EL EDITORIAL: Covid-19: Es difícil mantener la cordura al ver el trato que se está dando a ancianos y niños
Nuestro editorial…. ¿Ustedes qué creen? Últimas noticias del coronavirus, en directo | I talia registra más de 1.000 casos en un día por primera vez desde mayo El Reino Unido supera por tercer día consecutivo el millar de nuevos positivos con 1.288 | Alemania registra 2.034 casos en 24 horas, el mayor repunte desde fin
Nuestro editorial…. ¿Ustedes qué creen?
Últimas noticias del coronavirus, en directo| Italia registra más de 1.000 casos en un día por primera vez desde mayo
El Reino Unido supera por tercer día consecutivo el millar de nuevos positivos con 1.288 | Alemania registra 2.034 casos en 24 horas, el mayor repunte desde finales de abril | Bélgica extiende la cuarentena a viajeros provenientes de Madrid, Baleares, País Vasco, Almería y Burgos
A todo esto hemos alcanzado los 22 millones de contagiados en el mundo y el número de muertos son 800 000. Esa es la cifra redonda que es muy difícil de des-redondear. La cifra redonda es de 22 millones de personas contagiadas, no sabemos si todos están con el PCR hecho y fallecidos 800 000 y nos preguntamos si se corresponden todos con el coronavirus: CON o DE.
Estamos en un vaivén que no sabemos.
Sanidad: Auditoría a la crisis del coronavirus
Así fue el abandono de las residencias de ancianos que provocó 27.000 muertos: "Nos robaron el personal sanitario"
Esta es una cifra nueva, nunca habían dado esta cifra.
“Los trabajadores y responsables relatan cómo se negó el traslado de los ancianos y se detrayeron recursos
humanos.
Nadie mejor que los propios trabajadores de las residencias para diagnosticar qué ocurrió durante la pandemia del coronavirus dentro de los centros de mayores para que la Covid-19 se cobrara 27.359 vidas -del 6 de abril al 20 de junio, datos del Ministerio de Sanidad-, el 69% del total de fallecidos en España.
La cifra más grande que habían dado era la de Medicos Sin Fronteras que daba 19 000, pero ahora se dice 27.359.
JC: recuerda que en los recuentos que nos daban, no contaban a los ancianos de las residencias porque no sabían cuántos habían fallecido. Con esto nos vamos acercando más a la cifra de 40.000 que se hablaba. No el gobierno.
“Los administradores de la cuenta de FacebookTrabajadores de Residencias Hablando en Grupo (22.500 seguidores) sondearon hace unas semanas a sus miembros a petición de este diario. "Referente a la Covid-19 en residencias de toda España, ¿qué creéis que ha fallado? ¿Qué creéis que se debería haber hecho?", preguntaron.
Entre lo que se hizo mal responden mayoritariamente y por este orden: "la falta de personal por las políticas de recortes", "la falta de EPI" y "la ausencia de protocolos de actuación".
Sobre las medidas que podrían haber amortiguado la magnitud de la tragedia señalan, sobre todo, "la creación de centros de atención intermedia" y la "medicalización de las residencias".
En estas dos últimas propuestas de lo que debería haber sido y no fue coinciden con quienes llevan las riendas del sector. Como Cinta Pascual, presidenta de Ceaps, la principal patronal de residencias, y Juan José García Ferrer, secretario general de la Federación Lares, que representa a 1.050 centros gestionados por entidades sin ánimo de lucro.
Entre lo que se hizo mal responden mayoritariamente y por este orden: "la falta de personal por las políticas de recortes", "la falta de EPI" y "la ausencia de protocolos de actuación".
Sobre las medidas que podrían haber amortiguado la magnitud de la tragedia señalan, sobre todo, "la creación de centros de atención intermedia" y la "medicalización de las residencias".
En estas dos últimas propuestas de lo que debería haber sido y no fue coinciden con quienes llevan las riendas del sector. Como Cinta Pascual, presidenta de Ceaps, la principal patronal de residencias, y Juan José García Ferrer, secretario general de la Federación Lares, que representa a 1.050 centros gestionados por entidades sin ánimo de lucro.
Como preámbulo a en qué falló el Estado, ambos apuntan a que el Gobierno no les escuchó cuando muy al inicio le anunciaron lo que venía. "Veíamos lo que estaba pasando en Italia y estábamos muy asustados porque estaba afectando mucho a las residencias. A finales de marzo, cuando aún se podía haber hecho mucho, el 50% de las personas que se habían quedado en una residencia en Lombardía habían muerto. Si nosotros como sector lo mirábamos también lo tenía que mirar el Gobierno y ver que el resultado de dejar a la gente en las residencias muy bueno no era", dice Cinta Pascual.
