EL EDITORIAL. Un año más, conmemoramos el mayor ataque terrorista de un estado sobre la población civil de otro estado
“El 6 de agosto de 1945, a las 08:15am, Estados Unidos bombardeó la ciudad de Hiroshima con su arma más reciente, la bomba atómica”. Ver aquí vídeo: La Bomba Atómica - Hiroshima y Nagasaki . Este es nuestro Editorial de hoy, 6 de agosto del 2019. Recordamos como, en la II Guerra Mundial, en el año 1945, se hizo el mayo
“El 6 de agosto de 1945, a las 08:15am, Estados Unidos bombardeó la ciudad de Hiroshima con su arma más reciente, la bomba atómica”.
Ver aquí vídeo: La Bomba Atómica - Hiroshima y Nagasaki.
Este es nuestro Editorial de hoy, 6 de agosto del 2019. Recordamos como, en la II Guerra Mundial, en el año 1945, se hizo el mayor atentado terrorista de un estado hacia otro estado, de un país hacia otro país. El ensayo nuclear que, así, tajantemente, en un instante, sesgó la vida de 250.000 personas. Pero esto no fue todo: la radioactividad ahí quedó, y hasta hace bien poco -podría decirse- ha habido elementos radioactivos.
Esto fue el 6 de agosto; dos días después vino la siguiente. Pero hoy es el aniversario de la bomba “Little Boy”, (curioso nombre, el “Pequeño Niño”).
Nunca los Estados Unidos han pedido disculpas o el consabido perdón. Y hoy se conmemorará en Japón dicho acontecimiento, con las galas que merece ese recuerdo.
Es el recuerdo que nos debe hacer vibrar en todo nuestro ser ante el evidente y claro despertar nuclear actual. Ayer comentábamos [en el programa de radio-tv] cómo EEUU se separaba de ese ambiente de control del armamento nuclear. También comentábamos que muy pronto se va a “demoler” otro acuerdo (en 2021). Las pruebas de lanzamiento de misiles con cabeza nuclear (de mediano y largo alcance) se van a reanudar; los países nucleares están efervescentes; y mientras, Corea del Norte ensaya una y otra vez misiles de corto y mediano alcance... No es un buen momento el actual.
Todo parecía indicar que, después de aquel ensayo de 1945, con esa terrible devastación… Pero, apenas dos semanas después, Estados Unidos siguió con nuevos ensayos en el Atolón Bikini (en el Pacífico). Y todo parecía indicar que ahí se acabaría el desarrollo armamentístico nuclear… Pero, todo lo contrario: luego Rusia, China, Israel, Inglaterra, Francia, Pakistán, India… ¿Y quién más? ¿Quién más habrá? No lo sabemos. Ahora quiere desarrollarlo incipientemente Irán, y ahí ha habido un deseo (más que deseo, de negación total) para que esto ocurriera, porque si ya India y Pakistán están “al borde de” (con la noticia que dábamos ayer de que ya no era un territorio compartido Cachemira, sino que India lo reclamaba para sí), el armamento nuclear se pone en inquietud.
Lo que parecería (tal como decíamos antes) que después de ver esa catástrofe se pensaría que nadie más debería tener un armamento de ese tipo, pues fue todo lo contrario. Hoy, por ejemplo, no se sabe con exactitud cuál es el arsenal nuclear (las cabezas nucleares) que tiene China… De los demás países se sabe, más o menos. Parece ser que el que más cabezas nucleares tiene es Rusia (¡parece ser!), pero… tal como podemos deducir, fabricar más o menos, al hacerlo subterráneamente va a ser difícil que unos a otros se acusen.
Lo cierto es que cada año vemos cómo se acerca más la posibilidad de un nuevo ensayo nuclear sobre una población. Eso es lo que nos hace crear, como todos los años el 6 de agosto, este Editorial. Lo que ocurre es que este año, si en años pasados notábamos que eso no iba bien, este año podemos decir que no va nada bien:
- El reclamo norteamericano para ensayos nucleares, para ensayos balísticos, nos los pueden camuflar de muchas formas.
- La reciente aparición del submarino de ataque francés de propulsión nuclear, ¿a cuento de qué viene? Un submarino con propulsión nuclear con ataque nuclear…
Es decir, parece que cada uno empieza a mostrar sus pequeñas “gallardías” nucleares.
Es indudable que los sistemas políticos democráticos han facilitado enormemente el desarrollo de una corrupción del planeta. Esa corrupción lleva consigo una necesidad de dominio, de control, de ganancia, cuando ya no hay oposición a un capitalismo brutal que inunda a todos los “Homo Sapiens”. No hay que descartar, ante la impunidad con la que se manejan los seres poderosos ante la justicia. Ante la ausencia real de un Tribunal Penal Internacional, en el que apenas de vez en cuando cogen a alguien que está muy desprotegido (africano o de Europa Central), y hasta ahí llegan; no tienen medios ni recursos para nada más. Ante esa situación, y el descaro con el que las democracias ya asumen sus corrupciones, y la impunidad con la que se manejan las leyes, y las mentiras flagrantes con las que se desarrollan los políticos, y… qué decir de una economía que se maneja y que se jacta (todas las economías) de los logros belicistas, de la compra, de la adquisición, del tener más y más recursos bélicos.
Hoy, más que nunca, estamos ante el temor, el horror, de esa nueva posibilidad, que en este caso no sería una guerra mundial la que serviría de justificación para “evitar más muertes norteamericanas”, (increíbles, ¿no?, los razonamientos del presidente Truman).
En fin, nos hubiera gustado ponerles el vídeo más original en el que se oye la explosión. Es un sonido muy especial que no se olvida. Pero ahora el violín nos ha acompañado un poco. Como pueden ver en el vídeo, van tres aviones: uno va cargado con la bomba y los otros se encargan de medir una serie de factores y de filmar. ¡De filmar!
Ni que decir tiene que, mañana vendrán los reportajes de la ceremonia. A los que en los últimos tiempos se añade el embajador o del enviado norteamericano, pero el cual no añade ni siquiera la más mínima incomodidad al hecho tan terrible, tan luctuoso, de haber hecho un ensayo de este tipo sobre una población absolutamente indefensa.
Cuando se habla de terrorismo, habitualmente no se acuerda -casi nadie- de tal día como hoy, 6 de agosto, de 1945. Sería bueno recordarlo, porque a partir de ahí se institucionalizó el terrorismo. Y las grandes potencias que ganaron la guerra se repartieron el planeta terroríficamente: creando fronteras, creando límites, que no existían nada más que en las mentes de los que ganaron (aunque perdieron más vidas que nadie), y en ellos se forjó una crispación que, en vez de establecer un recurso de amparo por todo lo que había ocurrido, fue todo lo contrario: esos dos bloques nos martirizaron (con la guerra caliente, la guerra fría, etc.) que ya han desaparecido, pero que ahora vuelven –en alguna medida- con el ‘leitmotiv’ económico.
Hasta aquí nuestro Editorial de hoy.
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Ver aquí vídeos:
- Sonido de una explosión atómica: A fascinating atomic explosion Live!! Real sound!!! from NTS. La explosión se ve en el minuto 01:28 y el sonido llega en el minuto 01:48.
- Recreación de lo que supuso la bomba de Hiroshima, sonido e imágenes de lo que supuso: Hiroshima: Dropping The Bomb - BBC