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EL DESTRUCTOR MÁS MODERNO DEL MUNDO ES UNA AVERÍA FLOTANTE

Unos 4.000 millones de dólares costó un destructor, el USS Zumwalt (cuya imagen a nosotros no nos gusta, por cierto, quizás porque estamos acostumbrados a los antiguos), pero este destructor va camino del desguace. Es el destructor más, más, de todos los destructores; el más avanzado y caro jamás construido, pero desde

 

20161124 DESTRUUnos 4.000 millones de dólares costó un destructor, el USS Zumwalt (cuya imagen a nosotros no nos gusta, por cierto, quizás porque estamos acostumbrados a los antiguos), pero este destructor va camino del desguace. Es el destructor más, más, de todos los destructores; el más avanzado y caro jamás construido, pero desde que salió del astillero ha tenido más averías que un pichón, en el tiro de pichón, sometido a 20.000 carabinas (lo anterior es una barbaridad, pero es para entendernos).

Hoy el circuito eléctrico, pasado se inunda una caldera, el siguiente un problema mecánico… Hasta tal punto que no ha sido capaz de pasar limpiamente el Canal de Panamá (perdió propulsión y la tripulación comprobó que había agua en los dos motores de inducción. A consecuencia de la avería, el casco de la embarcación sufrió daños leves al chocar con una de las paredes del canal).

O sea, aunque todo es automático y en su manejo se ahorra una cantidad de personas, tanta avería ha hecho replantear la idea inicial de invertir 20.000 millones de dólares en renovar la flota (se pensaban fabricar 28 naves, pero esta cantidad posteriormente bajó a siete y, finalmente, a ahora sólo son tres).

Está lleno de tecnología experimental y muchos avances. El USS Zumwalt tiene una eslora de 183 metros y una manga de 24, según datos oficiales. Destaca su radical proa de tipo “wavepiercing” o perforador de olas, y su superestructura piramidal de fibra de carbono avanzado con la que quedan ocultos todos los sistemas de radares y antenas, forma con la que la embarcación es mucho menos visible para cualquier radar enemigo. Otras innovaciones que presenta son sus motores eléctricos, cuatro generadores de turbina de gas, capaces de propulsar una nave de 14.500 toneladas de desplazamiento a 30 nudos de velocidad o la gran cantidad de sistemas automatizados que reducen la tripulación hasta 130 efectivos.

20161124 DESTRU 2Además está dotado de unos misiles fantásticos, los LRLAP, que dan tan en el clavo en objetivos situados a más de 80 millas de distancia que no tienen daños colaterales (vamos, que los de al lado ni se enteran que ha caído un misil). El “único” problema es que cada misil de estos cuesta 800.000 dólares… ¡Fíjense ustedes cómo se las gastan los norteamericanos!

La conclusión que sacamos de todo esto es que han puesto una tecnología para la que no hay técnicos capaces de controlar. Esto parece que no es lógico, pero para nosotros la tiene.

Verán: imagínense que  llega un tecnólogo y hace un “piripitiflú”, que sacando una antena “cataclín”, recoge el rocío y lo convierte en fresas, y esto lo pone en el destructor para que los grumetes y el capitán siempre tengan fresas. Bien. Pero… claro, eso hay que programarlo, hay que mantenerlo… pero, de entrada, se pone y le encargan a un técnico que maneje el procesador de fresas a través de las gotas del rocío. Y resulta que al técnico no le han explicado todo muy bien, y le supera la tecnología.

Creemos que eso es lo que está pasando, y por ello las autoridades norteamericanas dicen que van a revisar a fondo el proyecto. Y si realmente a este primer modelo lo llevan al desguace (aunque no creemos que lleguen a tanto) por todas las averías que tiene que…

El aspecto del destructor nos recuerda a los barcos de cartón que hacen los niños para jugar pero… está hecho de fibra de carbono, y tiene lo último de lo último en matar, pero no funciona todo lo bien que debería de funcionar.

Tienen que llevar un equipo técnico que arreglen lo que han hecho los tecnócratas en sus investigaciones. Creemos que lo que ocurre es que no hay personal preparado para manejarlo, no es que esté mal hecho, no hay quien conozca bien la profundidad de lo que se hace, y como lleva poca tripulación, no son capaces de hacerlo funcionar.

Por una parte nos alegra, porque cuantas menos máquinas de guerra sofisticadas haya, mejor.