EL EDITORIAL. Brasil: Crónica de un vergonzoso asalto anunciado
¿Cuál puede ser El Editorial hoy? El que ha interrumpido nuestra comunicación diaria de Radio Rayo: el asalto a las sedes de los tres poderes en Brasilia (Brasil). Si hace justo dos años se produjo el asalto al Capitolio de EE.UU., donde cinco personas fallecieron, un hecho terrible que tuvo lugar por la veleidad de no
¿Cuál puede ser El Editorial hoy? El que ha interrumpido nuestra comunicación diaria de Radio Rayo: el asalto a las sedes de los tres poderes en Brasilia (Brasil).
Si hace justo dos años se produjo el asalto al Capitolio de EE.UU., donde cinco personas fallecieron, un hecho terrible que tuvo lugar por la veleidad de no proteger adecuadamente lugares estratégicos, pues en Brasil ha pasado lo mismo. Pero ésta es la crónica de un asalto anunciado.
Desde hace unos meses estaban concentrados frente a cuarteles del Ejército campamentos de seguidores del derechista radical Jair Bolsonaro, como aguardando “por sí…”. ¿Por si… qué?
Perdieron las elecciones -por un escaso margen, sí, pero da igual. Fueron unos dos millones de votos los que separaron a los dos candidatos-. Fuera como fuera, las reglas de la democracia son así, y estos seguidores concentrados no aceptaron dichas reglas y resultados.
De dichos campamentos salieron (aunque ahora dicen que “ellos no han sido”), más de 1.000 personas, las cuales arrasaron tres sedes representativas: el Palacio del Planalto (sede del poder ejecutivo o sede del Gobierno), el Congreso Nacional (sede del poder legislativo o sede de la Cámara de Diputados y del Senado), y el Supremo Tribunal Federal (o sede del poder judicial).
Recogemos la noticia del diario El País:
“Asalto al congreso en Brasil. Lula y los jefes del poder legislativo y judicial rechazan en un manifiesto conjunto “los actos terroristas, vandálicos, delictivos y golpistas”
“Suspendido durante 90 días el gobernador del Distrito Federal, que no cortó el paso a los extremistas. El presidente se ve con los jefes del poder legislativo y judicial, con el ministro de Defensa, los jefes de las Fuerzas Armadas y los gobernadores.”
Es decir, Lula se ha reunido con todos para poner en claro qué es lo que pasa.
“La turba de partidarios de su predecesor, Jair Bolsonaro, asaltara los tres poderes en Brasilia. El mandatario, de 77 años, se ha reunido en el Palacio Presidencial de Planalto con la presidente del Tribunal Supremo, Rosa María Weber, y con los del Congreso Nacional, Rodrigo Pacheco, y de la Cámara de Diputados, Arthur Lira, quien es un aliado de Bolsonaro, pero se sumó a la condena unánime del asalto.”
“Los máximos representantes de las instituciones también han sido convocados el ministro de Defensa, José Múcio Monterio, y los recién nombrados jefes de las Fuerzas Armadas.”
“Tras la reunión, los máximos representantes de los tres poderes, han difundido una nota conjunta en la que afirman rechazar los actos terroristas, vandálicos, delictivos y golpistas del domingo pasado. Además, el gobernador del Distrito Federal, Ibaneis Rocha, ha sido suspendido del cargo durante tres meses por no haber evitado el paso a los extremistas que asaltaron las sedes de los poderes del Estado.”
“Más tarde, Lula tenía previsto una reunión con los gobernadores de los 26 Estados, después de conversar por teléfono con el Primer Ministro portugués, Antonio Costa, según la agenda oficial.”
El lugar donde ocurrió todo es la plaza de los Tres Poderes, localizada en la capital del país, Brasilia, diseñada por el famoso arquitecto brasileiro Oscar Niemeyer. Allí tienen su sede los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, las cuales fueron asaltados vandálicamente.