La presidenta de Ceaps asegura que llevaban desde un mes antes de la declaración del estado de alarma pidiendo a Pedro Sánchez y a Pablo Iglesias reuniones para tratar cómo abordar la pandemia.
Con "dejar a la gente en las residencias" se refiere al hecho de que, ante el riesgo de que el sistema sanitario se colapsara, mayoritariamente se optara por no derivar a los usuarios de residencias enfermos a los hospitales. Algo, desde su punto de vista, sólo asumible si se hubieran medicalizado las residencias.
Si se hubieran medicalizado, no hubiera hecho falta trasladarlos.
"Si nos hubieran llamado al sector y nos dicen: 'Señores, les necesitamos, no hay camas de hospital y tenemos que aprovechar las residencias, pero vamos a mandarles médicos, enfermeros, oxígeno y todo lo que necesiten para luchar contra la pandemia'...", dice Cinta Pascual.
Para Juan José García Ferrer, el cortafuegos que habría detenido el avance de la pandemia en las residencias
pasaba por la creación de centros intermedios. "¿Qué es lo que proponía la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, y el Boletín Oficial del Estado tenía que haber obligado a las comunidades a hacer? Montar centros intermedios entre hospitales y residencias para atender a todas las personas con positivo. Habríamos salvado a muchas personas de contagios masivos", dice.
García Ferrer pone como ejemplo de comunidades que apostaron acertadamente por esta medida a Galicia, que habilitó dos residencias sólo para positivos -"con magníficos resultados"-, y a Aragón, que hizo lo propio. "Luego hubo algunas comunidades autónomas que empezaron a crearlos tarde, cuando el problema ya era grande, como Navarra, que generó dos centros también", explica.
"Castilla y León y Castilla-La Mancha tenían algún centro ya con tantos positivos que decidieron especializarlos en atender positivos. Si se hubiera hecho desde el principio...", se lamenta el directivo de Lares.
Sin la creación de centros intermedios, sin los traslados a los hospitales de los contagiados -en el sector aseguran que se denegaron-, sin atención médica en las residencias y con el virus haciendo estragos dentro de los centros, los responsables de los mismos dicen que se encontraron entonces con un problema añadido: la falta de personal.
"Lares avisó al Gobierno antes de que se decretara el estado de alarma de que en Italia, en Lombardía, había centros que habían tenido que cerrar por falta de personal", dice García Ferrer.
Lo hicieron en una carta enviada a Pedro Sánchez, fechada el 12 de marzo, en la que advertían de que existía "un riesgo significativo" de que la Covid-19 condujera al "colapso parcial del sistema de servicios sociales".
"Habría que haber prohibido por norma a nivel estatal que se pudieran contratar personas que estaban trabajando en residencias por parte de los hospitales. Esto para los gerentes [de los hospitales] es muy sencillo, porque en el ámbito sanitario trabajan con mejores condiciones económicas. Había poco personal sanitario en las residencias y nos lo robaron", dice Juan José García Ferrer.
El secretario general de Lares pone sobre la mesa otras decisiones que se tendrían que haber tomado para asegurar las plantillas. "Permitir excepcionalmente la contratación de personas sin cualificación profesional para reforzar los equipos e ir cubriendo las bajas", dice.
"Y se tenía que haber provisto desde el principio la asignación de médicos y enfermeras de la atención primaria que prestaran atención directamente dentro de las residencias. Pero claro, lo importante era decir hacia fuera que habíamos evitado el colapso del sistema sanitario aunque dejáramos el flanco más débil, donde estaba la población más afectada por la Covid, totalmente descubierto", añade.
En este escenario, Lares atribuye a las autoridades sanitarias otro error que consideran de vital importancia: no haber declarado antes a las residencias servicio esencial para que hubieran tenido prioridad en el acceso a material de protección y PCR.
No se les dio a las residencias la importancia que tenían para hacerles las pruebas de detección a los profesionales. Había residencias con enfermeras que tenían tres horas de servicio obligado por la comunidad autónoma en cada residencia, que eran positivo y que han ido muchas veces generando los contagios de residencia en residencia", dice.
Toda esta situación se produjo en un marco político en el que no quedó nunca claro quién llevaba las riendas de las residencias durante la pandemia: si el Gobierno tras tomar el mando único por la declaración del estado de alarma o las comunidades autónomas, que tienen transferidas las competencias. Tampoco en el sector lo supieron a ciencia cierta.
