EL EDITORIAL. Gaza: un conflicto creado con la intención de que perdure
La noticia aparecida en el diario El Mundo nos lleva a Palestina : “Cuatro personas, entre ellas un niño de 15 años, mueren por fuego israelí en la frontera de Gaza”. Además, 200 resultaron heridas, entre ellas 74 por fuego real, (según nos cuentan, ¿eh?). Todo esto es consecuencia de la famosa ‘Marcha del Retorno’ org
La noticia aparecida en el diario El Mundo nos lleva a Palestina:
“Cuatro personas, entre ellas un niño de 15 años, mueren por fuego israelí en la frontera de Gaza”.
Además, 200 resultaron heridas, entre ellas 74 por fuego real, (según nos cuentan, ¿eh?). Todo esto es consecuencia de la famosa ‘Marcha del Retorno’ organizada por los palestinos, en la cual se acercan muy peligrosamente a la valla o muro que tiene como límite Israel en relación al territorio de la Franja de Gaza. Ayer fue el quinto viernes que se convoca, y esto no hace nada más que empezar. Según el ministerio de Sanidad de Gaza, hasta ahora y desde su inicio el pasado 30 de marzo 40 palestinos han muerto (entre ellos dos adolescentes y dos periodistas), y más de 5.000 han resultado heridos por disparos de los israelíes (de los cuales, como podrán ustedes deducir dada las condiciones en las que se encuentran los gazatíes, pueden surgir nuevas víctimas).
El problema parece eterno. A la vez que Israel con bombo y platillo celebra el cumplir 70 años de su instauración como estado, Palestina cumple también 70 años intentando retornar.
Todo se hizo tan mal tras la II Guerra Mundial… En este caso, tratando de compensar los sufrimientos y los terribles dolores del pueblo judío se les favoreció con un territorio, pero en general se hizo de una forma tal que todo fue a través de guerra, de dinero, de imposición, de desproporción de medios. No hubo otra intención tras la Guerra Mundial, a pesar de que podría haberla habido porque los ganadores tenían todas las bazas en su mano, ¡todas!, pero en definitiva, los ganadores no querían, y los perdedores no estaban en condiciones de nada, claro está.
Ahora, con perspectiva histórica, podemos ver las consecuencias de esa terrible guerra (la Segunda Guerra Mundial): los ganadores no querían realmente que el conflicto acabara, y por ello decidieron continuar la guerra. ¿De qué forma? Instaurando situaciones pre-bélicas como es el caso de Israel y Palestina, y como es el caso de las dos Coreas (¿por qué, si no, establecer el famoso ‘Paralelo 38’?).
Vamos a ver el señor Franklin Delano Roosevelt, el terrible señor Iósif Stalin, Winston Churchill y todos los ganadores, pero básicamente ellos tres, tras crear la ONU a gusto, y teniendo todas las cartas a favor, ¿no podrían haber establecido un criterio distinto? Pero, claro, había que darle a la URSS (país que había puesto más muertos en la guerra) una ganancia, y había que darle la denominación de “enemigo” al comunismo, y había que gestar un patriotismo occidental… Y así se podría conseguir continuar la guerra.
(Todo esto es nuestra deducción muy particular, ¿eh?).
Son las consecuencias de una guerra que no sirvió porque no mejoró las condiciones de África, de América latina, de Asia… De los más pobres y más menesterosos, porque han seguido siendo pobres y menesterosos, y se ha seguido usando sus almas y sus cuerpos para dividir más aún a una sociedad que cada vez se hace más injusta.
Y, claro, no nos queda más remedio que recurrir a la hemeroteca y a la historia para poder dar una interpretación a algo que, como ven ahora entre palestinos e israelíes, ya nadie quiere saber nada.
Antes, todo el mundo pendiente de si Oslo, de si Estados Unidos, de si el enviado de la ONU… Ahora ya no; ahora ya “mataros ahí; arreglaros como podáis”.
Entre ellos tampoco hay ninguna negociación: Mahmud Abbas (Abu Mazen) no tiene mucho interés según se puede ver, o no tiene ninguna ascendencia sobre los palestinos, y por ello el primer ministro israelí, sea cual sea (en este caso Benjamin Netanyahu) tampoco tiene interés en hablar con nadie (no tiene quién le hable, no tiene con quién dialogar).
Además, no hay ningún signo subterráneo de que todo esto se pueda acabar, entonces todo se queda en ese marasmo de tragedia y dolor (que también nos da a todos) de ver una situación que ya lleva más de 70 años acuciando y dramatizando a nuestra especie.
Increíble, pero cierto.

Seguimos pensando –como ya hemos dicho muchas veces- que la solución la tienen los religiosos, la religión: el judaísmo, el islam. Tienen la solución en sus manos. Si ellos, los grandes rabinos de Israel (el rabino Ashkenazi y el rabino Sefardí) decidieran reunirse con la máxima autoridad religiosa palestina (el Gran Muftí de Jerusalén, del Islam suní), o el Gran Imán de la mezquita de Al-Azhar de El Cairo, también suní, por ejemplo, o cualquier otra autoridad religiosa islámica, y empezaran a laborar entorno a los orígenes comunes ismaelitas, por ejemplo, por supuesto que se acabaría la confrontación. Y se crearía un estatus, el que fuera, acorde con las necesidades de toda una población. Y no como ahora que, el mejor palestino, es un palestino muerto.
Esto no puede ser; esto no debe ser así, pero así están las cosas.