EL EDITORIAL. BYE BYE, TRUSS
Nuestro Editorial no puede ser otro. Recogemos la noticia de la página web Hechos de Hoy.com: “Liz Truss dimite como primera ministra de Reino Unido tras 45 días en el cargo”. ¡Y ayer decía que ella era imperturbable, con ademán de que estaría siempre al frente! Pues… “Las declaraciones públicas de los "tories", que re
Nuestro Editorial no puede ser otro. Recogemos la noticia de la página web Hechos de Hoy.com:
“Liz Truss dimite como primera ministra de Reino Unido tras 45 días en el cargo”.
¡Y ayer decía que ella era imperturbable, con ademán de que estaría siempre al frente! Pues…
“Las declaraciones públicas de los "tories", que reclamaban su renuncia, se multiplicaron durante las últimas horas. Su sustituto será elegido en una semana. La oposición laborista y el Gobierno autónomo de Escocia reclaman un adelanto electoral”.
Ya saben que ella propuso una cosa, ¿verdad?, económicamente hablando. Luego renunció a ello; a continuación, destituyó al ministro de Economía, Kwasi Kwarteng. Y ayer mismo dimitió su ministra de Interior, Suella Braverman. En fin, un poco de desastre en cuanto a temas de Gobierno, y esto, en algunos países “no se lleva bien”.
¡Ahí está! Recogemos lo aparecido en el diario El País:
“A las 14.30 de este jueves, hora peninsular española, la primera ministra del Reino Unido comparecía ante las puertas de Downing Street para anunciar su dimisión tras solo 44 días en el cargo. Se ha convertido así en la jefa de Gobierno más breve en toda la historia del Reino Unido.”
¡Hay personas con “caché” !, ¿eh? ¡Eso no es tan fácil!
“No puedo cumplir el mandato para el que me eligieron. He anunciado al rey mi decisión de dimitir”, ha afirmado. La todavía primera ministra ha acordado con la dirección del Partido Conservador que seguirá en el puesto hasta que se elija un sustituto a lo largo de la semana que viene, el tiempo que se han dado para buscar una solución a la crisis desatada”.
JLP: Y claro, viendo todo esto en "United Kingdom", y tal como dice el refrán, “Cuando las barbas de tu vecino veas quemar, por las tuyas a remojar”... ¿Ustedes creen que esto podría ocurrir en la “United Spain”? Y que, por ejemplo, en La Moncloa apareciera Sánchez a las 16:30 (una hora muy bonita), y que el presidente del Gobierno dijera “Bueno, no puedo cumplir el mandato para el que me eligieron”. ¿Ustedes creen?...¡Díganme!
JC Afán: Posiblemente, si la conjunción estelar lo permitiera, eso sería posible, normalmente, los días 30 y 31 de febrero del año. O sea, los años que el mes de febrero tengan días 30 y 31, existe la posibilidad de que eso pase…
JLP: O sea, que no hay plazo. ¡Pero si nosotros estamos a la “cabeza de Europa”! …Usted mire el mapa. ¿Quién está a la cabeza? España. La cabecita es España, el resto es el cuerpo.
La cosa es que esta mujer rectificó...
“A pesar de haber dado marcha atrás a su histórica rebaja de impuestos, valorada en más de 60.000 millones de euros, que amenazaba con provocar un insostenible agujero en las cuentas públicas. A pesar de haber echado con cajas destempladas a su amigo y aliado, el ministro de Economía Kwasi Kwarteng, para sustituirlo por el moderado Jeremy Hunt. Y a pesar de haber pedido perdón a los diputados conservadores y al electorado británico. Pese a todo esto, los días de Truss estaban contados”.
Pese a todo… le dicen que se vaya, ¡y ella se va!