"Los llamaba [al Gobierno] y me decían 'son competencias autonómicas', y yo les decía: 'Habéis dicho que cogéis el mando único, yo no puedo llamar a todas las comunidades, quiero llamar al Gobierno de España y decir que está pasando esto, ustedes ya lo saben, por favor suministrarnos EPI'", dice sobre la indefinición Cinta Pascual, de Ceaps.
También al sindicato Progresa el Gobierno le respondió que era cosa de la Comunidad de Madrid y ésta, que era del Gobierno, cuando les escribieron para denunciar la situación en la Residencia Centro de Mayores de Usera, por la que acabaron presentando una denuncia penal.
"Tanto las comunidades como el Estado deberían haber hecho piña", dice Javier Blanco, el secretario general de Progresa. "Pero el Gobierno al final es el que tiene potestad en ese momento de decir: 'Señores, si ustedes no saben gestionar esto ya lo asumo yo porque esto no puede pasar'. Debería haber dado un golpe en la
mesa y haber dicho: 'Lo asumo yo'".
Los empresarios esperando al gobierno y el gobierno a las Comunidades Autónomas…
JC: es que además les exigieron entregar todo el material de protección que habían comprado. Y si encima la ayuda que mandan son ATS tres horas que están contagiados y con síntomas, es positivo y sin protección… lo que me estás es trayendo el Covid a casa.
486 residencias
Es el número de residencias, pertenecientes a seis comunidades autónomas, en las que Médicos sin Fronteras (MSF) ha intervenido durante la pandemia. La experiencia se ha plasmado en un informe en el que se analiza lo sucedido en estos centros y cuyo título lo dice todo: Poco tarde y mal. El inaceptable desamparo de los mayores en las residencias durante La Covid-19 en España.
El documento incluye demoledores testimonios. Como el de Andrés, de Isabel….etc
https://www.elmundo.es/espana/2020/08/21/5f3ffc94fc6c83af4f8b460d.html
En definitiva este informe viene a ratificar el que sacó Medico Sin Fronteras.
JC: cuando se dijo que los hospitales estaban llenos se cogieron hoteles y los medicalizaron ¿no se podían haber cogido más hoteles para los mayores? ¿en IFEMA no se podía haber cogido el pabellón VI que no se utilizó y llevar allí a los ancianos contagiados? Igual que cogieron 7 hoteles, cerrados todos… pues coges 14. Y el señor Sánchez y el señor Iglesias dijeron que no iban a dejar a nadie atrás… eso ¿qué quería decir?
Que a algunos no les iban a dejar ir hacia delante. Ha faltado la voluntad de cuidar a los mayores
Y para remate tenemos esto:
“Los niños con coronavirus portan mayor carga viral que los adultos”
“Los científicos rechazan sin embargo que tengan más capacidad de contagiar y de contagiarse
JC: pues a mi me habían dicho que cuanto más nivel de infección, mayor nivel de contagiosidad.
Pues parece que no
“El pasado miércoles, una reputada revista científica pediátrica publicaba un estudio que levantaba cierta alarma. Tras comparar una muestra de casi 200 niños y jóvenes menores de 18 años (media de 10,2 años) con síntomas de coronavirus (finalmente confirmado en 49 de ellos) con otra de adultos hospitalizados, los autores del trabajo vieron que la carga viral de los pequeños llegaba a triplicar a la de los mayores. Incluso, en los dos primeros días de la infección, igualaba a la de los ingresados en las UCI. La investigación se hizo en Estados Unidos, pero viene a confirmar otras realizadas en otras partes del mundo, como el Reino Unido o Corea del Sur o de nuevo en EE UU.
“La carga viral en las secreciones respiratorias de los niños al inicio de la enfermedad, o cuando son asintomáticos, aumenta significativamente si la comparamos con la de los adultos que han estado hospitalizados con curso grave de la enfermedad durante al menos siete días”, cuentan en un correo los doctores Alessio Fasano y Lael Yonker, del Hospital General de Massachusetts (EE UU) y principales autores del estudio.
Para estos investigadores hay varias conclusiones relevantes en estos resultados. Por un lado, los síntomas no pueden predecir eficazmente la covid en los niños porque “se solapan casi por completo con los de otras enfermedades no relacionadas con la covid”, como el resfriado común, la gripe o diversos virus estomacales. La presencia, o la ausencia, de fiebre tampoco predice la fase aguda de la infección. “Además, los niños asintomáticos pueden portar cargas virales muy elevadas”, destacan.
