EL DRAMA DE LOS QUE SE VEN ABOCADOS A EMIGRAR, NO COMO OPCIÓN, SINO COMO NECESIDAD
El ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz , en un principio dijo que se estaban aguardando entre 20.000 y 30.000 inmigrantes para entrar al asalto en España. La horquilla de este ministro es muy amplia, sin embargo hoy ha dicho que en realidad la cifra de inmigrantes a la espera para entrar es de 80.000 personas, l
El ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, en un principio dijo que se estaban aguardando entre 20.000 y 30.000 inmigrantes para entrar al asalto en España.
La horquilla de este ministro es muy amplia, sin embargo hoy ha dicho que en realidad la cifra de inmigrantes a la espera para entrar es de 80.000 personas, la mitad están en Marruecos, y el resto en Mauritania -aguardando para pasar a Marruecos-. Así lo ha indicado hoy el ministro en declaraciones a los periodistas tras el acto de presentación de los 127 nuevos oficiales del Cuerpo Nacional de Policía que han sido destinados a Cataluña.
Considera que la situación es de emergencia y España no tiene fuerza suficiente para frenar esta invasión de marroquíes, mauritanos, subsaharianos, palestinos, sirios… Personas provenientes de la parte norte de África y otras zonas están en “campamentos de asalto” esperando… Todos pretenden entrar al “nuevo mundo” –véase España-.
Nosotros no estamos realmente como para ser el “nuevo mundo” con más de 5,5 millones de personas sin empleo; hacen falta todos esos puestos de trabajo, pero ¡imagínense cómo estarán en esos países!...
La vida en los países del norte e África es de auténtica hambruna, y cuando ésta existe –gracias a gobernantes corruptos, hipócritas, que sólo se dedican a especular con el esfuerzo de sus comunidades-, evidentemente los habitantes de esos países tienen que buscar una salida por cualquier lado. Todo menos quedarse. Por ello arriesgan sus vidas metiéndose en lanchas en las que sólo caben 30 y van 200, suben vallas y alambradas… Hacen cualquier cosa.
De toda esta situación se benefician las mafias internacionales que trafican con personas, que son las
encargadas de atraerlas y ‘facilitarles’ el paso de la frontera, para luego distribuirlas como mano de obra esclava –ya no barata-, que es la verdadera realidad con la que se encuentran posteriormente en la Península Ibérica.
En cualquier caso, la responsabilidad, evidentemente, es de los políticos y gobernantes de África y de Europa, que mantienen las diferencias tan ‘abisales’ -que no abismales- entre un continente y otro.