JC Afán: Claro, pero esos planteamientos son imposibles en España. ¿Cuándo ha oído pedir perdón a alguien que esté en La Moncloa? Es algo en relación a la genética “hispano gobernanticus”, el cual no contempla en ningún codón, en ninguna esquina de su ADN, la posibilidad de que haya un gen saltarín dimisionario. Lo hizo Adolfo Suárez y, a continuación, le dieron un intento de golpe de Estado en los días que estaban votando al sucesor. ¡En la historia de España no es bueno el dimitir!
Continuamos (con el diario Columna Digital):
“Este miércoles, un día antes de su dimisión, ya iba a ser recordado en el Reino Unido como una de las jornadas más tormentosas en su historia política.
“Esto es un caos, y la mayoría de mis colegas están hartos”, dijo a la BBC el veterano diputado conservador Charles Walker. “Tenemos que recuperar el control. Los adultos del partido, y todavía existen unos cuantos, deben reunirse en un cónclave papal durante las próximas horas y decidir entre ellos una coronación”, apunto Walker, tras una noche de rayos y truenos en la Cámara de los Comunes”.
Parece mentira, pero, la flema inglesa, cuando se pone, se pone ardiente…
JC Afan: ¿Es la Cámara de los Comunes o la Cámara de los Lores? Porque parece ser que hay una élite de la vieja guardia que es la que tiene que decidir salvar al país, a pesar de que el país vote otras cosas y se suicide con el Brexit, etc. ¿Dónde estaban estos señores antes? De más de 300 diputados, ahora mismo las encuestas le daban solo 70.
¡Ahí lo tienen! (Recogemos a continuación lo aparecido en la página web de Columna Digital):
“La votación del miércoles por la noche respondía al manual de Downing Street para utilizar al Parlamento en su favor. En 2019, el Partido Conservador había prometido en su programa electoral que el "fracking" (la técnica de fractura hidráulica para extraer hidrocarburos de la roca) seguiría prohibido en el Reino Unido “hasta que la ciencia demostrara categóricamente que es un método seguro”. Truss hizo una campaña neoliberal de bajos impuestos, desregulación y decisiones agresivas para conquistar este verano el liderazgo del partido. Y prometió, entre otras cosas, que levantaría la prohibición. La crisis energética derivada de la invasión de Ucrania, explicaba entonces, hacía necesario asegurar el suministro nacional de gas”.
“La trampa tendida el miércoles por la oposición laborista también era de manual. Impulsaron una moción de urgencia en la Cámara de los Comunes para prohibir de modo definitivo, por ley, el "fracking". Era una disyuntiva complicada para muchos diputados conservadores, conscientes del rechazo que provoca esa práctica de extracción entre sus votantes. Lo normal habría sido que el Gobierno no hubiera impuesto disciplina de voto. Sabía que podía derrotar, aunque fuera por la mínima, el intento laborista de pescar en aguas revueltas. Pero Truss, que necesitaba desesperadamente demostrar su autoridad, impuso el llamado "three-line-whip" (el látigo triple). En la jerga parlamentaria británica, los "whips" (látigos) son los diputados que transmiten la voluntad del Gobierno en una votación, controlan a sus colegas y aseguran la disciplina. El látigo triple es el modo de indicar que cualquier desviación de la consigna se traduciría en la retirada de la condición de diputado conservador y la expulsión del grupo parlamentario. En la jerga, de nuevo, "lose the whip" (perder el látigo)”.
“El equipo de Truss transmitió a sus parlamentarios que interpretaba la votación en curso como una “moción de confianza” a la primera ministra. Quedaba claro el órdago. Por eso, cuando, al final del debate, el secretario de Estado de Energía, Graham Stuart, —en un estado de confusión mental similar al que vive estos días Downing Street— era incapaz de definir qué se estaba votando exactamente, estalló la rabia entre los tories. La diputada Ruth Edwards, exigía una aclaración, reprochaba a la dirección del grupo que los obligara a votar en contra de sus propias promesas electorales y les decía que “debían esconderse por pura vergüenza”.
¡Pues ya ven ustedes!
