EL EDITORIAL. Del “dónde estarán mis tanques” de Zelenski, a la inmoralidad de poner moral en la guerra
Nuestro Editorial nos lleva de nuevo a la invasión guerrera rusa en Ucrania. Como era de suponer, ya han empezado las quejas de Zelenski a propósito del “cuándo llegan los tanques”, y “qué pasa con los tanques”. Pues bien, Alemania ha dicho que enviará 14 Leopard-2. Y Estados Unidos va a enviar -o “algo así”, porque va
Nuestro Editorial nos lleva de nuevo a la invasión guerrera rusa en Ucrania.
Como era de suponer, ya han empezado las quejas de Zelenski a propósito del “cuándo llegan los tanques”, y “qué pasa con los tanques”.
Pues bien, Alemania ha dicho que enviará 14 Leopard-2. Y Estados Unidos va a enviar -o “algo así”, porque va a tardar unos meses- 31 tanques Abrams por valor de 400 millones de dólares. O sea, salen caros éstos, ¿eh? Se ve que son un material sofisticadísimo, porque son solo 31 y ese valor…
Por una parte, Zelenski está muy contento por el apoyo brindado por los blindados que le van a llegar, pero por otra parte ha emitido una queja generalizada a propósito de cuándo, cómo, y cuántos. Porque la guerra continúa y, la ciudad de Soledar ya es admitida claramente como territorio ruso, y otros enclaves están a punto de puesto que el material bélico ucraniano está, parece ser, agotado.
Decimos “parece ser” porque todas son suposiciones. Sobre esta invasión guerrera rusa en Ucrania no tenemos certeza casi de nada. Lo último, como saben, es el estado de corrupción que hay en ese país. Claro, con todos los millones de dólares y euros que llegan, y material variado, a la hora de distribuirlos pues… No estaba nada claro.
Lo cierto es que Polonia prepara también sus Leopard… y España, los suyos, los cuales está preparando porque están “cansados”. O sea, no han trabajado y están cansados y hay que repararlos y hay que ponerlos a punto. Esto es el cuento del nunca acabar -es la enésima vez que dicen que los van a enviar-. Ahora parece que sí los van a enviar.
JC Afán: ahora sí, pero no porque nosotros queramos, sino porque lo han dicho todos. Tenemos que aceptar las reglas del juego, pero “bien”. Es decir, en Alemania se habla en el Parlamento y todo, pero aquí no se va a hacer. ¿Para qué? ¡Está Pedro!, ¿no?
JLP: Pedro I El Sánchez es el…Hombre…
El caso es que el… hombre, éste, ha decidido que va a enviar los Leopard-2 o Leopard-1, no sabemos, pero previamente hay que arreglarlos.
JC Afán: las miras están mal, y hay algunas piezas que hacían falta para otros y se las hemos quitado. Es decir, vamos a juntar piezas y vamos a ver cuántos podemos montar. No sabemos si se podrá llegar a tener los 14 prometidos, o tal vez se pueda pegar un pelotazo y se limpie más material. ¡Estamos quedando como fleco en zapatillas! (dicho uruguayo).
En fin, esta belicosidad no para. Todos dicen que sí, que le van a ayudar, pero Zelenski ya quería tener más de 100 tanques porque está preparando la contraofensiva.
Rusia, mientras tanto, sigue.
Seguramente habrá otras noticias desde el lado ruso, pero como no nos llegan no sabemos, salvo cosas como que dicen “acabaremos con ellos y los nuevos tanques”. En fin, dudamos que eso se haya dicho, aunque, en una guerra, como es una barbaridad, todo vale. Cualquier barbaridad vale. Por lo tanto, el pretender poner moral a una guerra es un absurdo. La guerra es, en sí, un acto absolutamente inmoral e impresentable. ¿A partir de ahí vas a poner normas y reglas? ¿Qué normas y reglas vas a poner? Nos hace mucha gracia cuando dicen que no se puede bombardear sitios con la Cruz Roja, hospitales, los prisioneros deben tener un trato ‘x’, etc. Por cualquier cosa se apela al Tribunal Penal Internacional… ¿De qué estamos hablando? ¿De la guerra?
Lo que hay que hacer es, a toda costa, inmovilizar la posibilidad de que se continúe la guerra. Eso sí, lo otro… ¿Vas a discutir si el otro le dispararon antes o si tal o cual? Nos resulta todo muy en farragoso. ¿Incorporar lo que antes llamaban el arte de la guerra y la moralidad? Creemos que sobra.
Avancemos un poco más en nuestro nivel de conocimiento de la realidad. Lo que hay que hacer es evitar cualquier tipo de guerra, y una vez desencadenada, el derecho normal de matar y de ganar es lo que hay. El como se haga o como se consiga pues… ¿Vamos a poner un código que diga como disparar etc.? ¡Por favor, por favor!
Lo que ocurre es que no es el estado natural del ser el estar guerreando y, claro, en determinadas situaciones la persona se da cuenta de cosas mas allá del raciocinio: esa escena en la que, estás en la guerra, y ves a un niño acercarse por la calle. Entonces piensa que no le vas a disparar porque es un niño, pero… ese niño puede llevar una bomba y a la vuelta de la esquina explota. Son cosas que pasan en las guerras.
Instintivamente, la guerra no es nuestro estado natural, en consecuencia, naturalmente aparecen esas teóricas normas morales y éticas de la guerra, diciendo que existen. No, la guerra en sí es un acto inmoral, a partir de ahí, cualquier cosa que se haga seguirá siendo inmoral. No metamos una cosa donde no cabe. ¡Donde no cabe! Lo que tendrían que haber hecho es evitado la guerra, ¡y se podría haber evitado! ¡Claro que sí! Pero no quisieron los que fueron responsables. No solamente los rusos, por supuesto, sino otros que no quisieron evitarla.
Entonces, en definitiva, como humanidad somos responsables de esa barbarie y nos resulta asombroso querer incorporar moralidades dentro de ella. Por lo tanto, no lo aceptamos. Aceptaríamos impedir la guerra hablando, reuniéndose, pactando, negociando… Tenemos recursos.