EEUU: LIBERADO TRAS 30 AÑOS INOCENTE EN EL CORREDOR DE LA MUERTE, Y LE INDEMNIZAN CON UNA MISERIA
Una noticia increíble: Ha sido liberado en EEUU un reo que se encontraba en el ‘corredor de la muerte’, donde llevaba 30 años acusado de asesinato y robo de un joyero para el que trabajaba ocasionalmente con labores de jardineria. Los hechos ocurrieron en Louisiana en el año 1983, y ahora se ha descubierto al verdadero
Una noticia increíble:
Ha sido liberado en EEUU un reo que se encontraba en el ‘corredor de la muerte’, donde llevaba 30 años acusado de asesinato y robo de un joyero para el que trabajaba ocasionalmente con labores de jardineria. Los hechos ocurrieron en Louisiana en el año 1983, y ahora se ha descubierto al verdadero culpable.
Se llama Glenn Ford –como el famoso actor canadiense-, es un hombre afro-americano y ahora tiene 64 años. Era uno de los prisioneros que llevaba más tiempo en el corredor de la muerte de una cárcel estadounidense.
El jurado que le condenó estaba formado íntegramente por blancos, y hubo muchas irregularidades en el juicio.
Y hora… ¡cosas del capitalismo!... conforme a las leyes de Luisiana, todo aquel que haya pasado un tiempo en prisión y luego salga exonerado de los cargos debe recibir una compensación.
Como si la vida fuese una mercancía, la ley dispone que se paguen 25.000 dólares por cada año de encarcelamiento injusto. Esto supondría unos 750.000 dólares, pero la ley también dice que sólo se pagará hasta un máximo de 250.000 dólares (es decir, el pago máximo son 10 años, por lo que Glenn Ford no podrá reclamar por sus otros 20 años viviendo en el corredor de la muerte). Y, además, así, ¡como quien le tira un hueso a un perro! -¡agárrense, pues esto impresiona- se le añade un bono de hasta un máximo de 80.000 dólares por la pérdida de “oportunidades de vida”… ¿Pérdida de oportunidades?...
¡Por 30 años de su vida le entregarán, en el mejor de los casos, unos 237.000 euros (330.000 dólares)!
Al salir de la prisión afirmó que había perdido la mayor parte de su vida en prisión. “Mis hijos, cuando me marché, eran bebés. Ahora son hombres con hijos”.
¡Por el amor de Dios!...