Estas observaciones son relevantes, más ahora con el inicio del curso escolar en España. Hasta la actual pandemia, en la mayoría de las epidemias de enfermedades respiratorias contagiosas, como las de gripe, se había observado una relación más o menos directa de la carga viral con dos consecuencias para la enfermedad: su gravedad en el infectado y su capacidad de contagiar a otros. Medida como la cantidad de virus (viriones o ARN del mismo) en un milímetro cúbico de la muestra analizada, esta carga podría considerarse como cantidad de virus.
“Es lógico pensar así. Cuanto más virus, más infección. Pero con el coronavirus no funciona así”, dice el
investigador del ISGlobal, Quique Bassat. “Al principio, se creía que los niños eran más infecciosos. De hecho, en la gripe, el gran diseminador es el niño, de ahí la vacunación de los más pequeños, que busca, además de protegerlos, proteger a la comunidad”, comenta este pediatra, coautor de un documento de la Asociación Española de Pediatría (AEP) para una vuelta segura al colegio. “Ahora, en el origen de los brotes, casi nunca hay un niño”, completa Bassat.
Para la doctora Cristina Calvo, portavoz de la AEP en materia de coronavirus, los resultados del estudio con los niños estadounidenses son interesantes, pero tiene serias limitaciones. Critica que apenas haya menores de cinco años en la muestra y considera que algunas de sus correlaciones son débiles. Hay además serias dudas sobre la oportunidad de las comparaciones. Mientras que un pequeño presenta una gran carga viral al inicio de la enfermedad, los adultos, tras una semana o más en la UCI, presentan cargas muy menguadas. Lo que compromete su vida es la tormenta de citoquinas, no la cantidad de virus.
“Dicho esto, el estudio confirma lo que otras publicaciones ya han encontrado y es que los niños efectivamente tienen elevadas cargas virales”, escribe. Incluso los menores de cinco años, presentan cifras más altas que los adultos, en especial en los días iniciales de la infección. “Pero tienen infecciones más leves, en general y menos duraderas”, añade Calvo. “Una de las razones, entre otras, de que los niños tengan cuadros más leves es que tienen menos receptores ACE2 que los adultos”. Esta proteína es la puerta de entrada del virus en el organismo. Y todo hacía pensar que a mayor gravedad de la enfermedad, mayor capacidad de contagio.
El hecho objetivo es que los niños, en especial los pequeños, se contagian menos y cuando lo hacen presentan síntomas más leves o ni eso. Los últimos datos publicados por el Centro Nacional de Epidemiología (los de las últimas tres semanas) indican que el número de chicos de 15 años o menos con coronavirus ronda el 10% sobre el total de infectados. El porcentaje baja aún más a medida que se reduce la edad. Otra cosa diferente y más compleja de determinar es su capacidad de contagiar a otros, donde la carga viral interviene, pero es solo uno de los factores a tener en cuenta.
“Incluso lactantes asintomáticos han presentado una elevada carga viral”, recuerda el coordinador de enfermedades infecciosas pediátricas del Hospital Universitario La Paz Fernando Baquero. “¿Pero contagian más? No tiene porqué. De hecho, los niños, también los asintomáticos, parecen presentar menor capacidad de contagio”, añade. Para el médico, intervienen otros factores, como la capacidad intrínseca del virus de propagarse o la presencia de síntomas. “Hay que estudiarlo, pero la ausencia de tos, por ejemplo, elimina uno de los vehículos de propagación del virus”, opina.
Eso no significa que los niños no contagien. “Pero, según las evidencias acumuladas, lo hacen igual o menos que los adultos”, recuerda Alfredo Tagarro García, del servicio de pediatría del hospital Infanta Sofía de San Sebastián de los Reyes, en Madrid. Tagarro es el coordinador del registro Epico, que recopila datos de los pequeños tratados en 65 hospitales de toda España, lo que lo convierte en uno de los mayores estudios sobre la pandemia en el ámbito pediátrico. Del estudio nacional de seroprevalencia, se estima que se han infectado entre 230.000 y 250.000 menores, el 3% de la población española, desde el inicio de la pandemia. Sin embargo, Epico revela que apenas 300 de ellos tuvieron que ser tratados en el hospital.
Para Tagarro y ante el inicio del curso escolar, “los niños no son especialmente peligrosos para la salud de los otros niños”. Otra cuestión a considerar es su condición de vectores de la enfermedad para los adultos, como sus profesores, otro personal escolar o, ya en casa, sus padres o abuelos. Sin embargo, sostiene que desde el punto de vista científico y médico se sabe qué hacer. “En las escuelas, como en las discotecas, el problema no es la carga viral, sino las medidas de protección”.
