EL EDITORIAL. Da miedo el informe sobre hospitales en Venezuela
Con El Editorial nos vamos al Estado venezolano, a la República Bolivariana de Venezuela, porque de nuevo tiene que ser cabecera de pista. Parece que no, parece que sí, pero… ¡es así!La noticia aparece en el diario El Mundo : “El estado de los hospitales en Venezuela: camas rotas, cortes de agua y escasez de comida” “L
Con El Editorial nos vamos al Estado venezolano, a la República Bolivariana de Venezuela, porque de nuevo tiene que ser cabecera de pista. Parece que no, parece que sí, pero… ¡es así!La noticia aparece en el diario El Mundo:
“El estado de los hospitales en Venezuela: camas rotas, cortes de agua y escasez de comida”
“La censura oficial no puede ocultar el derrumbe venezolano, por mucho que se empeñe. En su última evaluación para la Encuesta Nacional de Hospitales, la ONG Médicos de la Salud ha confirmado algo que sus ciudadanos sufren todos los días: el estado calamitoso de los centros médicos administrados por la revolución”.
“La revolución”… ¡Dios mío!
“La primera cifra que aporta es contundente: el 33% de las camas están inservibles y el 43% de los hospitales no tienen capacidad para hacer estudios de laboratorio de ningún tipo”.
¡Increíble! Esto es muy serio.
“El resultado más preocupante, según la organización nacida en 2014 para airear la pésima salud del sistema sanitario venezolano, atañe a tomógrafos y resonadores: sólo un hospital en todo el país presta este servicio, ya que el 95% de los equipos de TAC y resonancia magnética no funcionan. Los carteles escritos a mano con bolígrafo, avisando de la ausencia de estos servicios en puertas y accesos de los centros médicos, son todo un clásico en la Venezuela de hoy”.
"De cada 10 pacientes, nueve no tienen derecho a recibir un trato médico digno a la hora de una evaluación médica", criticó el doctor Danny Golidano, coordinador de la ONG. El estado crítico de las instalaciones y de sus servicios ha provocado centenares de protestas del personal de enfermería (51%) y de médicos (49%)”.
“Parecidas circunstancias a las que sufren los enfermos que acuden a las urgencias de los 40 principales hospitales públicos, que no cuentan con los medicamentos necesarios para atenderles. El promedio nacional de desabastecimiento es del 51% y quienes más lo sufren son los enfermos de hipertensión. El hospital Pedro Emilio Carrillo de Trujillo, en el interior del país, es el que peores condiciones presenta, alcanzado el 90% de desabastecimiento en los insumos de emergencia”.
“Suma y sigue: el 67,57% de los hospitales también han sufrido fallos eléctricos en el período de tiempo monitoreado (una semana) para este estudio y el 34,43% denunció fallos en desfibriladores, monitores e incubadoras tras estos incidentes”.
Fíjense qué imágenes tenemos… ¡Demoledoras!
“El agua y la comida también fallan, como en tantos barrios del país. Hasta el 70% de los centros presenta cortes en el servicio y de ellos un 8% de los centros "reportaron no haber tenido agua ningún día de la semana, ni por la vía de servicio público ni por cisternas", precisa la encuesta. Además el 10% de los hospitales no ofrece ninguna comida al día y el 48%, menos de las tres comidas tradicionales. Poca cantidad y menos calidad: el 97% de los centros reconoce que no cumplen con los "requerimientos nutricionales" que necesitan sus pacientes”.
Este último dato es… “El 97% de los centros reconoce que no cumplen con los "requerimientos nutricionales" que necesitan sus pacientes”…
“Una escasez de la que no salva nadie, ni siquiera los niños: el 63% de los centros pediátricos no disponen de fórmulas lácteas ningún día a la semana”.
¡Ningún día de la semana!
“En la radiografía de los hospitales tampoco podía faltar la violencia: el 62% registró "eventos violentos", casi siempre agresiones de familiares de los pacientes contra los médicos.
"Un médico gana menos de un dólar al día, el peor sueldo médico en el mundo", sentenció Julio Castro, uno de los infectólogos más prestigiosos del continente”.
¡Menos de un dólar al día!
“Pacientes, médicos y profesionales son las víctimas directas, la mayoría dentro del país pero ya con muchos trabajadores unidos a la gran diáspora. Como Diana, que hoy cocina perritos calientes en las calles de Corferias, un barrio de Bogotá. "Yo era técnica de radiología en el hospital principal de Valencia (capital del estado de Carabobo). Y aquí me tiene ahora. Me tuve que ir para mantener a mi familia a distancia porque allá ya no funcionaban los aparatos", recuerda para EL MUNDO mientras atiende a sus clientes. Esta venezolana trabaja para el dueño del carrito de los perritos, de nacionalidad colombiana, quien mantiene a cinco grupos distintos de trabajadores, todos ellos venezolanos.
