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EL EDITORIAL. La paridad económica entre los géneros podría tomar hasta 170 años

Nombran doctor honoris causa a un señor argentino en la Universidad de Alcalá de Henares, y este señor –que es un hombre muy conocido: Bernardo Kliksberg, de procedencia judía- nos dice una cosa muy clara: las mujeres son el mayor grupo oprimido del planeta. Esto lo dicen muchos, e incluso algunos cosas más graves (ent

 

COMUNombran doctor honoris causa a un señor argentino en la Universidad de Alcalá de Henares, y este señor –que es un hombre muy conocido: Bernardo Kliksberg, de procedencia judía- nos dice una cosa muy clara: las mujeres son el mayor grupo oprimido del planeta.

Esto lo dicen muchos, e incluso algunos cosas más graves (entre ellos nosotros) a propósito de las mujeres y de la situación en la que viven; hasta llegar a decir (como decimos nosotros) que “La principal causa de enfermedad radica en la situación en la que actualmente viven las mujeres en la humanidad. Si ellas recuperan su identidad y tienen la posibilidad de desarrollar su proyecto vital, probablemente el concepto de enfermedad tendríamos que cambiarlo” (J.L.Padilla).

20171123 honorisSea como fuere, es grato saber que este profesor insigne (que colabora con la ONU, la UNESCO, la FAO, y todas las organizaciones internacionales), de 77 años, esté lanzado a recordar la ética del planeta. Y en la ética del planeta lo primero es darse cuenta de que el grupo más oprimido es el de las mujeres.

Al nombrarle doctor honoris causa, en su discurso de investidura, ha dicho que la solución es la educación (uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible). Y dice que es así por las evidencias. Por ejemplo, el Instituto Max Planck ha desarrollado la idea de que los bebés tienen una actitud altruista y otra egoísta, entonces, la cuestión está en desarrollar la actitud altruista ya desde los bebés (a partir de esa edad) para poder conseguir una población capaz de ser responsable y solidaria con las situaciones que vive nuestra especie. Véase la situación actual, en la que las diferencias son bestiales: un 1 % acapara las riquezas de la mitad de la población. (¡Es increíble!) Y en ese sentido, creemos que ese toque altruista que tenemos que alcanzar es fundamental.

20171123 honoris 2Y el señor Kliksberg y también nos da otro dato muy preocupante (que está así mismo en la honda que venimos nosotros predicando de que “Estamos en la Sexta Extinción –y en ella nos incluimos a los seres humanos- por el estilo de vida que se tiene"). En el informe mundial 2016 sobre género del Foro de Davos (foro en el que se reúnen los “gerifaltes” del planeta, ¿verdad?) se pronostica y estima que para que la mujer alcance la situación socio-cultural-laboral que tiene el hombre, se necesitan como mínimo 170 años1. ¡Ciento setenta años! Sí, han leído bien. Lo dice el Foro de Davos (un foro respetable en cuanto a sus detecciones). Detectaron claves y márgenes evidentes que indican que esta evolución, para llegar a esa paridad… El problema es la desigualdad que existe. Y dada esa desigualdad, la que paga el pato es la mujer. Porque está bien que se incorpore a la actividad laboral, sí, pero… Es que, además, debe continuar con la actividad de ama de casa, hijos, marido, etc. etc. Con lo cual, se podría decir (como decimos nosotros) que “La incorporación de la mujer a la actividad laboral ha sido una trampa”.

En fin, en cualquier caso, ahí está: se estima que, de seguir viviendo como vivimos, de seguir con el estilo de vida que tenemos, tardará la mujer 170 años en tener una equidad, una paridad con el varón. Ciento setenta años son muchos años, ¿verdad?

Aquí termina nuestro Editorial, que nos ha parecido de una rabiosa actualidad de todos los días; para recordarlo todos los días (como decíamos antes en el programa anterior de Comer Salud, en su Editorial).

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20171123 honoris 31 […] En el informe 2015 se pronosticaba que de acuerdo a las tendencias las brechas laborales necesitarían 118 años para cerrarse. En el informe 2016 se concluye que “la paridad económica entre los géneros podría tomar hasta 170 años después de una dramática disminución en el proceso”. La brecha empeoró en 74 de 144 países. Inciden factores como menor participación de las mujeres en el mercado laboral, 54% versus 81% de los hombres, y la pérdida relativa de valor de sus salarios.

La realidad está verificando a diario la subsistencia y fortalecimiento de la brecha. Sigue el “techo de cristal”, la baja representación de las mujeres en los altos puestos ejecutivos, por ejemplo es solo un 14% en España y mucho menor en América Latina. […]

Estas diferencias no tienen base alguna en la educación, ya que las mujeres han avanzado muchísimo en este campo y casi cerrado las brechas en matriculación, calificaciones, y graduaciones. La brecha tiene que ver con sesgos culturales más profundos. Como dice Davos “el cambio cultural es más lento de lo esperado”. (“Mitos sobre la Mujer”, Bernardo Kliksberg, Julio 2017)