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EL EDITORIAL. CHARLIE GARD O LA CRUEL INUTILIDAD DE LO QUE LLAMAMOS LIBERTAD

Charlie Gard… Así se llama el bebé británico del que dimos la noticia el otro día . La noticia hoy es que ya el Alto Tribunal londinense ha ordenado el traslado de Charlie a un hospital de enfermos terminales, donde será desconectado de la máquina que lo mantiene con vida. Parece ser que el médico norteamericano que ha

 

COMUNICACharlie Gard… Así se llama el bebé británico del que dimos la noticia el otro día. La noticia hoy es que ya el Alto Tribunal londinense ha ordenado el traslado de Charlie a un hospital de enfermos terminales, donde será desconectado de la máquina que lo mantiene con vida. 

Parece ser que el médico norteamericano que había dado su beneplácito para aplicar un tratamiento experimental contra el síndrome que padece, ni había examinado al bebé ni había solicitado su historial médico hasta que le obligó el juez la semana pasada, a pesar de ofrecerse a tratarlo desde enero pasado en su clínica de Nueva York. (La prensa dijo que el profesor norteamericano lo había visto)… El caso es que cuando el martes pasado el doctor vio por primera vez a Charlie y estudió su historial médico, tanto él como sus colegas llegaron a la conclusión de que la masa muscular del bebé estaba demasiado deteriorada para que el tratamiento experimental pudiese tener efecto.

Se dan una serie de circunstancias absolutamente insólitas en este caso.

20170727 charlie 3Los padres, como ya hemos comentado también, ya han tirado la toalla, pero… pedían que, una vez en el hospital de cuidados paliativos al que va a ser trasladado, se esperase varios días más para llevar a cabo la desconexión que va a suponer la muerte del niño porque el día 4 de agosto es su aniversario, y querían estar con él, pero… el Alto Tribunal ha dado la razón al Consejo Médico del hospital que dice que retrasar la muerte conllevaría prolongar la agonía y el sufrimiento del bebé. (Nosotros no sabemos cómo pueden dictaminar que el niño está sufriendo, puesto que está inconsciente, en coma)… Los padres han aducido que el niño no siente dolor; o experimenta ninguna de esas sensaciones. Pero el cuerpo médico ha dicho que sí sufre, y que esperar sería una tortura.

A todo esto, los padres también pidieron llevarlo a casa para morir… Pues el cuerpo médico ha dicho que en casa no puede ser por dos razones: por una parte porque el bebé requiere una habitación especialmente medicalizada y organizar eso en una casa es muy difícil, para eso están los hospitales para niños terminales, y por otro lado porque aunque los padres han encontrado un doctor y varios enfermeros dispuestos a cuidar de él durante esos días, el centro médico, sin embargo, no cree que sea posible ya que considera que es necesario un especialista en cuidados intensivos. Y además, el bebé requiere una medicación que solo suministra el hospital pediátrico.

Nos preguntamos (tal como se lo plantean en la prensa de hoy) lo siguiente: el caso médico y legal que ha presentado Charlie Gard a la profesión médica y del público en general cuestiona quién tiene la autoridad sobre un enfermo menor de edad (tan menor que cumpliría un año la semana que viene), pero… el tema ha quedado sin resolver, y parece ser que hoy se va a desconectar (o ya lo han hecho).

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos optó por no pronunciarse sobre el caso y remitirlo a los tribunales británicos…

O sea, nos parece un caso de una crueldad especial, por parte de los jueces y por parte del cuerpo médico. Sí, porque:

  1. No hay constancia de qué tipo de sufrimiento o qué tipo de vivencias tiene el niño, y catalogarlas como de sufrientes o dolientes es una temeridad.
  2. Si se le va a desconectar, y se sabe que por sí mismo no va a poder respirar… ¿a qué viene tanta historia?

20170727 charlie 4La inutilidad de la libertad –de lo que llamamos libertad hoy en día. Y la inutilidad de la responsabilidad, porque en cualquier momento, un tribunal se puede hacer responsable del hijo de alguien. Es igual que cuando no se lleva a los hijos al colegio: la comunidad podrá secuestrar a los hijos –porque es un ‘secuestro oficial’- y quitar la custodia sobre los mismos, todo porque la enseñanza es obligatoria. Si uno quiere enseñar a sus hijos en casa, no puede.

