EL ARZOBISPO DE BOLONIA ESTUVO EN EL ACTO DEL “DESARME” DE ETA
El Vaticano se presentó al desarme de ETA… sin contar con los obispos vascos. ¡Increíble! Se ve que no se llevan muy bien(1). El arzobispo de Bolonia, Mateo Zuppi, uno de los máximos responsables de la Comunidad de San Egidio (organización laica católica fundada en Roma por el abogado Andrea Riccardi. Especializada en
El Vaticano se presentó al desarme de ETA… sin contar con los obispos vascos.
¡Increíble! Se ve que no se llevan muy bien(1).
El arzobispo de Bolonia, Mateo Zuppi, uno de los máximos responsables de la Comunidad de San Egidio (organización laica católica fundada en Roma por el abogado Andrea Riccardi. Especializada en diplomacia discreta y que actúa siempre como avanzadilla del Vaticano en la resolución de conflictos en todo el mundo, con resultados satisfactorios como en Mozambique o Irlanda). Zuppi ya medió con ETA en 1995, pero la negociación no prosperó.
Zuppi estuvo allí con el agrado de todos, pero nadie invitó a las autoridades eclesiásticas vascas de Vitoria, San Sebastián y de Bilbao.
¿Qué habrá detrás de todo esto?... ¡Por Dios, por Dios, por Dios!..
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(1) Mario Iceta, obispo de Bilbao, Juan Carlos Elizalde, obispo de Vitoria, y José Ignacio Munilla, obispo de San Sebastián, no estuvieron en efecto en Bayona ni se les esperaba. Primero, porque no se les invitó. Segundo, porque, de haberlos invitado, no hubieran aceptado asistir. Y tercero, porque la sintonía episcopal vasca con el Gobierno del PNV y con El Vaticano es, en estos momentos, "sumamente débil". El obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, ha hablado de la presencia, “por su cuenta y riesgo” y “sin la bendición explícita ni implícita de la Santa Sede”, de Mateo Zuppi en el acto de entrega de las armas de ETA en Baiona, lo que provocó la “sorpresa” y el malestar de la jerarquía vasca. El obispo de Bayona, Marc Aillet, tampoco había sido informado de la presencia del arzobispo en el acto de entrega de las armas.
A comienzos de este año, el lehendakari Íñigo Urkullu, acompañado de Jonan Fernández, realizó un polémico viaje a Roma para reunirse con Mateo Zuppi y cargos del Vaticano. El presidente vasco aseguró que el objetivo de la visita era hablar sobre la crisis de los refugiados en el Mediterráneo, una de las áreas en las que trabaja en la actualidad la comunidad de San Egidio. Esta iniciativa provocó cierto malestar en la Iglesia vasca, que se veía puenteada por el lehendakari, y levantó suspicacias sobre el auténtico objetivo del encuentro, que se producía cuando comenzaban a llegar las primeras noticias sobre la voluntad de ETA de desarmarse.