EDITORIAL: Y UN SEÑOR LLAMADO SORIA...
Nuestro Editorial no puede ser otro que el de un señor que se llama Soria. José Manuel Soria fue titular del Ministerio de Industria, Energía y Turismo del Gobierno del señor Rajoy (nombrado antes de que fuera un Gobierno en funciones), pero en el mes de abril de este año salieron a la luz pública los famosos “ Papeles
Nuestro Editorial no puede ser otro que el de un señor que se llama Soria.
José Manuel Soria fue titular del Ministerio de Industria, Energía y Turismo del Gobierno del señor Rajoy (nombrado antes de que fuera un Gobierno en funciones), pero en el mes de abril de este año salieron a la luz pública los famosos “Papeles de Panamá” (que revelaban los nombres de personas con cargos públicos, famosos, etc. que evadían impuestos teniendo su dinero en paraísos fiscales). Y como Soria estaba implicado –su nombre aparecía en dichos papeles- (aunque lo negó y negó hasta que ya no pudo hacerlo porque era muy evidente), pues en el mismo mes de abril renunció como titular de Industria, y… ¡ahí quedó la cosa! ues bien, ahí quedó la cosa: un ministro que dimite, un escándalo más, y ya, pero la semana pasada la sorpresa apareció cuando el señor Soria fue nombrado, nada más ni nada menos, que como director ejecutivo del Banco Mundial (BM).
Claro, las alertas sociales, e incluso las alertas dentro del propio Partido Popular (PP), saltaron, pero… el señor Rajoy se hizo “el gallego” (como de costumbre) y dijo que “es un funcionario que, como hacen muchos, ha participado en un concurso para una plaza”… (Recordemos que la comisión evaluadora que formalizó la designación de Soria estaba compuesta por altos cargos del Gobierno del PP).
Pero la alarma social siguió, y la oposición política protestó. El partido Ciudadanos (C’s) criticó y preguntó cómo era posible que a este hombre se le hubiera designado para ir al Banco Mundial (BM) que, por otra parte, es uno de los bancos más corruptos que existen en este planeta, por lo que no iba muy descabelladamente allí designado tras aparecer en los "Papeles de Panamá".
Lo cierto es que, cuando menos lo esperábamos, hoy renuncia (pocos días después de haber sido elegido para concursar al cargo) el señor Soria… por las presiones que ha recibido, y por la alarma social que se ha generado.
Esto, por una parte nos alegra. No nos alegra el hecho de que renuncie sino el hecho de que la presión social tenga suficiente fuerza como para que el político responda (y es la segunda renuncia en muy poco tiempo para un mismo personaje. Creemos que en el futuro no habrá un puesto para él… ¡ni en la UEFA!). En cualquier caso, nos parece muy significativa –y por ello lo traemos al Editorial- la presión social que parece ser que ha hecho que Soria renuncie. Los titulares de prensa dicen “Soria renuncia, a petición del Gobierno, tras el escándalo”. El Gobierno, a su vez, se lo ha pedido porque ve que puede repercutir en las terceras elecciones o en otras (las cuartas... o quién sabe).
También nos llama la atención el hecho de que el Gobierno primero le da luz verde, y ha sido el propio Gobierno el que, a continuación, le pide que renuncie. Es decir, probablemente no esperaba esa respuesta social y de los partidos de la oposición, ¡ni del propio Partido Popular! Le han pedido que renuncie, y él no ha puesto problemas para ello.
Verdaderamente, si ya es un escándalo que llevemos casi 400 días sin Gobierno, los escándalos de corrupción y otros escándalos, ya no sabemos por dónde van a salir (solo falta un escándalo estilo Reino Unido, como les comentamos hoy en las Exprés News, pero ese tipo de escándalos no se permite que salgan en prensa de este país. No porque no los haya, sino porque hay un “conxuro” para que no se publique información sobre este tipo de asunto. En cambio en el Reino Unido sí son propensos).
Lo cierto es que agradecemos a la presión social, agradecemos a los partidos de la oposición que protestaron enérgicamente, y agradecemos al propio Partido Popular que, en alguna medida, se arrepiente de una decisión absolutamente errónea que perjudica al propio partido. El hecho de haberle pedido que renuncie, mejora la imagen del partido, aunque a la vez la empeora porque no ha pasado desapercibido (todo el mundo se ha escandalizado).
Así que... que bien sirvan el escándalo y la presión social para comprobar que el Gobierno y los políticos ahora se hacen sensibles a las demandas sociales.