Nos damos cuenta del recorte tan terrible de libertades que tenemos, y LLEGAMOS A LA CONCLUSIÓN DE QUE NO TENEMOS LIBERTADES. Este es el tema. Y nos parece muchísimo más cruel en el caso de este bebé dado el desconocimiento que se tiene sobre estos casos, y cómo es la vivencia de estos seres. Además, el no dejar que cumpla un año la semana que viene –no esperar una semana-, y el traslado a otro hospital y no a la casa de los padres…

Todo esto nos parece muy cruel para los padres (no sabemos cómo estarán, pero desde luego nos lo podemos suponer); nos parece todavía más cruel la participación médica (nos parece terrorífica). Como médicos nos parece terrorífico que otro médico se haga dueño y señor de una persona, y que ésta no pueda hacer nada (ni como adulto, ni como niño, ni como padre de un niño). ¡¡Nos parece terrible!! Y, claro, el juez que se arroga esa preponderancia, atiende a la decisión de la ciencia (sin saber si eso que afirman, científicamente es demostrable, o no, y evidentemente no pueden demostrarlo), y ello nos parece terrible.

Ahora se puede entender por qué algunas personas, instintivamente, dicen “Llévame a cualquier sitio menos a un hospital, ¿no?, porque a lo mejor no salgo de allí, y para eso me quedo en mi casa”. Y cuando nos consta que, obviamente, los profesionales médicos en general son personas entregadas, dedicadas, y que ofrecen lo mejor que saben y pueden, pero… pero… el cuerpo médico (como cuerpo; como el Colegio Oficial de Médicos, como la Organización Médica Colegial…), cuando se hace cuerpo… ¡es dueño del cuerpo del paciente!... “Si usted no hace esto, no vuelva por aquí”. Un momento, un momento… deme un chance libertario. Es más, cuando el médico se pone encabritado –como ha pasado en este caso del bebé británico- recurre al juez, lo convence –claro-, y… La conclusión es que NO TENEMOS NINGUNA LIBERTAD, porque en cualquier momento, bajo el patrimonio del Estado, en este caso de Charlie pueden quitarles el hijo, pueden decidir que hay que sedarlo, y definitivamente desconectarlo.

Dentro de un mes nadie hablará de Charlie. Nosotros queremos dedicarle este Editorial a esta familia que ha peleado todo lo que ha podido.

20170727 charlie 2Y también queremos hacerle reconsideraciones al médico norteamericano, el doctor Michio Hirano, que dijo que tenía una posibilidad de tratarle (eso sí, en New York), les dio muchas esperanzas, y los padres llegaron a recoger 1.200.000 euros (el tratamiento costaba 800.000 euros); pero cuando posteriormente vio realmente al bebé dijo que no era posible… Todo el esfuerzo de las 80.000 personas que participaron en la colecta del dinero, y todas las esperanzas que creó el pasado enero este colega médico norteamericano (a distancia, puesto que había visto al niño hasta ahora), todo… se ha venido abajo.

En cualquier caso, nos sirve a todos. gracias a esta familia. Gracias a Charlie por enseñarnos que realmente hemos organizado una sociedad en la que no tenemos libertades. Hemos hablado mucho de ellas, hemos peleado, hemos derramado litros y galones de sangre (y se siguen derramando) en el nombre de esa palabra, pero a la hora de ejercitarla, cuando la vida se pone en evidencia, no existe.

Recordamos a los condenados a muerte en EE.UU. a los que se le pregunta qué desean para el último menú, pero se les dice que no pueden pedir un último cigarrillo, porque está prohibido fumar en la cárcel, y porque además el tabaco perjudica la salud. ¡Y les van a ejecutar en pocas horas! O también recordamos el caso que ya les hemos comentado de un preso que ingirió un montón de pastillas un día antes de ser ejecutado, y urgentemente lo llevaron a un hospital, le hicieron un lavado de estómago, lo recuperaron, y cuando ya estaba bien, lo devolvieron a la prisión y lo ejecutaron.

Ante todo la ley. ¿Es esto lo que hemos aprendido de la vida los seres humanos?... Que cada uno deduzca sus criterios, pero desde luego, cualquier criterio que se deduzca –sea a favor o en contra- es terrible.