EGIPTO: ¡POR FIN!
Hoy Egipto es noticia. Lo que se sospechaba que iba a ocurrir, aunque algunos pensaban que nunca sucedería: Después de 84 años de persecución -¡84 años!- el partido islamista gana las elecciones en Egipto . Pierde el seguidor de Hosni Mubarak y, obviamente, estamos ante presiones del ejército. El miedo ahora es a la in
Hoy Egipto es noticia. Lo que se sospechaba que iba a ocurrir, aunque algunos pensaban que nunca sucedería:
Después de 84 años de persecución -¡84 años!- el partido islamista gana las elecciones en Egipto. Pierde el seguidor de Hosni Mubarak y, obviamente, estamos ante presiones del ejército. El miedo ahora es a la interpretación que haga el ejército de la victoria del partido de los Hermanos Musulmanes.
Mursi –acuérdense de este nombre- es el primer presidente civil e islamista de Egipto, del partido de los Hermanos Musulmanes, los cuales dejan de ser perseguidos en una tierra musulmana. ¡Así estaba organizada la cosa!
Curiosamente, este hombre no tiene un gran carisma. Estudió en EEUU, volvió a Egipto e inició su carrera política. Pensamos que...
... es un islamista moderado en cuanto a sus actitudes.
Fueron 84 años de persecución y ahora ya están ahí comandando. ¿Qué pasará ahora?... Sentimos la situación muy delicada, muy delicada.
De cara al mundo y de cara a Egipto, bien harían los militares si, además de aceptar el que haya ganado las elecciones, dejaran gobernar a este señor y a esta agrupación, porque nuestro temor es que pase lo mismo que con Hamás en Cisjordania y Gaza (donde, después de haber ganados las elecciones, no fué reconocido, hubo todo un revuelo, y los palestinos se dividieron… ¡más aún!).
En cualquier caso, ¡nuestras felicitaciones a Mursi!
Por su parte, Hamás celebra una victoria histórica. El júbilo y la alegría se apoderaron de las calles de Gaza, con miles de simpatizantes de Hamás festejando el triunfo de Mursi.
Es de suponer que a todas las facciones occidentales radicales y opuestas al Islam no les habrá sentado nada bien este triunfo, pero creemos que son capaces de demostrar que pueden gobernar, que pueden relacionarse, y que no hay riesgo de que se produzcan las historias típicas de tener que empezar a hablar de terrorismo.