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EL DESESPERO DE LA INVESTIGACIÓN EN ESPAÑA

En otro orden de cosas: el líder de investigador precarios deja la ciencia y emigra a Bruselas. El que lideraba investigadores precarios se va. Pero se va, no a investigar en Bruselas, se va como una persona que puede ser un buen funcionario, lo cual deja al país en una situación francamente difícil. Una vez más pone d

En otro orden de cosas: el líder de investigador precarios deja la ciencia y emigra a Bruselas.

 20180207 fernandezEl que lideraba investigadores precarios se va. Pero se va, no a investigar en Bruselas, se va como una persona que puede ser un buen funcionario, lo cual deja al país en una situación francamente difícil. Una vez más pone de manifiesto que la investigación en España no va.

“José Manuel Fernández ex portavoz de la federación de jóvenes  investigadores que ha dejado José Manuel Fernández, ex portavoz de la Federación de Jóvenes Investigadores, ha dejado la investigación por un puesto administrativo.

El 14 de junio de 2013, José Manuel Fernández estaba plantado ante las puertas del Ministerio de Economía. Junto a él había otros 5.000 investigadores en la que fue la mayor manifestación de científicos en la historia de España. El objetivo de los manifestantes era entregar al ministro, Luis de Guindos, o a la secretaria de Estado de I+D+i, Carmen Vela, la Carta por la Ciencia, un documento en el que rectores de universidades públicas, sociedades científicas, sindicatos y la Federación de Jóvenes Investigadores Precarios (FJI) reclamaban el final de los recortes en el presupuesto de investigación científica, el aumento de esta partida hasta la media europea y un pacto de Estado para garantizar que la financiación pública de la ciencia, se mantenga estable, a pesar de los vaivenes económicos y políticos.

Nadie recibió a los científicos para escuchar sus propuestas y se vetó el acceso de la prensa al Ministerio. “Fue el momento álgido del 20180207xpress investigadoresmovimiento, la petición llegó hasta el Congreso de los Diputados y fue apoyada por todos los partidos políticos menos el PP”, recuerda Fernández, que fue portavoz de la FJI durante tres años y su cara más visible durante las movilizaciones.

Este doctor en química agrícola había regresado a España en 2011 —"justo en lo más crudo de la crisis", recuerda— tras pasar tres años en la Universidad de Pensilvania (EE UU) como investigador postdoctoral. Había empezado a trabajar en el Instituto de Ciencias Agrarias del Consejo Superior de Investigaciones Científicas con una beca para jóvenes doctores. Su especialidad era la recuperación de campos de cultivo dañados para capturar dióxido de carbono, como medida para mitigar el cambio climático. Hijo de una ama de casa y un perito eléctrico de Madrid, decidió dedicarse a ciencia porque esta “ es la única profesión en la que aún es posible explorar terreno desconocido”. “Es fascinante y engancha”, asegura, pero necesita recursos.

Cinco años después de aquellas movilizaciones, la investigación científica en España está lejos de la recuperación. El gasto en I+D+i ha seguido cayendo y las ayudas públicas a la ciencia están en niveles de 2006”.

Esto es terrible, y este hombre ha declinado ya:

“Esta es una carrera muy vocacional y a mí se me ha acabado la fuerza de darme contra la pared una y otra vez

"DESÁNIMO GLOBAL" EN LA UNIVERSIDAD

20180207xpress investigacion2.jpgEste problema afecta especialmente a la universidad. “La media de edad de los profesores ayudantes doctores, el primer escalón en la carrera docente, es de 39 años. Normalmente se consigue el doctorado con 28 años, así que les quedan 10 años en los que no se sabe de qué viven. En esa franja de edad hay gente que va saliéndose del sistema, sobre todo a puestos de gestión dentro del sistema de investigación y otros que lo dejan, aunque no está cuantificado. Todo esto está creando un desánimo global entre los más jóvenes”, lamenta Carlos Andradas, que actualmente es rector de la Universidad Complutense de Madrid y que en 2013 fue otro de los grandes valedores de la Carta por la Ciencia al frente de la Confederación de Sociedades Científicas de España, que agrupa a 14.000 científicos”.

Como se ve no hay interés, no hay interés. Esto es grave en un país como España, que es parte de Europa, pero no da más de sí