EL EDITORIAL. VERGÜENZA CON LA OEA Y... A SEGUIR RESISTIENDO, VENEZUELA
Nuestro Editorial nos lleva de nuevo a la República Bolivariana de Venezuela, porque -a decir de la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD)- a partir de ahora se iniciará un proceso de “rebelión democrática masiva e irreversible”. Se ve que las cosas siguen adelante. El señor Nicolás Maduro ejerce su afán y ha de
Nuestro Editorial nos lleva de nuevo a la República Bolivariana de Venezuela, porque -a decir de la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD)- a partir de ahora se iniciará un proceso de “rebelión democrática masiva e irreversible”.
Se ve que las cosas siguen adelante. El señor Nicolás Maduro ejerce su afán y ha decido que se van a realizar unas elecciones para una Asamblea Constituyente. Elecciones teóricamente muy especiales porque los diputados elegidos se encargarán de reformar la Constitución (y por supuesto, invalidar absoluta y totalmente a la MUD, cuyos diputados ocupan la mayoría de los escaños de la Asamblea). Esto es grave. Amén de que les han quitado la inmunidad parlamentaria, y los presos políticos como Leopoldo López siguen presos, y… bueno, la carestía nutritiva y carestía tecnológica es total en el país.
A pesar de todo ello, formaciones como Podemos y Esquerra Republicana de Catalunya todavía no se atreven a decir nada en contra del Gobierno de Nicolás Maduro. Cuando resulta que la comunidad europea pide cambios inmediatos que merecen ser considerados como necesarios. Es increíble.
Pero lo que es más increíble (y ello nos llevó a tipificar esta noticia como Editorial), es que ha culminado la reunión de la Organización de Estados Americanos (OEA), y la actitud de la delegación venezolana ha sido… bueno, como es desde que el chavismo llegó al poder: irrespetuosa, indolente, sin más argumentos que decir que todo lo que se habla de Venezuela (carestías que hay, problemas que hay) es un puro invento, una pura justificación para una posible invasión (y cosas parecidas). Y la realidad es que sí, es totalmente cierto el que, de seguir así, eso se puede producir (por su vecino).
Lo cierto es que se esperaba –se esperaba- que la OEA en la conclusiones finales de su 47º Asamblea General -realizada en Cancún- dijera “algo”, algo, algo… a propósito de Venezuela.
Pues no. Esto es lo que rescatamos en El Editorial. ¡Ni una sola palabra! A última hora la delegación venezolana preguntó por los estudiantes “desaparecidos” en Ayotzinapa en el estado sureño de Guerrero (México) en 2014. (Lo de desaparecidos es un suponer, pero es cierto, no se sabe qué fue de ellos). Llevó a la Asamblea el caso de los estudiantes ante las arremetidas México sobre la crisis en Venezuela. Y esto irritó mucho a la delegación mexicana… Lo cierto es que, increíblemente, todos los estados miembros de la Organización de Estados Americanos le han dado la espalda a la población venezolana, ya no es al Gobierno (éste puede ser mejor o peor.
Creemos que todos los estados americanos son conscientes (igual que los europeos) de la llegada masiva de venezolanos a sus territorios porque cada vez es más insostenible la vida en el país caribeño. Ya no solamente por la cuestión alimentaria, sino de primeros auxilios (medicamentosa) y, sobre todo, la inseguridad ciudadana, que es extremadamente preocupante. Caracas es la ciudad más violenta del mundo; más que cualquier otra. Caracas supera con creces los índices de otras ciudades del planeta. Y, si acaso comenta algo el gobierno venezolano, dice que todo eso son ajustes de cuentas; que la inseguridad ciudadana no existe. Y en los más de 80 días de revueltas, hay más de 77 personas muertas en las manifestaciones. Creemos que la última de ellas se corresponde con un joven de 17 años, hijo de un alumno de la Escuela Neijing en Maracay. Increíble, pero cierto. Las cosas no ocurren por casualidad, señor Maduro. Siempre nos llama la atención, además, cómo mueren todos estos jóvenes: siempre con un tiro en el pecho. Es decir, no disparan para persuadir, disparan para matar. Todos deberíamos de estar saturados de tanta manipulación violenta injustificada por parte de las Fuerzas de Seguridad Venezolana.
Pero… parece ser que la OEA es tan cuidadosa con sus remilgos (seguro que no han ido por Venezuela, por Caracas, por Falcón, por algún estado, por algún sitio, para ver en qué condiciones vive la gente; en qué condiciones. Cuánto estraperlo, trapicheo, y demás historias hay que hacer para vivir diariamente.
Es indignante; la comunidad internacional es indignante. Es capaz de ver… y no hacer nada. Bueno, esto no es nuevo, desde luego. Cuando la Segunda Guerra Mundial todo el mundo, los aliados sobre todo, sabían de las matanzas de judíos sobre todo, y de otras etnias como gitanos. En definitiva, personas que no fueran arios puros…. ¡Y nadie dijo nada! Nadie hizo hincapié en algo. No vamos a señalar a nadie, pero en la mente de todos está el hecho de cómo, sabiéndolo, no se hizo nada.
Lo cierto es que igual pasó en la guerra entre hutus y tutsis, o igual pasó en la guerra de los Balcanes… En fin, no es nuevo el que la comunidad internacional mire hacia otro lado cuando pasa algo en un país. de ahí la importancia del derecho internacional, para que las comunidades internacionales se comprometan. Igual que ahora miran para otro lado ante los migrantes. Los migrantes son materia de uso y desuso.
Así están las cosas: ¡qué vergüenza en la OEA!, y… ¡a seguir resistiendo!