Federico Martinón-Torres es jefe del Servicio de Pediatría del Hospital Clínico Universitario de Santiago. Coincide en negar la correlación entre carga viral y capacidad de contagio. También recuerda que la mayoría de las medidas para las escuelas son de sentido común y deberían formar ya parte de la rutina diaria. Repite que los niños no son un problema para los otros niños. Solo hay que esmerarse en limitar su impacto en la cadena de transmisión de la enfermedad. “En cualquier caso, hay que tener en cuenta el coste de cerrar los colegios, que no solo es educativo o económico [para las familias]”. Y detalla: “Las escuelas son espacio de socialización para los niños, de igualdad y de salud global. Para muchos es su zona de seguridad, la comida o la calefacción que van a tener”.
Entonces el niño no contagia… tenga la cantidad que tenga de virus.
JC: y yo no sabía que a los niños se les vacuna todos los años contra la gripe. Y este artículo dice que sí.
ASCENDER… sábado 22 de agosto….

humanos.
Entre lo que se hizo mal responden mayoritariamente y por este orden: "la falta de personal por las políticas de recortes", "la falta de EPI" y "la ausencia de protocolos de actuación".
La presidenta de Ceaps asegura que llevaban desde un mes antes de la declaración del estado de alarma pidiendo a Pedro Sánchez y a Pablo Iglesias reuniones para tratar cómo abordar la pandemia.
pasaba por la creación de centros intermedios. "¿Qué es lo que proponía la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, y el Boletín Oficial del Estado tenía que haber obligado a las comunidades a hacer? Montar centros intermedios entre hospitales y residencias para atender a todas las personas con positivo. Habríamos salvado a muchas personas de contagios masivos", dice.
Sin la creación de centros intermedios, sin los traslados a los hospitales de los contagiados -en el sector aseguran que se denegaron-, sin atención médica en las residencias y con el virus haciendo estragos dentro de los centros, los responsables de los mismos dicen que se encontraron entonces con un problema añadido: la falta de personal.
Toda esta situación se produjo en un marco político en el que no quedó nunca claro quién llevaba las riendas de las residencias durante la pandemia: si el Gobierno tras tomar el mando único por la declaración del estado de alarma o las comunidades autónomas, que tienen transferidas las competencias. Tampoco en el sector lo supieron a ciencia cierta.
mesa y haber dicho: 'Lo asumo yo'".
Para estos investigadores hay varias conclusiones relevantes en estos resultados. Por un lado, los síntomas no pueden predecir eficazmente la covid en los niños porque “se solapan casi por completo con los de otras enfermedades no relacionadas con la covid”, como el resfriado común, la gripe o diversos virus estomacales. La presencia, o la ausencia, de fiebre tampoco predice la fase aguda de la infección. “Además, los niños asintomáticos pueden portar cargas virales muy elevadas”, destacan.
investigador del ISGlobal, Quique Bassat. “Al principio, se creía que los niños eran más infecciosos. De hecho, en la gripe, el gran diseminador es el niño, de ahí la vacunación de los más pequeños, que busca, además de protegerlos, proteger a la comunidad”, comenta este pediatra, coautor de un documento de la Asociación Española de Pediatría (AEP) para una vuelta segura al colegio. “Ahora, en el origen de los brotes, casi nunca hay un niño”, completa Bassat.
“Dicho esto, el estudio confirma lo que otras publicaciones ya han encontrado y es que los niños efectivamente tienen elevadas cargas virales”, escribe. Incluso los menores de cinco años, presentan cifras más altas que los adultos, en especial en los días iniciales de la infección. “Pero tienen infecciones más leves, en general y menos duraderas”, añade Calvo. “Una de las razones, entre otras, de que los niños tengan cuadros más leves es que tienen menos receptores ACE2 que los adultos”. Esta proteína es la puerta de entrada del virus en el organismo. Y todo hacía pensar que a mayor gravedad de la enfermedad, mayor capacidad de contagio.
Para Tagarro y ante el inicio del curso escolar, “los niños no son especialmente peligrosos para la salud de los otros niños”. Otra cuestión a considerar es su condición de vectores de la enfermedad para los adultos, como sus profesores, otro personal escolar o, ya en casa, sus padres o abuelos. Sin embargo, sostiene que desde el punto de vista científico y médico se sabe qué hacer. “En las escuelas, como en las discotecas, el problema no es la carga viral, sino las medidas de protección”.