EL ALCOHOL, DETRÁS DEL 70% DE MUERTES POR CÁNCER DE HÍGADO
Nos dan la noticia científica de primer plano según la cual el alcohol se responsabiliza de 250.000 muertes por neoformaciones o cáncer de hígado en 195 países estudiados en un solo año, 2015, de los que más de 200.000 serían hombres. Esta es una cifra importante. Y, sobre todo, lo más llamativo es que el estudio demue
Nos dan la noticia científica de primer plano según la cual el alcohol se responsabiliza de 250.000 muertes por neoformaciones o cáncer de hígado en 195 países estudiados en un solo año, 2015, de los que más de 200.000 serían hombres.
Esta es una cifra importante. Y, sobre todo, lo más llamativo es que el estudio demuestra que “La incidencia de las neoformaciones de hígado ha crecido un 70% en los últimos 25 años (esencialmente debido al envejecimiento y a al aumento de la población). Una gran mayoría de los casos se da en países ricos siendo Japón uno de los más castigados”.
Un crecimiento del 70% nos parece muy significativo. En Europa sería mayormente en la zona de Europa del Este y Centroeuropa (países que tienen unos niveles de alcoholismo importante).
El exhaustivo análisis acerca del alcance de las neoformaciones de hígado en todo el mundo y su relación con el consumo del alcohol ha sido publicado en la revista JAMA Oncology. Ha sido llevado a cabo para comprobar los daños del alcohol en los órganos y ha justificado la muerte de al menos 854.000 personas en todo el mundo por cáncer de hígado. Y además, cerca del 40 % de los casos el detonante fue el consumo de alcohol.
El alcohol ha demostrado ser un factor cultural de mortalidad ya que más de la mitad de las personas confiesan su ingesta habitual o diaria.
No olvidemos que la zona norte de España fue declarada “alcoholizada” por la OMS.
El riesgo hacia la salud del alcohol es conocido desde siempre. Igual que todas las culturas han tenido sus alcoholes, y va unido al desarrollo de la humanidad, también todas las culturas han tenido sus desvaríos con este producto que, evidentemente, puede producir efectos saludables –en determinadas cantidades, condiciones y personas-, y puede producir efectos desastrosos (desde el alcoholismo, hasta el desarrollo de patologías muy significativas, muchas de las cuales están ligadas a las neorformaciones).