EL “CAZADOR DE PLANETAS” DE LA NASA CAPTA EN LUZ VISIBLE UNA SUPERNOVA
Hace "un tiempo" (a 1.200 millones de años luz), una estrella gigante roja estalló convirtiéndose en supernova , y ahora nos da un “chispazo de luz” , gracias al telescopio espacial Kepler (el "cazador de planetas"). El telescopio ha captado por primera vez en longitudes de onda óptica (o luz visible, es decir, que se
Hace "un tiempo" (a 1.200 millones de años luz), una estrella gigante roja estalló convirtiéndose en supernova, y ahora nos da un “chispazo de luz”, gracias al telescopio espacial Kepler (el "cazador de planetas").
El telescopio ha captado por primera vez en longitudes de onda óptica (o luz visible, es decir, que se puede ver con el ojo humano) el destello brillante de la onda de choque (lo que los astrónomos denominan “ruptura de choque”) de una explosión estelar también llamado supernova (en este caso, la observación se realizó en 2011, y la estrella observada ha sido KSN2011d, una gigante roja 500 veces mayor que el Sol, situada a 1.200 millones de años luz).
Estamos, astronómicamente, de enhorabuena porque esto no se ve todos los días.
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Ver aquí vídeo con imagen captada por el telescopio Kepler
El destello brillante de la “onda de choque” (la supernova) dura solo unos 20 minutos, razón por la cual su control siempre ha supuesto un reto para los astrónomos. Una estrella que estalla lanza a su alrededor la mayor parte de su masa a altísimas velocidades. Después de este fenómeno explosivo se pueden producir dos casos: o la estrella es completamente destruida, o bien permanece su núcleo central que, a su vez, entra en colapso por sí mismo dando vida a un objeto muy macizo: una estrella de neutrones o un Agujero Negro.
Aunque la explosión de una supernova es un fenómeno relativamente raro, tenemos testimonios (o remanentes) de hechos de este tipo: en 1054 se “encendió” una estrella en la constelación de Tauro, cuyos restos aún pueden observarse bajo la forma de la espléndida Crab Nebula (M1 o Nebulosa del Cangrejo);
en 1572 el gran astrónomo Tycho de Brahe observó una supernova brillando en la constelación de Casiopea (la SN 1572 o Nova Tycho); en 1640 un fenómeno análogo fue contemplado por Johannes Kepler (SN 1604 o Supernova Kepler). Todas estas son apariciones de supernovas que estallaron en nuestra Galaxia, pero también las hay en otras galaxias. Una famosa supernova de una galaxia exterior es la aparecida en 1885 en Andrómeda (SN 1885A). Hoy se calcula que cada galaxia produce, en promedio, una supernova cada seis siglos.
