorial de hoy escogemos una palabra (para no insistir mucho en otras cosas): el “karoshi.

¿Qué es el “karoshi”? Es una palabra japonesa que significa dedicarse a trabajar, y a trabajar, y a trabajar… y ello da lugar al denominado ‘síndrome de fatiga laboral extrema’ (en japonés “karoshi”).

Esto ha creado que en el 2015 haya habido 189 muertes oficiales. No es que sean muchas, pero… ¿morir por exceso de trabajo, por ‘fatiga laboral extrema’? Una de los últimos ha sido un joven que se ha suicidado en Tokio. En los años 70 y 80 del siglo pasado llegaron a ser 10.000 las muertes anuales.  

Pero... no vayan a pensar que es como en occidente, en España por ejemplo, donde debido a que hay 10.000 camas menos en los hospitales del país, hay menos auxiliares de enfermería, y hay menos médicos (porque estamos en agosto), las personas que siguen en activo pueden tener una fatiga laboral por 'exceso de trabajo' (pluriempleo). No, no, no, porque, en Japón, por cada persona hay 1,28 empleos. O sea, hay pleno empleo: si una persona quiere un empleo lo tiene, más un 0,28% más de otro empleo (por si quiere cambiar). Es decir, en Japón el exceso de trabajo no es por falta del mismo. Allí hay pleno empleo pero ¡fíjense lo que les ha dado por hacer a estar personas!, aunque no todas son así.

Hay propagandas oficiales anunciando a la población que debe tener cuidado, pero los partidos de la oposición se quejan de que no hay una ley que limite las horas extra. Ahí está la clave. Hay una organización laboral semejante a la de otros países pero hay libertad para hacer cuantas horas extra se quiera, y debido a las mismas, en vez de 8 horas laborales diarias pues hay 18 horas, por ejemplo.

En los medios de comunicación aparecen ejemplos muy prototípicos, como el caso de un conductor que llevaba 15 años trabajando y nunca, nunca, había tomado vacaciones; y "nunca" significa que era el mismo chofer el lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado, domingo, lunes, martes… un mes y otro mes, un año y otro año, y este hombre decía que estaba bien, que “hay que trabajar”.

No pensábamos que el “karoshi” produjera esta dramática situación. Aquí en España nunca llegaremos al “karoshi”. Hay algunos locos por ahí que sí tienen fatiga laboral crónica, pero… ¿fatiga laboral extrema?

Además de la cifra oficial de 189, todo hace pensar que es una cifra virtual, y que son miles de personas las que por esa fatiga laboral extrema contraen diferentes afecciones y ven acortadas severamente sus vidas (amén de los suicidios).

Tremendo, tremendo, tremendo…

Esto es parte de la sociedad industrial, esto es parte de la sociedad de confort, esto es parte del “Pokemon-Go”, esto es parte del capitalismo ilustrado, esto es parte de un estilo de vida, esto es parte del “así es la vida” (como se suele decir), con lo que no estamos en absoluto de acuerdo.