Los colegios profesionales de médicos calculan que al menos 20.000 profesionales de la salud han abandonado Venezuela en los últimos años”.
Este informe es más que demoledor. Suponemos, señor presidente, señor Maduro, que usted lo sabe, conoce, esta terrible realidad.
¿Cuánto tiempo más cree usted que puede esperar? Nosotros vaticinábamos que usted se iba a ir antes de las Navidades… ¡Todavía está a tiempo! En cualquier caso, mucho tiempo más, no.
No está ocurriendo lo mismo con Nicaragua, por supuesto, porque tiene otras perspectivas y otras maneras. No ocurre lo mismo con Cuba, claro, porque tiene un turismo garantizado.
A la situación hospitalaria que relatamos hoy, hay que sumarle otras como la situación de homicidios (ocupa Venezuela uno de los primeros lugares en la lista mundial. Es decir, hay una inseguridad casi absoluta).
Se añade: una carestía nutricional de la población; una falta –por supuesto- de garantías constitucionales; una nula capacidad de libertad de expresión; y presos políticos evidentes. Más… un caos económico generalizado. Claro, cuando un médico gana menos de un dólar al día… es como que… ¡Díganos usted, señor Maduro, cómo me las maravillaría yo!
Cualquiera podría decir “Si eso es verdad, cualquier médico tendría que irse del país (cosa que han hecho muchos). Otros subsisten… No sabemos cómo pueden subsistir con menos de un dólar al mes. No lo sabemos, es un misterio. Se supone que con eso no se puede subsistir. ¡Se supone! Pero… en Venezuela sí se puede (con la cartilla, el tal y el cual, lo que se consigue por amigos… Pero desde luego, por su sueldo, no). Como tampoco se puede vivir con el sueldo de los jubilados, tampoco.
A la crisis económica brutal, de un desprestigio internacional enorme, se suma otro problema que tiene usted, señor Maduro: y consiste en que el próximo enero (por eso pensamos que no va a llegar) en teoría va a ocupar usted el siguiente mandato. Un mandato que no ha sido validado, al menos, por 40 países. Tampoco ha sido validado por la oposición… No ha sido validado, prácticamente, salvo Corea del Norte y China. La validación de su mandato será una farsa. ¿Cómo va a responder –a partir del 19 de enero tiene que incorporarse como nuevo presidente-cómo va a responder la comunidad internacional?
¿Cuánto tiempo va a aguantar usted? ¿Usted es consciente –imaginamos que lo habrán calculado- de que revalidar su mandato, ante unas elecciones que ganó de “aquellas formas”, en la que nadie estuvo de acuerdo con los resultados: nadie estaba de acuerdo. Resulta muy chocante; muy, muy, chocante.
Sin duda puede ocurrir que eso suceda. Estamos en “las ocurrencias” (como el saludo de ‘amigos para siempre’ que se han dado el príncipe heredero Bin Salman y Vladimir Putin en Argentina: “¡Hola, colega!”… O sea, amigos para siempre).
En fin, todo parece ser posible, tan posible, que da miedo. Miedo de rabia, no miedo de terror. MIEDO DE RABIA.
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Ver vídeo: 'Hospitales de Venezuela, sin medicinas, pasan a ser centros de protestas y violencia'
"De cada 10 pacientes, nueve no tienen derecho a recibir un trato médico digno a la hora de una evaluación médica", criticó el doctor Danny Golidano, coordinador de la ONG. El estado crítico de las instalaciones y de sus servicios ha provocado centenares de protestas del personal de enfermería (51%) y de médicos (49%)”.
“Pacientes, médicos y profesionales son las víctimas directas, la mayoría dentro del país pero ya con muchos trabajadores unidos a la gran diáspora. Como Diana, que hoy cocina perritos calientes en las calles de Corferias, un barrio de Bogotá. "Yo era técnica de radiología en el hospital principal de Valencia (capital del estado de Carabobo). Y aquí me tiene ahora. Me tuve que ir para mantener a mi familia a distancia porque allá ya no funcionaban los aparatos", recuerda para EL MUNDO mientras atiende a sus clientes. Esta venezolana trabaja para el dueño del carrito de los perritos, de nacionalidad colombiana, quien mantiene a cinco grupos distintos de trabajadores, todos ellos venezolanos.