Afortunadamente, y sorprendentemente, no ha habido ninguna persona fallecida, y heridas no se han reportado.
Noticias de última hora nos dicen que el Supremo de Brasil ha ordenado al Ejército del país desmantelar todos los “campamentos bolsonaristas” que existen en el territorio nacional en un plazo de 24 horas. Estos campamentos no estaban solo en Brasilia, la capital federal, sino también en diversas localidades del país, frente a cuarteles del Ejército. Se están realizando detenciones, y se verá quiénes han participado en el asalto.
En definitiva, lo que estaban buscando e intentando producir es un golpe de Estado, al más puro estilo demoledor.
Aquí en España tuvimos una pequeña muestra con el asalto al Parlament de Cataluña por los llamados Comité de Defensa de la República (CDR), en 2018. Esto parece ser que ya es un hábito en las dictaduras-democráticas, o democracias dictatoriales, o… en la democracia. Vuelve a ser éste un nuevo capítulo de deterioro democrático, del cual hablábamos ayer en el programa “Impresiones Hoy”.
¿Cómo es posible que, habiendo ese acantonamiento de personas al lado de dichas sedes, no se hubieran tomado las medidas necesarias para evitar el asalto? ¿Cómo es posible que no se haya evitado el asalto? Rompiendo todo, destruyendo todo… O sea, al más puro estilo salvaje. ¡Y sin complejos! Los acampados exigían al Ejército que diera un golpe de Estado.
Más que una pena, es una vergüenza mundial. Todos los países se han precipitado a condenar enérgicamente este asalto. Entre estos, de los primeros han sido China y Rusia.
Mientras tanto, Jair Bolsonaro, quien no hizo el traspaso de poderes ni entregó la banda presidencial a Lula en la toma de posesión (algo que era su deber hacer, y se fue a Florida para evitarlo), ha dicho que las cosas imprevistas nunca se sabe que va a pasar, y añadió que él estaba en EE.UU., por lo tanto no tiene nada que ver.
Cuando nos enteramos de la noticia esta mañana, esperamos un poco para transmitirla, con el fin de tener más datos. De momento, parece ser, hay cerca de 300 detenidos entre los 1.400-1.500 personas que estaban acantonadas frente a las sedes del poder ¡desde las elecciones en octubre pasado! Es decir, desde antes de la toma de posesión de Lula. Y una semana después de esta última, se produce el asalto.
Es impresionante el juego democrático de ciertos poderes. Cuando ellos ganan, lo ven bien, no ponen en duda su triunfo. Pero cuando no ganan (y no decimos “cuando pierden”) buscan y rebuscan la fórmula para promocionar al grupo de personas por ellos designados. Evidentemente, los que promovieron el asalto sabían que no iba a llegar a ninguna parte. Creemos que es obvio. Igual que lo supieron en su momento los que promovieron el asalto al Capitolio de EE.UU.
Todo esto ocurrido en Brasil es un movimiento social consentido y permitido para crear una alarma social, porque se sabe que dicha acción no iba a ir a ninguna parte. Entre otras cosas, porque es un grupo muy reducido de personas y, por muy fuertes que se hubieran hecho en las sedes del poder, no iban a tener ningún apoyo popular, y menos aún el apoyo militar. En otro tiempo, quizás, acostumbrados a dictaduras militares, sí hubiera sido posible, pero actualmente no. ¡Ya no!
En España hubo un conato con el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 (el 23F) secuestrando el Congreso con todos los políticos en un pleno; intentando que apareciera un militarismo por ahí. Pero tampoco pudo ser, a pesar de que las condiciones para que los militares tomaran el poder eran más favorables. Pero, los que estaban a favor, finalmente se echaron atrás por las razones ‘x’ (que nunca sabremos).
Últimamente, las democracias están demostrando su debilidad, en base a la corrupción permanente, y en base a que la ley no es igual para todos (pero de esto último hablaremos en la primera Express News de hoy).