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EL EDITORIAL. ¡Auditorías universitarias, ya! Porque huele a rancio en la U. Rey Juan Carlos, y en las otras también

Nuestro Editorial nos lleva a lo reflejado en el titular del diario El País: “Dimiten en bloque los responsables de los másteres de la Rey Juan Carlos”. Pues sí; ya saben: por el caso del fraude del master de Cristina Cifuentes, pero hay también otros fraudes. “Exactamente 24 horas después de que el rector de la Univer

 

COMUNICANuestro Editorial nos lleva a lo reflejado en el titular del diario El País:

“Dimiten en bloque los responsables de los másteres de la Rey Juan Carlos”.

Pues sí; ya saben: por el caso del fraude del master de Cristina Cifuentes, pero hay también otros fraudes.

“Exactamente 24 horas después de que el rector de la Universidad Rey Juan Carlos, Javier Ramos, destituyera al vicerrector de Posgrado, José María Monzoncillo, el equipo de máxima confianza de este decidió ayer dimitir en bloque. De ese vicerrectorado depende la custodia de la documentación de los polémicos másteres cursados por Pablo Casado, que aspira a ser secretario general del PP, y de la ex presidenta regional Cristina Cifuentes. Han abandonado sus puestos el director de la Escuela de Másteres, el coordinador de Posgrados Internacionales y la secretaria académica de Posgrado. No se descartan más dimisiones.

20180628 uniJosé María Álvarez Monzoncillo no era el vicerrector de Posgrado cuando se produjeron las convalidaciones de ambos políticos del PP. Ocupaba el puesto Pilar Laguna, luego decana de Ciencias Jurídicas. La entrega de actas y papeles ha creado fricciones entre el vicerrectorado y el rectorado estas semanas y ha desencadenado las tres dimisiones. Carlos María Alcover, que era el director de la Escuela de Másteres Oficiales y fue Defensor Universitario, ya ha registrado su dimisión. Guillermo de Haro, coordinador de Posgrados Internacionales, y Marina Santín, secretaria académica y profesora de Comunicación, han notificado que dejan el puesto pero aún no la han registrado formalmente.

Este jueves, horas después de que EL PAÍS publicase la noticia, ha presentado su dimisión un cuarto cargo: Camilo Prado, coordinador del programa de Títulos Propios externos.

Álvarez Monzoncillo no quiso comentar a El País el martes su destitución —también fue cesada la vicerrectora de Calidad, María Luz Martín Peña—, pero insistió en la valía de su equipo: “Lo mejor de lo mejor”, dijo. En su entorno veían en él un contrapeso al rector”.

Pues miren ustedes… ¿No hay más personas que puedan dimitir? ¿Qué clase de “lo mejor de lo mejor” son esos que dimiten?, y ¿qué clase de fuerza tiene lo peor de lo peor para que dimitan?

20180628 uni 2Oiga, esto de esta Universidad Juan Carlos I (que está siendo todo un descaro), quizás en otro lugar cerrarían la Universidad; harían una inspección general. Porque, claro, esto está pasando en estos masters pero puede estar pasando en todos los demás. ¿Quién nos garantiza que no esté todo ‘debidamente corrupto’?

Esta Universidad, es una nueva Universidad además, es decir, que cuenta con la juventud, con las nuevas tecnologías, con nuevas expectativas… ¡Se supone! En cambio las otras, la Complutense, la… -no vamos a nombrar- pues ya son muy “viejunas”).

Y nosotros nos preguntamos -y es el contenido principal de nuestro Editorial-: esto que pasa en esta Universidad joven, ¿no pasa también en otras universidades pero lo llevan tan bien que no se nota?

¿Solo huele a rancio, y a error, y a trampa en esta Universidad? O… ¿si se hiciera un pequeño estudio de calidad, de exactitud, descubriríamos algunas cosas nada agradables tratándose de lo que es una universidad?

O sea, una universidad se supone que es la universalidad, el sitio donde se acumula el conocimiento y el saber. Debe estar limpia, clara, transparente. No puede haber suspensos inadecuados, o notables indebidos –por poner cosas simples de alumnos-. No puede haber profesores ineptos o incapaces o soberbios o ególatras… No.

Pues… la verdad es que, pensándolo bien ahora, cuando nosotros pasamos por la Universidad Complutense, todos los catedráticos que nos tocaron –todos- eran unos señores dogmáticos, impositores, tenebrosos… Vamos, es que no recuerdo ahora ninguno distinto. A mí me tocó hasta Pedro Laín Entralgo en Historia de la Medicina (le vi una vez que fue a dar una conferencia). Y también me tocó un famoso histólogo discípulo de Ramón y Cajal… Podría enumerar unos y otros, pero eran “reyes absolutos del dominio del saber y del poder”. ¡Ay!, como no contestaras a lo que ellos quisieran o a lo que ellos les gustara… ¡Era terror lo que nos producían! ¡Terror!

Claro, ¿cómo estaría la universidad en aquel tiempo? Los alumnos solo nos preguntábamos la posibilidad de ir aprobando -¿verdad?-, y de ir aprendiendo todo lo que pudiéramos -¡por nuestra cuenta!- como “asistentes voluntarios” de alguien que honestamente quisiera enseñarnos algo (¡que no era fácil!, aunque, cada uno contará su historia, por supuesto).

20180628 uni 3Pero… que eran dogmáticos y… Bueno, ahora parece ser que los catedráticos son profesores normales -parece ser-. La verdad es que no tuvimos la suerte de conocerlos cuando éramos estudiantes.

Y pensando en eso, claro, dices: si entonces era así, y tal, y ya la Facultad de Medicina olía a rancio, rancio, rancio… de abolengo total. ¿Qué habrá pasado luego?, ¿cómo habrá seguido? Porque si esta nueva Universidad esta así…

Nos preguntamos: ¿Se impondría un estudio de esos que hacen en los centros oficiales en todos los sentidos (económico, rendimiento, calidad, etc.) a las universidades? No solamente a las nuevas. Con este “tropelerío” de dimisiones… ¿No son los mejores?... ¿Y dimiten?... Dejamos ahí la inquietud.

¿Se podrían hacer AUDITORÍAS a las Universidades?... Porque de ellas dependen los futuros profesionales de alto rango. ¿O no? ¡A ver si va a ser que no! ¡A ver si va a ser que, una vez que el alumno sale de la universidad se tiene que buscar las cien mil y una noches para mejorar su calidad!... (Y ahí están los masters). Sí, pero resulta que ahora los masters de calidad tienen mucha trampa. ¡Ah!, ¡es verdad! Entonces, esto supone que la calidad de los próximos licenciados va a ser mas bien pobre: no becas, no estudios extranjeros o muy pocos, etc. etc.

“Auditorias universitarias”, ésta es nuestra propuesta y nuestra sugerencia en El Editorial de hoy.