“El método de votación de la Cámara de los Comunes es tan peculiar que ha creado una jerga universal. Los diputados se reparten en dos pasillos, a cada lado de la Cámara, para expresar su posición. A favor o en contra de la propuesta legislativa. Por eso, a las votaciones se las llama división, y por eso el ejercicio de intentar convencer —o presionar— a los diputados para que se dirijan a uno u otro pasillo se conoce como "lobbying" (pasillear). La noche del miércoles, según algunos presentes, el pasilleo adquirió una agresividad poco común, hasta el punto de que el "speaker" (presidente) de la Cámara, Lindsay Hoyle, decidió abrir una investigación. Algunos diputados laboristas aseguran que presenciaron escenas de zarandeos, gritos y acosos por parte de los "whips" conservadores sobre sus compañeros.”
“Tal fue el caos que, durante unas horas, era evidente que la "chief whip" (la jefa del grupo parlamentario, con rango ministerial), Wendy Morton, y su número dos, Craig Whittaker, habían estallado allí mismo y anunciaban su dimisión. Se sentían desautorizados por un Gobierno que, después de obligarlos a imponer una disciplina estricta, mandaba a debatir a la Cámara a un secretario de Estado incapaz de explicar lo que allí sucedía. Y, sobre todo, se sentían desbordados por la rabia de sus compañeros. Truss tuvo que emplearse a fondo para convencer a Morton de que no abandonara la nave. A la una y media de la madrugada (dos y media, hora peninsular española), Downing Street emitía un comunicado en el que aseguraba que Morton —a la que se ha visto entrar este jueves, a primera hora de la mañana, en la residencia de la primera ministra— seguía en su puesto, que la votación debía interpretarse sin lugar a dudas como una “moción de confianza” y que, en los próximos días, se estudiarían las excusas y justificaciones de los 40 diputados que no votaron, o votaron a favor de la moción laborista, para adoptar “las medidas disciplinarias proporcionales”.
“La dimisión de Truss ha echado atrás cualquier posible consecuencia disciplinaria de un espectáculo que la mayoría de conservadores quiere enterrar cuanto antes en el olvido”.
Pues, esas escenas, en nuestro Congreso de los Diputados son la mar de ursulinas comparadas con las de los ingleses. ¡Es tremendo!
JC Afán: ¡Desde cuándo se ha visto aquí en España el zarandear!
JLP: Aquí los únicos que hemos visto fueron con Tejero… Pero, en UK se toman muy en serio su país, ¿no?
JC Afán: ¿Su país… o su trabajo? ¿Qué es lo que defienden?
JLP: Pues en relación a nuestro país, yo les auguro una cosa: en la próxima sesión parlamentaria, sus Señorías van a sacar los pies del tiesto. ¡Ya verán! ¡Para estar a nivel europeo!
Pues ahí está. Ya se piden elecciones anticipadas, otros piden un sucesor… ¡Increíble!
“Tal fue el caos que, durante unas horas, era evidente que la "chief whip" (la jefa del grupo parlamentario, con rango ministerial), Wendy Morton, y su número dos, Craig Whittaker, habían estallado allí mismo y anunciaban su dimisión. Se sentían desautorizados por un Gobierno que, después de obligarlos a imponer una disciplina estricta, mandaba a debatir a la Cámara a un secretario de Estado incapaz de explicar lo que allí sucedía. Y, sobre todo, se sentían desbordados por la rabia de sus compañeros. Truss tuvo que emplearse a fondo para convencer a Morton de que no abandonara la nave. A la una y media de la madrugada (dos y media, hora peninsular española), Downing Street emitía un comunicado en el que aseguraba que Morton —a la que se ha visto entrar este jueves, a primera hora de la mañana, en la residencia de la primera ministra— seguía en su puesto, que la votación debía interpretarse sin lugar a dudas como una “moción de confianza” y que, en los próximos días, se estudiarían las excusas y justificaciones de los 40 diputados que no votaron, o votaron a favor de la moción laborista, para adoptar “las medidas disciplinarias proporcionales”.