EL CAOS CON LAS PULSERAS ANTIMALTRATO
Una supervisora del centro de gestión de las pulseras antimaltrato mandó incumplir el protocolo para bajar las alertas Pidió a los trabajadores que cerraran señales de baterías bajas de los dispositivos “de cara a la visita” de personal de la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género que había después El ju
Una supervisora del centro de gestión de las pulseras antimaltrato mandó incumplir el protocolo para bajar las alertas
Pidió a los trabajadores que cerraran señales de baterías bajas de los dispositivos “de cara a la visita” de personal de la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género que había después
El jueves 19 de septiembre de 2024, una supervisora de Cometa ―el centro que se ocupa del seguimiento de las llamadas pulseras antimaltrato― pidió al equipo del turno de mañana que se saltara el protocolo para que las pantallas estuvieran lo más limpias posibles de alertas antes de que llegara la visita que tenían poco después de la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género, de quien depende ese organismo. Su gestión está en manos de Vodafone y Securitas tras el cambio de empresa adjudicataria en marzo del pasado año.
El mensaje que envió la supervisora a las 09.56, fue: “Necesito por favor que las personas que estáis con alertas sin asignar vayáis tramitando desde las baterías. Las baterías que no tengan SSC se pueden cerrar directamente y las que tengan SSC se cierran y se tramita el SSC. De cara a la visita que tenemos esta mañana hay que darle un empujón a las señales. Cualquier duda preguntad por favor. Gracias por vuestra colaboración”.
SSC son las siglas que aparecen cuando un dispositivo ―el de la víctima o el del agresor― no transmite, ya sea por pérdida de cobertura o por estar apagado (manualmente o porque se haya quedado sin batería). La orden al pedir que se fuera “tramitando desde las baterías” significaba “que se cerraran directamente todas las señales de baterías bajas y se gestionaran solo aquellas que aparecían como apagadas, y eso no se puede hacer porque la señal de batería baja tiene un protocolo asociado que incluye informar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado si es necesario”, dice personal cercano a Cometa.
Es decir, que “como mínimo”, la señal de batería baja “implica una llamada al agresor, y desde ahí, ver cómo hay que proceder dependiendo de si responde o no responde, y si lo hace, de qué contesta. Vale, pues esto fue lo que se pidió no hacer porque venía Delegación [del Gobierno contra la Violencia de Género]”, comenta ese mismo personal. La supervisora, preguntada por esto, ha preferido no responder a las preguntas de este periódico.
Mientras que “la batería baja no es la señal más preocupante” ni para el personal del centro, ni para Policía ni Guardia Civil, “sí hay que seguir el protocolo”, afirma una de esas fuentes.