EL EDITORIAL: 1,7 MILLONES DE NIÑOS MUEREN ANUALMENTE POR CAUSAS MEDIOAMBIENTALES RESOLUBLES
Nuestro Editorial se centra hoy en un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) según la cual la contaminación atmosférica, acuífera y del suelo (sobre todo por el plomo) ocasiona 4.657 muertes de niños de menos de cinco años al día. ¡Al día! La verdad es que el cálculo es como muy preciso, lo cual nos llama
Nuestro Editorial se centra hoy en un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) según la cual la contaminación atmosférica, acuífera y del suelo (sobre todo por el plomo) ocasiona 4.657 muertes de niños de menos de cinco años al día. ¡Al día! La verdad es que el cálculo es como muy preciso, lo cual nos llama un poco la atención; más nos inclinamos al cálculo de que el 26% de la mortandad en los niños menores de cinco años se debe a la contaminación medioambiental. Ya si lo queremos parcializar en ese sentido pues saldrían todos esos niños al día, lo cual hacen 1,7 millones.
Por causas medioambientales, es decir, resolubles. Aquí está el quid de este Editorial: que exista esta mortalidad, obviamente en países pobres, obviamente en países con escasez de desarrollo, obviamente en África, en América latina, en Asia (los sitios habituales). En los que no se invierte ni siquiera en potabilizar el agua (una de las causas fundamentales de mortandad: diarrea); no se invierte en mejorar las condiciones de la polución (véase fábricas, véase industria: bronquitis); y no se invierte en el cuidado del verter residuos al suelo (véase plomo y derivados: daños cerebrales).
Todo ello hace que, efectivamente, todas estas criaturas menores de cinco años no lleguen a esa edad, y se nos coloquen con esa cifra de 4.657 niños que fallecen AL DÍA
La situación es realmente terrible, dice la OMS, y demanda una acción inmediata, una acción de ¡ya!
Estas no son cifras nuevas; son cifras que aparecen de vez en cuando en avalancha para sensibilizar a problemas tan graves que la comunidad internacional mira hacia otro lado; que los gobiernos de los países responsables ni siquiera miran; y que los que protegen a gobiernos de tanta desidia, por supuesto colaboran a que esa desidia se desarrolle junto con la corrupción concomitante.
Ciertamente, ciertamente, es una responsabilidad de especie, la cual nos compete a todos, al menos tomar consciencia de ello, puesto que, al ser evitable y no precisamente cuantiosamente evitable, sino sencillamente evitable, pues…
Volvemos a llamar la atención al señor Bill Gates, que es tan generoso, que nos avisa de las empidemias que van a venir y que van a acabar con nosotros que, de nuevo, igual que le hemos advertido en otras ocasiones que “más invertir en resolver el hambre”, ahora le decimos “más invertir en países pobres en los que, además del hambre, no hay agua potable, no hay canalización de aguas negras, hay contaminación excesiva”….
Más invertir en eso, señor Bill Gates, que en la lucha contra la malaria y la tuberculosis (que nos parece bien también). Y parece que nos estamos metiendo con usted… No, no, en absoluto, pero tenemos que tener puntos de referencia para tener una opinión equivalente a una verdadera prevención de la enfermedad, que es la que realmente nos puede hacer libres en alguna medida; de la otra forma daremos el pez pero no enseñaremos a pescar.